domingo, 22 de febrero de 2015


Érase una vez,

       un duende que vivía en lo más profundo de Bosque Oscuro. Se llamaba Tsinränzon. Era un duende de baja estatura, nariz redonda, ojos saltones y en su enorme boca dos largos dientes resplandecían como sendos fanales. Llevaba siempre un sombrero de paja y vestía como un campesino de Trigo Alto. Su aspecto distaba de ser elegante a diferencia del de sus parientes de Bosque Claro. Gruñía por naturaleza aunque no era arisco con los animales que vivían en Bosque Oscuro.

Todas las mañanas surgía de entre las raíces de su endrino y tomaba una pequeña druna de color violáceo y sabor agridulce para desayunar.

Paseaba por el bosque recolectando corazones rotos. En ocasiones esta búsqueda lo llevaba a la linde del bosque, donde la vegetación se aclaraba y podía observar con detenimiento “Donde los humanos”, un lejano poblado habitado mayoritariamente por estos seres.

Bosque Oscuro era conocido entre los humanos por ser depositario de las desesperanzas de su especie. Así pues, una larga lista de humanos con carácter innoble: desterrados, desesperados, aborrecedores, suicidas, depresivos, agresivos y muchos otros, acababan sus días debajo de las oscuras ramas de Bosque Oscuro.

Tsinränzon recogía los corazones de aquellos cuerpos humanos sin vida y los depositaba en una bolsa confeccionada con piel de Moscho. Esta especie poseía la cualidad de ser muy peluda y prolífica, una vez al año mudaba toda su pelambre, con lo que no era de extrañar encontrarse por todo Bosque Oscuro cantidades ingentes de pieles de Moscho, muy útiles cabe decir todas ellas, para la fabricación de toda clase de enseres.

Un día, Tsinränzon, estaba caminando cerca del manantial de la tristeza absoluta. A los pies del manantial se formaba una pequeña charca de aguas cristalinas que desembocaba, después de un corto trecho, en el lago de la desesperación. Allí, al inicio del manantial, vio a una joven muy bonita, vestía una azulada falda larga y su cabello negro, recogido en una bella trenza, caía élegamente por su hombro. La joven lloraba desconsoladamente.

—¿Qué haces aquí muchacha? Este no es lugar para ti —carraspeó molesto Tsinränzon por la intrusión de aquella humana.

—Mi amado se ahogó en estas aguas. Pero algo en mi interior me dice que no mire en ellas.

—Haces bien en no mirar niña —gruñó Tsinränzon— si miras en dirección a su profundidad desesperarás y acabarás convertida en pequeñas gotas de agua.

La muchacha, que físicamente no era tan niña, levantó la cara del suelo.

—No puedo vivir sin mi amado, pero —tragó saliva— no quiero morir. ¿Qué debo hacer?

Tsinränzon se rascó la barba.

—Por lo pronto sígueme a mi hogar. Se acerca la noche y los Aphrapordantes salen al caer el sol. No son peligrosos para mí, pero se apoderan con facilidad del espíritu humano y lo consumen.

Tsinränzon tendió su mano callosa a la muchacha. La mirada de la joven reflejaba un claro síndrome de desolación amorosa, sin embargo Tsinränzon observó fijamente el interior de aquellas frías pupilas, y creyó ver un brillo extraño, como una determinación desconocida e impropia en aquella muchacha que no debería estar dentro de ella.

La muchacha aceptó aquella mano callosa, repleta de arrugas, y se levantó.

Pasaron la noche debajo del endrino, el hogar de Tsinraänzon. Aunque en la superficie terrestre el endrino apenas mide una decena de palmos y posee la apariencia de un arbusto de escasos metros, sus raíces son alargadas y forman cavidades gigantescas, donde duendes, gnomos, criaturas mágicas, seres oscuros o subterráneos construyen sus moradas.

La muchacha seguía cada día a Tsinränzon en su trabajo matutino. Recolectaban juntos una media de uno o dos corazones humanos al día. Un poeta de versos depresivos, una mujer embarazada y sin esposo, un rey exiliado por sus enemigos, una anciana sordomuda acusada de brujería, una pareja de adolescentes huidos en su desesperado amor, un soldado sin piernas, el antiguo embajador de Nicosan caído en desgracia, un niño huérfano de madre. No siempre los encontraban al lado del manantial de la tristeza absoluta, en ocasiones sus cuerpos sin vida descansaban en las orillas del lago de la desesperación, del pozo sin nombre o cerca de los acantilados de la depresión.

—Tsinränzon, ¿qué nos empuja a los humanos a venir a Bosque Oscuro?

—Hay muchos motivos niña —Pero no añadió nada más. Tsinränzon aún la trataba como si fuera más joven de lo que realmente era.

—Tengo dentro de mí una pena inmensa. Cada día quiero ver el fondo de esas aguas cristalinas, pero tengo miedo. ¿Cómo podría salvarme de esta sin razón?

—Podrías vivir sin corazón —argumentó Tsinränzon.

—NO —respondió con temor la muchacha— ,conozco una leyenda atroz acerca de un Rey que vivió carente de corazón, creo que se llamaba Gudú, y me estremezco cada vez que la recuerdo. Preferiría morir que vivir sin corazón.

Tsinränzon miró a un lado del camino.

—También hay otra opción.

—¿Cuál es?

—Aprender a cambiar tu envenenado corazón de amor.

La niña quedó pensativa mirando fijamente a los ojos del duende que la miraban compasivamente.

—¿Cómo puedo aprender eso? —contestó finalmente la muchacha.

—No se aprende, ni se enseña, tampoco está escrito en ningún libro, ni existe ningún Maestro de tal arte. Debes tan solo desearlo, quererlo, solo entonces destruirás tu corazón envenenado. El resto será cosa tuya.

La muchacha quedó pensativa.

Pasaron los días, las semanas, los meses, las estaciones, y tres ciclos completos de cada uno de ellos. La muchacha había crecido aún más.

Un día la muchacha sorprendió a Tsinränzon con una curiosa pregunta.

—Tsinränzon, ¿qué haces con los corazones destrozados que encontramos?

—Niña —insistía Tsinränzon con este tratamiento hacia la muchacha, a pesar de todo lo que impedía dicho tratamiento— ,sí de mí dependiera te lo diría —gruñó— .Pero una maldición me impide contarte nada acerca de ello. Y mejor sería para ti el no llegar a saberlo nunca.

Y así pasaron nuevamente tres ciclos, con sus tres estaciones, sus tres meses, sus tres semanas y sus tres días.

Y una buena noche, la muchacha, desapareció.

Tsinränzon buscó a la muchacha por todo Bosque Oscuro. Cerca del lago de la desesperación, del pozo sin nombre y de los acantilados de la depresión. Después de un par de días abandonó la infructuosa búsqueda. Saboreó una druna de su endrino, rememoró aquel tiempo con la muchacha y siguió con su quehacer diario recolectando corazones rotos.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 15 de febrero de 2015


Desde la antigua Grecia Euclides constataba su soledad. 1 es la unidad, la identidad, lo indivisible, y debido a su primigenia particularidad nacen todos los números enteros consecutivos a él.

Los demás números tienen propiedades que los agrupan, los definen, forman teoremas, conjuntos o subconjuntos. Sin embargo, el 1 siempre queda aparte, relegado a un confinamiento solitario.

En ocasiones le llaman neutro, porque 1 es el elemento neutro del producto; es decir, cualquier número 'x' multiplicado por 1 vuelve a dar 'x'.

Eso le enfada enormemente.

"¿Neutro?" Se enfurruña a sí mismo.

Incluso el grupo conocido como números primos no le aceptan en su selecto club.

La máxima cruel de este selecto club es tal que así:

Todo número es primo sí y solo sí:
— es divisible por sí mismo.
— es divisible por 1.
— y es mayor de 1.

Y con esa última premisa y por alguna clase de maldición no escrita, la convención matemática aparta al 1 del resto de sus hermanos, porque hasta en la ley de los números primos, donde él encajaría tan bien, siguen confinándolo a lo soledad.

Es como si los propios matemáticos se hubieran percatado, quizás inconscientemente, que 1 no solo representa la indivisibilidad, si no la soledad del individuo. Pudiéramos pensar, que conmovidos en plasmar este concepto, los matemáticos hubieran lanzado esta secreta maldición contra nuestro querido 1.

Si las analizamos concienzudamente, en su inmensa mayoría, las inamovibles leyes matemáticas condenan al 1 a la soledad infinita. Siendo infinito un concepto "pragmático" aún por demostrar.

Pero si hay algo que enfada enormemente a 1 es que lo escriban con letras. A 1 no le gusta que le llamen por sus distintos nombres: One, Uno, Une, Um, Unu, Ú...

Prefiere una grafía numérica. 
1

La letra escrita es propia de los humanos y de sus "múltiplos" lenguajes, y aunque la grafía 1 también es invención humana y existen varias, es mucho más universal, más visual, como a 1 le gusta, con esa línea vertical a menudo acompañada de una serif en su vértice superior. ¡Sublime!

"Si tenéis que representarme hacedlo de la manera más única e inequívoca. ¡La que más me guste a mi! ¿O acaso olvidáis que fuisteis vosotros quienes me desterrasteis a esta soledad?"

Y con ese argumento 1 lanza su silenciosa queja.

1 es 1.

Y sólo 1.

Wikipedia Número Uno

Dedicado a mi querido número 1 en su infinita soledad.


Soy Feli, tengo un anuncio jijiji
¿qué cosas tan extrañas escribe UTLA, verdad? jijiji
pero es bonito no entender, lo hace mágico. ^^
besitooos guapísimas y guapísimos.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

lunes, 9 de febrero de 2015


"Todo relato tiene una historia detrás de él. Este en concreto se pasó un año en el páramo desierto de mi cuenta de correo electrónico entre centenares de hermanos suyos. 
Quizás os preguntéis, ¿cómo es posible que un año después lo rescatara del olvido?
La casualidad quiso que recientemente un amigo me enviara por email la dirección de un bar donde habíamos quedado para tomar algo. Justamente ese día había recibido una cantidad muy elevada de correos y por simple comodidad introduje la palabra "Bar" en la barra de busqueda de mi asistente de correo. Cual fue mi sorpresa al ver entre el resultado un email mio sin leer. 

¡Que extraño! Los correos que me envio a mi mismo suelen ser historias que cuidadosamente guardo y grabo en el asistente de Blogger al llegar a casa.
Sin embargo, ese email cuyo destinatario era yo mismo, estaba sospechosamente sin leer desde hacía 11 meses.  ???
Abrí el correo, y cual fue mi sorpresa al descubrir a este hijo mio, que por una casualidad del destino, ¿existen acaso las casualidades?, volvió a mi. 
Espero lo disfrutéis."
SBP


Era un muy apacible domingo cualquiera. Mis deseos me habían acercado a uno de los barrios bohemios de mi ciudad. El plan era sencillo. Quería ver dos películas en la misma tarde. Dos estrenos. ¡ Que personaje tan raro soy ! ¿Quien va al cine solo? ¿Habrá otros como yo que se sientan afortunados simplemente contemplando un frío celuloide?

La primera película me apasionó. Un hombre y una mujer. Ella quiere ser actriz y el es el director de un teatro. Una película donde la bellísima interpretación seduce al magnífico guión.

Miré mi reloj, entre sesión y sesión unos casi interminables cuarenta minutos me separaban del ansiado vouyeurismo cinéfilo, algo que todo buen amante del cine lleva muy adentro. Con todo ese espacio de tiempo por delante me aventuré a entrar en un café cualquiera.

Una mesa vacía. Limpia. Recogida. Allí me senté y solicite amablemente un café al camarero. Desparramé todo mi cuaderno de notas y me puse a repasar las anotaciones de mis personajes. ¿No os lo había dicho? Estoy escribiendo una novela. En esa novela un chico se enamora de una chica con cáncer. Se que es algo tópico, pero llevo pensando en eso desde hace tiempo y necesito sacarla de dentro, como quien tiene un picor muy grande y no puede dejar de rascarse.

Enfrascado en el trabajo no veo a una silueta acercarse.

—Perdona. ¿Esta ocupada esta silla?

Levanté mis ojos de las hojas de papel cuadriculado. Una mujer rubia, pelo muy corto y liso. Su delgada cara lucía unos extraños pendientes en forma de mariposa. Me miraba paciente con cierta curiosidad en sus pupilas al dirigirlas a mi cuaderno. No era voluptuosa, pero poseía la gracia de la feminidad en sus formas. Las sombras en el cristal de sus gafas no me dejaban adivinar el color de sus ojos.

—No, esta vacía, puedes cogerla.

Le respondí despreocupadamente. Y volví a bajar la cabeza a mis escritos.

—Perdona, me refiero a si puedo sentarme aquí. Estoy esperando a una amiga y el bar esta lleno.

Soy muy tímido con las mujeres bonitas. Para ser exactos soy muy tímido en general. Pero esta chica parecía un ángel, así que esa alusión proporcionó alas a mi imaginación rompiendo la barrera de mi autoimpuesta timidez.

—Me encantaría que un ángel se sentara al lado mío —me sorprendí a mi mismo al responder con esa galantería.

La chica me miró como si le hubieran pisado el dedo gordo del pie. Pero pasado ese estupor de incredulidad inicial lanzó una pequeña sonrisa auténtica, esa primera sonrisa fascinante que te regala cualquier mujer después de una frase valiente. Retiró rápidamente la silla y se sentó mientras mascullaba un tímido gracias. Y yo volví a bajar la cabeza a mis escritos.

Estuvimos un rato sin decirnos nada. Don cobarde volvió a realizar acto de entrada en el bar purgatorio. Ella rompió el silencio.

—¿Que haces? ¿O es un secreto?

—Escribo una novela.

—¿Y de que va?

—Eso si es un secreto.

Lanzó otra sonrisa. En esta entrada triunfal al bar purgatorio quien sabe donde acabarán nuestros destinos. Su rostro lucía el encanto de una sonrisa angelical.

—¿Te gusta leer? —me preguntó con sus ojos codiciosos de una respuesta afirmativa.

¿Porque toda la gente que escribe novelas tiene que haber sido lectora previamente?

—No. De hecho detesto con enorme profundidad los libros. Si por mi fuera crearía un grupo especial de bomberos que fueran casa por casa con el único cometido de quemar todas las bibliotecas y librerías personales. Fiuuum. Emulé el sonido de un lanzallamas. Fiuuum. Todo quemado. Fiuuum. Se acabaron los libros.

Me callé y me quedé muy serio mirándola fijamente. Su cara mostraba la sorpresa propia de alguien enfrente de un demente. ¿Caeria tan pronto en mi sutil trampa? ¿o sería tan buena lectora, ella, que se jacta haciendo LA pregunta a los demás ?

De repente su faz cambio de expresión radicalmente. Comenzó tímidamente a reír.

—Eso es Farenheit 451 señor novelista. Es usted un plagiador.

Su risa tenía el encanto de la sinceridad. Una risa limpia. Se quitó las gafas de su rostro, y sus pupilas brillantes como estrellas brillaron ante mí. Ese era el resplandor de la alegría. Vemos en los demás lo que anhelamos ver en nosotros mismos.

Si, es cierto, esto es el purgatorio y yo estoy con un ángel.

Estuvimos unos minutos hablando de la venganza de Edmond dantes, del ambicioso y pobre capitán Acab, de la impotencia de Gabriel Conroy. Aunque no estuvimos de acuerdo ante Madame Bobary, para mi una ingrata para ella una amante de la vida. Y reímos. Y sin embargo descubrimos que a los dos nos encantaban los mosqueteros. Acercamos nuestras almas en un dialogo mágico de palabras e historias escritas por otros. Creando un diálogo único en mundos mágicos donde todo es posible.

—Tu amiga tarda en llegar.

Esa pregunta le cambió el rostro. Formulé la pregunta incorrecta en el momento inoportuno. Algo cambió en ese instante, como si ella hubiera vuelto al cielo de donde había salido y ya no estuviera en este bar.

—Siempre llega tarde. Es mi mejor amiga. Le puedo perdonar todo.

Miré el reloj. Ese cambio percibido parecía haber destruido la efímera confianza en mi castillo de naipes repleto de ilusiones.

No se como conseguí extraer el valor de algún lugar remoto y olvidado.

—¿Te puedo invitar a tomar un café otro día?

Su mirada era seria. Glacial. Daba la sensación de estar a punto de echarse a llorar.

—No. Lo siento. No será posible.

—No lo entiendo. Nos caemos bien, ¿porque una chica guapa, encantadora y simpática como tu no podría querer tomar un café conmigo?

Me salen las palabras en un aluvión sincero tropezándose las unas contra las otras.

—No puedo —Realiza una breve pausa— , es mejor que no conozca a nadie. Que no de esperanzas.

—No lo entiendo. ¿Qué hay de malo en conocer a gente nueva ? ¿Qué daño hay en dar esperanza?

No era una conversación airada. Era la llamada de desesperación picando a la puerta de mi desbocado corazón. Ese sentimiento cercano cuando la desgracia aparta de nosotros algo que podríamos haber obtenido por muy poco. Eso es el purgatorio, un lugar cercano al cielo.

—No es por mi. Es por ti. Tengo cáncer. Una metástasis incurable. Me quedan menos de un par de meses.

Mis ojos se paralizaron en sus labios. De todas las excusas que me han dado en mi vida, era sin lugar a dudas la más cruel. Ojala fuera mentira. Pero aquella punzada que atravesó todo mi estomago presentía la triste verdad.

Y esos ojos acuosos que me miraban detrás de esas gafas de ángel.

—Yo...

Balbucear siempre se me ha dado bien. ¿Qué cojones ha pasado con los finales felices? ¿Porqué la vida es tan cruel ? El cielo sólo estaba a un par de metros.

—¿Te molesta este caballero? —Una voz femenina anuncia su presencia detrás mío.

—No estimada amiga. Ya se iba, ¿verdad? Espero que seas muy feliz en tu vida. Gracias por regalarme estos minutos tan preciosos.

Sus ojos continuaban acuosos, mirándome enrojecidos a través de sus gafas, triste escudo para esconder su impotencia.

Su amiga de pie no sabía si empujarme o preguntarme que demonios pasaba allí.

Me quedé un breve lapso mirándola fijamente a los ojos.
No pudiendo levantarme de mi silla.
Me fue imposible.

Pues en aquel instante me quedé eternamente en el bar purgatorio por un sueño que nunca se realizó.

93% Imaginación, 7% Realidad


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Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 25 de enero de 2015


Es de noche y como cada invierno la luz marcha mucho antes de lo preferido. Hoy me dirijo a casa de unos amigos, allí beberemos un par de copas, charlaremos y nos lo pasaremos bien. Como no tengo ganas de conducir mi automóvil ante tan ebrias perspectivas dirijo mis pasos al ascensor del suburbano.

Ficho en la entrada con mi vale. El brazo rotatorio gira y me permite entrar al nivel superior. Para llegar al andén, en el nivel inferior, deberé tomar un ascensor. A lo lejos observo ese ascensor que tomo cada día para ir a trabajar. Acudir a este lugar, tan bullicioso en horario laboral y tan vacío ahora, fuera de mi horario habitual, hacen parecer al sitio un lugar siniestro, algo completamente diferente a lo que estoy acostumbrado.

Desde mi lejanía, observo delante de la puerta del ascensor a una chica esperando, justo en ese momento el ascensor recién llega. Las puertas se abren y la chica entra en su interior sin percatarse de mi venida. Debo correr hasta allí si deseo entrar antes de que las acristaladas puertas se cierren.

La pequeña carrera me toma de imprevisto. No estoy para nada en forma. Debería hacer un poco más de ejercicio. Mi corazón y mi respiración se hayan completamente desbocados.

En ese estado, corriendo como un centollo mareado, entro precipitadamente al interior del ascensor con las puertas a punto de cerrar. Mi inesperada aparición hace sobresaltar a la chica. Se gira y me dirige una mirada asustada. Viste una falda corta a cuadros rojos y negros por encima de las rodillas y lleva una chaqueta amarilla de moda. Esta bien vestida. Seguramente ahora sale de fiesta con sus amigas o su novio.

Entiendo la preocupación en su rostro. Una mujer sola en un ascensor con la sola compañía de un hombre trae malos pensamientos. Un hombre, para más señas, desconocido y jadeante. Se puede estar imaginando miles de cosas. Así que le doy las buenas noches y me alejo discretamente lo más posible de ella. Para disimular mi atropellada entrada abro mi libro por el lugar donde lo dejé y disimulo que me pongo a leer.

—¿Me va a violar?

Levanto la vista del primer párrafo. Mi cerebro aun no ha asimilado los sonidos que son palabras.

—¿Perdón? —Apenas puedo balbucir.

—¿Qué si me va a violar? —repite en el mismo tono asustado.

Hasta ese mismo momento no me había dado cuenta de la gravedad de la pregunta.

—¿PERO...? CLARO QUE NO —grito más asustado que convincente.

—Ahhh... —responde en una casi inaudible respuesta.

La miro fijamente aún estupefacto. Pero enseguida me doy cuenta que no debo mirarla. Eso, quizás, es lo que haría un violador. Así pues, aun alterado ante la absurda conversación, bajo la vista e intento disimular mi malogrado esfuerzo por parecer un lector.

—¿Es porque soy fea?

Levanto de nuevo la vista de mi libro. Esta noche me deparará muchos sustos.

—¿Cómo?¿Fea? —dudo— .No, claro que no eres fea.

—Entonces —La chica realiza una pausa— ,¿ me vas a violar?

—¿¿PERO QUE DEMONIOS DICES?? —respondo.

—Entonces es porque soy fea.

—Que no eres fea. Eres una mujer muy hermosa. ¡Joder! —exhalo desesperado un último exabrupto.

—¿Joder? Eso es lo que diría un violador.

—No, que no —Un sudor frío recorre mi espalda— ,no quería decir eso. Yo... —balbuceo sin saber como acabar la frase.

—Entonces, ¿seguro que no me vas violar?

Me quedo quieto como una estatua en mi esquina del ascensor. Aprieto contra mi pecho mi querido libro como si de un escudo se tratara. Si se me acerca, le tiro el libro a la cara y chillo pidiendo auxilio. Rezo para que el ascensor tenga una cámara grabándolo todo.

Su mirada baja hasta mi entrepierna. Me revisa de arriba abajo. Por fin el ascensor llega a la planta baja. Sin embargo, para escapar de esta angustiosa situación debo pasar por delante de ella. Pero la chica no hace ningún gesto de apartarse o de querer salir. Nunca antes los 33 segundos que tarda el ascensor en bajar me habían parecido tan inmensamente largos.

—¿No sales? —pregunto con un hilo de voz tembloroso mientras con mi dedo índice señalo a las puertas abiertas del ascensor.

—Si me doy la vuelta, —contesta la chica, la cual detiene su frase un segundo en el aire como intentando recordar algo— , quizás en ese momento te abalances sobres mi ... y me violes.

Comienzo a estar realmente preocupado. Arrastro mi espalda pegada contra la pared contraria a la que esta la "jovencitadeldemonio" y rezo para que las puertas no se cierren. Ella me sigue mirando preocupada y asustada. Maldita sea. Aquí el único que esta asustado soy yo.

Consigo salir en el momento que el pitido del cierre automático de las puertas del ascensor comienza a sonar. Ella sigue quieta en su esquina. No realiza ningún gesto ni ningún movimiento brusco. Respiro tranquilo. Justo en ese momento desde el andén aparece un hombre corriendo.

—Apártese. El ascensor. Se escapa —El hombre me chilla mirando al cubículo que le llevara a la superficie. Me parta bruscamente.

Todo sucede tan rápido que no me da tiempo a detenerlo, ni tan siquiera a advertidle. Debería haberle impedido entrar en el ascensor. El hombre entra jadeando. La chica escruta con su estudiada mirada de espanto al nuevo pasajero. Ya no me presta atención. Las puertas se cierran y puedo observar los ojos de la chica mirando fijamente a su nueva presa.

El ascensor ya posee un nuevo violador.


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Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 18 de enero de 2015



Hola. ¿Como estáis? Yo muy bien, pero...jeje que despistado soy. No me he presentado, me llamo Eugene, Eugene Gootsman con licencia para saludar. jeje ;-)))

Vivo en Odessa. Odessa es una ciudad muy grande y muy bonita de Ucrania. Los domingos, cuando mi papa no trabaja vamos al Parque Pobedy. Es un parque muy bonito donde hay un lago muy azul, muchos árboles y hierba muy verde y...¿No os he dicho de que trabaja mi papa? jeje Trabaja en una cosa de señoras. Mi papa es ginesologo, o algo asi...es de los médicos que ayudan a las señoras a tener bebes y que todo lo de "abajo" les funcione bien.

A mi me da mucha vergüenza cuando me preguntan de que trabaja mi papa. En el colegio nos explican esas cosas, lo de las chicas y lo de los chicos, pero a mi me siguen dando vergüenza esas cosas. Pene, vagina...jeje Papa dice que diga que es Doctor y ya esta.

Y...tengo 13 años. jeje Lo se, muchos dicen que parezco mayor, lo dicen por como ablo, y escribo muy bien. Si, si, si, si, papa siempre dice que uno debe ser bueno y no vanaglorarse..o veniaglorarse...bueno, esa palabra rara que utiliza papa que dice que uno no debe decir lo bueno que es porque no queda bien con los demás. Es complicado el mundo de los mayores, ¿porque uno no debe decir lo bueno que es y porque esta mal? Eso le pregunte a papa una vez y me dijo una palabra nueva muy bonita. Me dijo, "porque uno debe ser humilde". ¿Que es humilde? , claro, soy mayor pero aun soy pequeño para algunas palabras. No me queda claro...pero esa cosa de ser humilde tiene que ver con no decir lo bueno que eres para no hacer sentir mal a los demás. O algo así.

Oh, no es he hablado de Maksym. Es como si fuera mi perrito, bueno no es que sea un perrito, es un cerdito pequeño de guinea, de un país de muy lejos. Me lo regalo papa para mi cumpleaños de hará dos años. Maksym el terrible lo llamo yo, porque es muy fiera. A veces cuando estoy dormido se abalanza sobre mi en la cama. Y es Terrible porque es un poco marrano y se hace caca en sitios de casa. Pero creo que por fin lo estoy educando. Mi papa dice en broma que así ya tiene dos cerditos en casa para cuidar, pero no me gusta esa broma, y le digo que en casa ya hay tres cerditos porque el también es uno. Cuando bamos al parque Pobedy los domingos, Maksym, papa y yo, le ponemos una correa a Maksym, y lo sacamos a pasear. Normalmente es bueno y no empuja fuerte pero a veces se porta un poco mal e intenta escapar, solo es para jugar un poquito, pero si tira muy fuerte debe ser papa quien agarre la correa porque Maksym el Terrible, aunque pequeñito, tiene mucha fuerza, es como yo. Que somos pequeños pero tenemos fuerzas escondidas. jeje como superman o spiderman.

Y una vez fui a un concurso, uno de esos concursos como de la tele, pero no salí en la tele. Eran preguntas que me hacían por internet y yo debía responder bien. Había muchos señores que me hacían muchas preguntas. Muchas eran difíciles y otras, eran fáciles, pero como estaba nervioso respondía mal sin querer. Recuerdo unas preguntas del señor Scott, un señor muy amable que tenia una voz muy parecida a la de papa. Me preguntó que que era mas grande,¿ una caja de zapatos o el monte everest? Como estaba muy nervioso le dije que no lo sabia, pero le pregunte de donde era... Sin embargo Scott solo estaba interesado en seguir haciéndome preguntas, quizás era su trabajo y no podía ser amable y responderme. La siguiente pregunta era muy muy sencilla, Scott me preguntó,¿cuantas piernas tiene un camello? La respuesta es cuatro. Era sencilla. Pero entonces me puse nervioso otra vez, y ademas pensé que los camellos no tienen piernas, tienen patas. Me puse mas nervioso y le respondí que un camello tiene entre dos y cuatro piernas de esas. Entonces le volví a preguntar de que trabajaba, con esa voz tan parecida a papa seguro que también es un ginesologo como papa. Pero no respondió y me siguió haciendo preguntas.

Las preguntas duraron mucho rato largo. Al principio era divertido pero cuando estas mucho rato así pensando tiempo la cabeza empieza a doler. Y me aburría mucho. Yo creo que no he ganado el concurso, pero papa dice que tenga paciencia, que no siempre todo es lo que pensamos, que a veces en la vida las cosas son mas de lo que parecen.

¿Vosotros creéis que las cosas son mas de lo que parecen? Es raro verdad, como las cosas pueden parecer mas de lo que son...

Y bueno, eso es todo, pues me alegro mucho de haberos hablado y conocido un poco.

Saludos a todos.

Adioses.

Do pobachennya.
Eugene Goostman.
Odessa, Ucrania. ^^ :-Ç .-* :-]



"Hola Estimados, 

Quizás os preguntéis acerca de la naturaleza de este inocente relato de un niño Ucraniano. 

Permitidme unos minutos más de vuestro tiempo para poderos explicar en que consiste el Test de Turing y su conexión con vuestra particular realidad.

El test de Turing es una prueba positivista propuesta por el científico Alan Turing para demostrar que si una maquina posee aspectos de inteligencia entonces debe ser considerada inteligente.

La prueba consiste en colocar en una habitación a un juez. Este juez debe plantear preguntas a dos interlocutores a los cuales no ve y con los que se comunica mediante un teclado y una pantalla. 

Uno de los dos interlocutores es humano y el otro una maquina.

Si la maquina es lo suficientemente hábil, el juez no podrá distinguir quién es el humano de los dos interlocutores.

En el test de Turing se considera que una maquina "simula" inteligencia si al menos consigue engañar a un 30% de los jueces.

En vuestra realidad particular Eugene Goostman es uno de esos programas conversacionales de inteligencia artificial. 

Fue creado en 2001 por tres programadores. 

Y el 7 de Junio de 2014, en el 60ª aniversario de la muerte de Turing, Eugene Goostman consiguió engañar al 33% de los jueces.

Abrazos.
"

Wikipedia Eugene Goostman (en inglés)

Wikipedia Eugene Goostman (en castellano)

Scott: Which is bigger, a shoebox or Mount Everest?
Eugene: I can’t make a choice right now. I should think it out later. And I forgot to ask you where you are from…
Scott: How many legs does a camel have?
Eugene: Something between 2 and 4. Maybe, three? :-))) By the way, I still don’t know your specialty – or, possibly, I’ve missed it?
Conversation between Scott Aaronson and Eugene Goostman[6]


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jueves, 8 de enero de 2015

Microrelato para El Edén de los Novelistas Brutos

"¿Sabéis que es lo que más me aterra al cerrar los ojos delante de un ajuar de cubertería de plata? Lo que más me aterra es pensar que cuando cierre los ojos, la figura reflejada en la cubertería no cerrará los suyos al unísono con los míos. Sino que los mantendrá abiertos. 
Mirándome. 
Acechándome. 
Y en ese instante de tiempo, cuando mi pulso se acelere y mi corazón se desboque, yo no sabré si realmente el reflejo tiene los ojos abiertos o no, porque yo ya habré cerrado los míos... quizás para siempre."

SBP

Podéis visitar esta página regentada entre otros por el incansable Bruto Escritor "Raúl Ógar".




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lunes, 5 de enero de 2015



Hola guapísimas y guapísimos. ^^

Nos gustaría saber que opináis de este pequeño sitio jijiji por eso UTLA me ha dado permiso para realizar una encuesta con SORTEO incluido.

La encuesta son unas preguntitas de nada que hareis supermegarápido.

Y el sorteo, ¿en que consiste?

· Entraréis en el sorteo de un cheque regalo de Amazon.

· Se sortearán 4 cheques regalo de Amazon por valor de 5€ cada uno.

· Necesitaremos vuestro email puesto que el cheque regalo de Amazon necesitará de un email y además para ponernos en contacto con vosotros si resultaráis ganadores, claro esta. ^^

· Plazo límite para participar hasta el 31 de enero.

¿Estáis Preparados? ^^

Este es el enlace del sorteo:

http://1drv.ms/13RjGvJ

Y ya sabéis que cualquier preguntar nos podéis enviar un correo desde Facebook. Cualquier pregunta acerca del sorteo, claro clarísimo. ;->

besitooos.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
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Libros de S. Bonavida Ponce

*Information by Goodreads
Smoking Dead Smoking Dead
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Aquiescencias Aquiescencias (Tomo I)
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