Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 17 de septiembre de 2017

Noche y Pan

«Consigna: escribir un relato que empiece y acabe con las palabras sorteadas. En mi caso, las palabras recibidas, fueron Noche y Pan»


—Noche. Es la noche.
Desde el comedor, un hombre adulto mira a la escalera de madera que asciende a la planta de arriba. Los alaridos provienen de esa dirección, del viejo cuadro colgado en la pared, en la esquina, en el descansillo situado a medio camino de la siguiente planta. Dirige sus pasos al primer escalón, la madera cruje bajo los pies, la pequeña librería adosada a la pared resigue la ascensión de la escalera, mientras sube, el hombre observa algunos volúmenes alojados en los pestaches.
—Date prisa.
Un paso, luego otro, apoya la mano izquierda en el reposabrazos, también de madera, que asciende a la par que los escalones. Llega al descansillo. Mira el cuadro, el retrato dibujado con realismo le observa, viste un sombrero rojo con una enorme pluma en lo alto, el vestido, de mismo color, resalta el pelo, negro, abundante y ondulado, que le baja hasta los hombros. 
—¿A qué esperas? Déjame salir. Me necesitas. Acaso, ¿no quieres volver? 
El hombre niega con la cabeza. Resigue con la mirada apática el resto del lienzo. El hombre del vestido rojo sostiene en la mano derecha un florete, que agita con furia y, en la otra mano, un garfio suplanta a la extremidad perdida. El hombre delante del lienzo agarra con los dedos el marco y, con lentitud, comienza a dar la vuelta a la pintura.
—Nooo... Siempre serás una sombra de lo que fuiste. ¿No quieres volver a volar? ¿No quieres volver a verla?
El volteo continúa, la figura del hombre vestido de rojo desaparece y su voz se amortigua a medida que el lienzo se acerca a la pared.
—¡Nunca tendrás sueños! ¡Te maldigo! ¡Yo te maldigo, Peter Pan!


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. Ah, por fin.
    Estaba tratando de envíarte un email, pero me he dado por vencida. Con tanto ajetreo incluso se me ha ido de la olla lo que quería decirte sobre tu relato Noche y Pan. Estoy recuperándome de un ataquillo loco de bronquitis, de modo que perdona si no soy capaz de expresar la sensación que me ha causado tu relato. Con tu modo vieo-magneto aún me acerco, pero con lo demás como ya te dije naufrago torpemente. Ha sido muy asombroso. ¡Conseguido una vez más, amigo virtual, Don Sergio!

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  2. Hola Tierra. ^^
    Antes de nada, espero que estés mucho mejor de la bronquitis. Las enfermedades no se presentan nunca a gusto, deseo te encuentre mejor.
    Nada de naufragar, con las maravillas que escribes , estos desvarios son pobres sombras de tus escritos. ^^
    Graias por tus palabras, me encantan tus "minisensayos" que publicas en facebook.
    Cuídate mucho.
    Abrazos.

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