viernes, 19 de mayo de 2017

«¿Es un pájaro? No.
¿Es un avión? No.
Es Mr. TFM» 

Estimados,

Homenaje a Mr. TFM

¿Es un pájaro? No.
¿Es un avión? No
Es Mr. TFM. El gamer con el canal de videojuegos más aquiescente de Yutrópolis.

Pasad a conocerlo.

Abrazos. ^^


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


martes, 16 de mayo de 2017


«Componer no es difícil, lo complicado es dejar caer bajo la mesa las notas superfluas».

Estimados,

Audiorelato: «Fa bemol».

Una fábula musical.

Abrazos. ^^

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 14 de mayo de 2017

«El secreto de las grandes fortunas
es un crimen olvidado
efectuado con limpieza. 
La ley no castiga a los ladrones 
sino cuando roban mal». 


La inmensa historia tejida alrededor de Napoleón Bonaparte no tuvo en cuenta enfatizar las cartas que este escribía a su querida Josefina los días posteriores a grandes batallas. En esas misivas, previas al hogareño retorno, Napoleón solicitaba a su amada esposa no se duchara en vistas al inminente encuentro.

Ante esta situación tan anómala y conocida por el público de la época -pero olvidada por nuestros contemporáneos- comenzó a «olerse» la leyenda acerca de los efluvios amorosos entre Josefina y Napoleón. La mayoría del populacho aceptó, que la irresistible olor corporal de Josefina, desataba las pasiones más brutales del Emperador Bonaparte.

Sin embargo, el mismo populacho desconocía los pormenores de la verdadera historia detrás de estas misivas.

⁂

En 1916, en ese extraño periodo entre guerras, el prominente historiador Alex Goldajada encontró un curioso objeto personal en la colección de Josefina. Una esponja de baño escondida con sutilidad entre los pliegues de uno de los vestidos y al lado de la misma una carta.

Ambos objetos, carta y esponja, desaparecieron del museo Banlántico mientras Goldajada aún se encontraba estudiándolos.

Más tarde, el historiador presentaría ante la comisión de Historia y Ciencia de la universidad de Paris el trabajo recopilado acerca de dichos objetos. Sin embargo, al carecer de las desaparecidas pruebas, su descubrimiento no tuvo la transcendencia necesaria y cayó en el olvido.

Después de la segunda guerra mundial, el propio trabajo realizado por Goldajada también desapareció. Y no fue encontrado por mi hasta fecha reciente.

Transcribo en estas breves líneas, un precario resumen de mi tesis doctoral basada en las notas del maestro Goldajada:

«
Napoleón fue un niño obsesivo.

En aquella época no se llegaba a Emperador de todas las francias sin tener un poco de obsesión, aunque en Bonaparte esta aptitud estaba crecida en exceso.

Cuando aún era un prepúber, un día volvió a casa sucio de pies a cabeza después de revolcarse por el barro en sus interminables luchas por conquistar el árbol de la colina. Su institutriz, al ver aquello, mandó hervir el agua para un baño. Realizada esta tarea por los mozos, la severa mujer mando desnudarse al joven Napoleón, para acto seguido extraer una esponja de su bolsillo. Presta, la mujer comenzó a frotar con fuerza el Rucurucu de Napoleón. Este, lejos de incomodarse, empezó a degustar aquel baño en una especie de éxtasis.

[..
Anotación: La siguiente parte de la historia no queda clara, pues faltan algunas páginas del texto original de Goldajada. Me atrevo a elucubrar que aquella esponja, frotada con fuerza en el Rucurucu, extasiaba en extremo tanto al limpiador como al limpiado.
..]

La institutriz falleció y el adolescente Napoleón comenzó a llevar a todos lados aquella heredada esponja. Para esconder tan preciado objeto de miradas ajenas, comenzó su distendida costumbre de guardarse la esponja bajo la casaca, bien agarrada con su mano derecha. De aquí nació este particular gesto suyo.

Años más tarde, y ya convertido en esposo de Josefina, inició a su consorte en el tratamiento que años atrás le dispensara su institutriz. Frotando con mucha firmeza el Rucurucu de Josefina con la esponja.

Al morir Napoleón la esponja pasó a manos de Josefina, y después al museo Banlántico. Años después se produjo el robo y se perdió el rastro de esta para siempre.
»

⁂

—Es curiosa esta tesis doctoral.
—Lupin, cariño, ¿vienes a la bañera?
—Sí, Fujiko —Lupin dejó la tesis doctoral del Doctor Ignatius encima de la mesa y se dirigió presto al baño.
—Hoy toca limpieza profunda, ¿prefieres que te frote el Rucurucu con la esponja de Napoleón o el trasero con la manopla de esparto de Cleopatra?
—Hoy prefiero la esponja que tengo el Rucurucu acartonado.



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

martes, 9 de mayo de 2017


«Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia»



Y el audiorelato de Petricor. 🌂🌊🌈


Estimados, lluviosos días. 😍


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 7 de mayo de 2017

«Cuando llueve
comparto mi paraguas,
si no tengo paraguas,
comparto la lluvia»


—Abuela, ¿qué hacemos en el porche tan quietas?
—Esperamos al petricor.
—¿Al que?

Pero por toda respuesta, mi abuela levantó el dedo índice y se lo llevó a los labios.

—¡Shhhh! Atenta.

Mi abuela era una mujer por norma dicharachera. Aquel autoimpuesto silencio era raro en ella. Yo todavía conservaba las lágrimas en mis mejillas. La ruptura con Cristian me había hecho daño. A mis dieciséis años sabía que mi vida estaba acabada. Que nunca volvería a amar como amé a Cristian. Y aunque mamá era buena persona, no me entendía. Por eso fui a verla a ella.

—¿Sabes que decía el abuelo?

Observé su gran sonrisa, y al mismo tiempo detrás de ella, me percaté de la masa de nubarrones que se estaba formando en el cielo. Y me acordé de nuevo de Cristian. Aquella tarde llovería mucho. Más lágrimas.

—No, ¿que decía?
—Qué cuando uno está triste solo tiene que esperar al petricor. Aspirar profundamente y pedir un deseo.

Mi abuelo había muerto hacía dos años. Le echaba mucho de menos, pero mi abuela... Es cierto que lloró un poquito los primeros días, pero enseguida se le pasó la pena. Recuperó la alegría con mucha rapidez. No sé si debería estar enfadada por ella o contenta. ¿No echaba de menos al abuelo?

—¿Se puede pedir cualquier cosa?
—Sí. Cualquier cosa que sea de buen corazón.

Asentí.

—¿Y tú que le pides? —Rio.
—Eso es un secreto que solo el abuelo conocía. ¿Y tú? ¿Qué le pedirás tú?

Iba a responderle que aún no sabía que era el petricor, pero en ese momento tronó y al instante comenzaron a caer goterones del cielo.

—Aspira cielo, ¿lo hueles? Ya está aquí. Pide el deseo.

Mi abuela parecía estar en otro sitio. Me recordó aquella Navidad en la que me insistió tanto que le pidiera un regalo a Papá Noel que hasta consiguió asustarme. Sus ojos transmitían una intensidad de emociones que no había visto en papá o en mamá.

—Huele. Huele. El petricor te lo concederá ...

Solo por hacerle caso inspire profundamente. El olor a tierra mojada impregnó el interior de mi nariz. Y seguí aspirando profundamente, pero mi abuela aspiraba más fuerte que yo. Juntas parecíamos un par de peces que se ahogaban. El olor, ese fabuloso olor a tierra mojada, continuaba llenándome por dentro. Lo notaba bajándome por la tráquea y llegando hasta el interior de los pulmones. Y en ese momento un pensamiento se alejó de mi mente. Ya no sentía más pena. La figura de Cristian se desvanecía en dirección a la oscuridad. Mi abuela no me contó aquella tarde lo que era el petricor, pero... No importaba, simplemente no importaba porque...

No hace falta saber el significado de las cosas buenas.


«93% imaginación.
7% realidad.
Pero es ese 7% 
lo que realmente importa»



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


viernes, 5 de mayo de 2017

«Con viento 
mi esperanza navegaba;
perdonóla la mar, 
matóla el puerto»


Estimados,

Susurros de NUTLA: Puerto de ánimas.

Este relato nace de una ilustración de Carrie On Art.

En esta ocasión, UTLA y NUTLA, colaboran para formar una historia en torno al misterioso barquero de Carrie...

Abrazos. ^^


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Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


lunes, 1 de mayo de 2017

«El aburrimiento es la enfermedad de las personas afortunadas; los desgraciados no se aburren, tienen demasiado que hacer»

Estimados,

Afortunado

Este audiorelato está basado en la canción de mismo nombre de Joey Tempest: «Lucky».

Abrazos. ^^
«La negatividad os hará libres»

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Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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