Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 7 de octubre de 2018

Púer y Polabra (Tallo 2)

«Imagina encerrar a tan bello animal
en este lóbrego
rincón del mundo»
Aquiescencias Tomo I

Nadie sabía muy bien en el bosque porque una cría humana habitaba sola en aquella extraña cabaña, anclada entre las copas de un roble, con forma de seta. Los animales más valientes, como el lobo, o el búho, se habían acercado a una distancia prudencial para espiarla, uno desde tierra, otro desde el aire; y de sus respectivos reportes se obtuvo la siguiente fabulación: humana, doce años, estatura corta, facciones blanquecinas, pelo blanco e iris blancos, sin progenitores a la vista o al olfato.
Con esas noticias, la mayoría de animales respiraron más tranquilos, pues aunque por todos era sabido que no existía mayor bestia que hollara la tierra que el ser conocido como humano, una cría humana, no representaba peligro alguno.
Aunque, claro...
A ninguno de ellos se le había perdido nada por casa de Polabra, y, de esa manera, evitaban por prudente animalversión acercarse a la cabaña; bueno, ningún animal, no. Púer si se acercaba ufano y alegre, él no tenía miedo de la niña y, además, él conocía el pequeño secreto que escondía Polabra en el pequeño baúl que le había regalado su abuela en su séptimo cumpleaños y que le hacía habitar aquel trecho del bosque.



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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