domingo, 28 de julio de 2013


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En uno de mis últimos viajes relámpago obtuve una grata sorpresa. Descubrí totalmente consternado una vieja placa de yeso colgada en la esquina de la entrada de una calle.
UTLA STREET

Así rezaba el testimonial cartel tranquilo al sol de media tarde.

La vieja "Ingalaterra" , como mencionaba Cervantes, me deparaba aún muchas sorpresas en mi devenir por la tierra de druidas, menhires, leyendas de fantasmas, y castillos deshabitados de los cuales sólo quedan ruinas que testimonían pasados más gloriosos.

Un viaje de purga interior malogrado.

Aun así obtuve una enseñanza a modo de pregunta , ¿ somos reales en la calle de los sueños ?
"
SBP


Hola estimados,

Aprovecho esta escueta entrada para anunciaros un par de cosas.

Pasado este período estival me complacerá mucho anunciaros una nueva web al amparo de esta.

En ella, las aventuras de UTLA serán narradas desde la perspectiva de todos los personajes que conforman el mundo de tan aquiescente ser.

Todas las entradas correspondientes a este fabuloso mundo, serán previamente publicadas aquí, por lo que Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia no solo sigue existiendo, sino que da cabida a otra historia mucho más amplia.

Además, tengo un nuevo cuento titulado "Las dos rosas", es un poco extenso por lo que lo partiré en 5 entradas. Para cada entrada habrá una preciosa ilustración para amenizar el relato.

Pero todo esto será... después de esta atenazante calor.

Un abrazo a tod@s.
UTLA.

Para los más suspicaces, efectivamente, era un montaje... ^_^
Pero hasta en la más pérfida mentira hay algo de verdad.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 21 de julio de 2013


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Principios de Noviembre. Es una mañana opaca. Si dirijo la mirada al cielo este nos amortaja como una vieja capa arrugada; mientras, el viento celoso, barrunta un fuerte olor a tormenta no tan lejana. 

Hay mucha gente reunida en este pequeño cementerio de Perth. Casi las mismas caras que cuando lo de Papá. ¿ Porqué te fuiste tan pronto Papá ? Aun extraño tu perdida.

Este lugar me trae tantos recuerdos. La vieja verja blanca custodio de viejas lápidas, altos cipreses, frondosos pinos y ... laureles. No entiendo lo de los laureles en un cementerio. Extraña tradición. Intento fijarme en los detalles nimios. Recordar. Es mejor evadirse que vivir el funesto presente. No se que hago aquí... No debería haber venido.

- ¿ Edward ? 
La pregunta con mi nombre surge susurrada desde mi espalda. Y se quien es el dueño de esa interrogación. Molly. Esta más alta y guapa que la última vez que la ví.

- Siento mucho lo de tu madre Edward.

Esta vestida con gabardina y falda negra. Me abraza. Una lagrima surca su mejilla. Querida Molly. Entonces me pregunto, ¿ porqué huí de aquí ? Se sienta a mi lado. Me estrecha la mano con fuerza. Esta temblando.

La ceremonia da comienzo. No escucho discursos fingidos. Hay conocidos que suben a la tarima e improvisan un emotivo réquiem. Algunos lloran abiertamente, otros se esconden detrás de gafas de sol oscuras. 
El decano de la Universidad de Curtin parafrasea algunas estrofas de los poemas de Papá. A Mamá le encantaban, sobretodo aquella parte que trata sobre lo sublime de la conversión de las crisálidas en mariposas. Finalmente remata su conmovedor epitafio con una broma interna de Papá sobra las maravillas de la rima asonante. Un clamor alegre surge espontaneo de la garganta de los presentes recordando la broma que Papá atesoró como suya durante tantos años.

Es mi turno. Suelto amorosamente la mano de Molly. Me subo al pequeño peldaño de madera.

Hablo sobre Papá y Mamá. No llevaba un discurso preparado. Mucho menos ensayado. Pero las palabras guardadas durante todos estos años van brotando poco a poco como si de un manantial surgieran. Recuerdo la poesía preferida de Mamá, la poesía del anciano borracho que estando completamente ebrio enmedio de la calle, se encaró chillando a la muerte, retándola a que se lo llevara. Algunas personas se emocionan. Y otra lagrima se une a la anterior en la mejilla colorada de Molly. 

Es el fin de los discursos. Los reunidos se alejan lentamente del pequeño cementerio.
Me arodillo delante de la tumba de mis padres y deposito las últimas flores blancas y amarillas a los pies de la tumba. 
Leo el epitafio.


Frank 1910 - 1999
Susan 1924 - 2013
¿ Que hay de bueno en tus estrellas y árboles,
en tus amaneceres y en el viento, 
si no forman parte de tu vida diaria ? 
E. M. Forster


- Nunca es tarde - susurra la voz afectada de Molly.

Es Molly, la maga del corazón. Puede leer mi palpitar como si de un libro abierto se tratara.
Nunca entendí porqué mis padres se fueron a vivir a una isla de mala muerte, perdida en los confines del globo y que originalmente sirvió como presidio de maleantes.

Por fin reposan juntos para toda la eternidad. 
Lo que deseo se me escapa lentamente.
Pero solo quizás en Australia existan los amaneceres y el viento que Papá y Mamá deseaban.
La muerte destruye al hombre, la idea de la muerte lo salva.
Gracias Papá. Gracias Mamá por enseñármelo.
"


Desde Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia seguimos con magníficos Bolos, en esta ocasión la excelente compañía de teatro MariPili nos regala una nueva obra.

"Educando a Rita" nos habla de muchas cosas.

Del crecimiento cultural sin humildad.
La lucha de clases y de los estereotipos entronizados en cada escalón.
Sobre como poder encontrarse a uno mismo.
Tal vez siempre nos quedará esperanza.
Y si alguien quiere dejar esa puerta abierta ... el amor.

Dos soberbios actores: Betty Scarcioffo y Alberto Guerrero , nos regalan dos horas de puro espectáculo mental y soberbia actuación.

Dirigidos por el magnífico Juan Carlos González, adaptan una obra del genial Willy Russell.

Un profesor cuarentón, aficionado al alcohol, debe aleccionar en el arte de la poesía a una joven alumna de veintiséis años venida de las clases más humildes de la sociedad.

Las vidas de ambos, dos trenes descarrilados, discurren paralelas a diferentes niveles.

¿ Conseguirán encontrarse cada uno al final de su escalera ?

*Esta entrada esta dedicada a Susan y Frank.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

*Pido disculpas a quienes hayan recibido esta entrada inacabada. Fue un boceto que muestra mis notas, pero este pequeño esqueje inacabado cobró vida y escapó por voluntad propia antes de ser finalizado.. ^_^ Son las cosas del directo.

jueves, 18 de julio de 2013


"Ciertamente curioso todo lo que sucede en un segundo. De la felicidad más absoluta a la risa más amarga. Chascar o tronar lo dedos, un dispendio coloquialmente barato que se queda grabado en la retina. No olvidéis de chascar vuestros dedos. 
La Negatividad os hará libres."

Es curiosa la vida. Lo que puede pasar en un chasquido de dedos es tan efímero y sin embargo tan importante, que lo acontecido en un segundo se queda grabado para siempre en nuestros pensamientos. Como una fotografía desabrida que nos persigue el resto de nuestras existencias.

Como el bueno de Jimmy. Estaba loco por Polly desde que eran niños. Durante todo el colegio fue detrás de ella. Después llegó la época de esa fabrica de mediocres llamada instituto. Jimmy era insistente. No era un chico apuesto pero si pudiéramos darle una definición, esa seria sin lugar a dudas persistente. Y llegó el baile de graduación. Tenía tan cerca a Polly que podía oler su afrutado perfume entre sus cabellos. Y dudó. Lo vi en sus ojos. Tuvo miedo. Así, el bravucón de Morris, el quaterback del equipo de rugby, se la arrebató de entre sus manos. Fue un baile precioso. Semanas más tarde Polly y Morris se casaban.
Tan solo puedo imaginarme lo que pasó por la mente de Jimmy. ¿ y si la hubiera sacado a bailar ? Fue el tiempo en que unos dedos tardan en chocar el uno contra el otro. Un mes más tarde Jimmy se pegó un tiro. Fue limpio. Introdujo el cañón en su boca. Y disparó. Un chasquido.

Tambien recuerdo al bueno de Harris. Profesaba un arraigado don de la diplomacia allí donde fuera. Curiosa mentalidad para un soldado que debe matar centenares de hombres. Aquel día estábamos tomando la playa. Habíamos sorteado los malditos muros de contención. Muros tan altos que cualquier hombre se sentiría un chiquillo delante de ellos. Las alambradas, un molesto jardín sin podar. Las malditas púas oxidadas con salitre y agua desgarraban nuestros pantalones. Perdimos muchos compañeros en aquella playa. Harris y yo seguíamos avanzando. Un nido de ametralladoras justo encima de nuestras cabezas enviaba balas que zumbaban como avispas asesinas por encima de nuestros oídos. Llegamos a la puerta. Tiramos la granada. El nido de avispas explotó. Harris y yo nos adentramos para asegurarnos que no quedaba ninguna avispa en nuestra retaguardia. Pobre Harris. Se volvió al escuchar un ruido. Una tos moribunda. Apuntó... pero no disparó. Un niño, apenas un niño en el suelo. No debía tener más de quince años. Miró fijamente a esos ojos azules de pelo rubio que le miraban azoradamente desde el suelo. Harris dudó por un segundo. El tiempo de un chasquido de dedos. La gran danza de los errores. El niño alemán vestido de soldado, con su uniforme negro como el betún no dudó. Una mezquina bala atravesó el cerebro del inocente Harris que aun pensaba que podía cambiar a la raza humana.

Y que decir de la buena de Jenna. Nunca fue una chica bonita. Algunos chicos se burlaban de ella, caraburro o cosas peores la llamaban. Pero después de una guerra una mujer hubiera vendido su alma al diablo por conseguir un bien tan escaso como era un hombre. Yo era su vecino y veía como Walter, su marido, le pegaba noche tras noche. Walter era hosco. El típico hombre sin futuro. Consciente de su tosca existencia y de su inexistente porvenir descargaba su frustación sobre Jenna. Un pequeño desahogo después de una buena botella de licor. Los gritos de Jenna se escuchaban desde mi destartalado cuarto de alquiler. La paga de un ex-soldado no da para mucho. Un día, la buena de Jenna cogió a su hijo. Tenía hecha las maletas. Supongo que tenía intención de escapar. Pero la providencia o tal vez debería decir la mala fortuna hizo que aquel día su marido apareciera antes. Le pegó, y pegó. Y siguió pegándole hasta reventarle la cara, los ojos, los tímpanos. En el cristal de la casa un charco inmenso de sangre tapaba todo el interior de la vivienda. Debió morir rápido. Es lo que prefiero pensar. Después, según dicen, Walter ahorcó a su hijo que apenas mostró resistencia. Al final, el bueno de Walter decidió hacer algo bueno con su vida, y decidió colgarse también. Toda esta escena sucedió en un fugaz chasquido de dedos.

La desesperación grabada en los ojos de Jimmy mientras el bravucón de Morris se llevaba sus esperanzas.
La cara de asombro del bueno de Harris, que en un último aliento confió por vez última en la humanidad.
La estupefacción en la boca de Jenna, la buena señora, que se dio cuenta demasiado tarde que el valor tardío no sirve para nada.

Todos ellos, Jimmy, Harris, Jenna. Son como pequeños chasquidos en el aire, un ruido sin importancia que rompe el silencio de la noche.
Nadie los recordará. Solo yo.
Por eso, me encuentro hoy aquí.
Hay seis plantas hasta el suelo.
Es un edificio muy bonito, me gustaba mucho cuando era crío.
Ya se han congregado muchos vecinos.
Los periodistas hace rato que han llegado con sus flashes cegadores.
Por fin llega la policia; efectivamente tarde.
Ya estamos todos.

¿ Ya sabéis que me propongo verdad ? Me saltaré los detalles macabros de la historia. Seguro que vosotros lo hacéis mucho mejor que yo.

Miro al vacío por última vez, ya es hora de que empiece la función.

Los fotógrafos se van a pelear por mi chasquido de dedos...


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

jueves, 11 de julio de 2013


Finales del siglo XIX. En algún lugar de Inglaterra...

Jacinta estaba apenada de la vida. Ocho lustros a sus espaldas no atesoraban un marido. Ningún bien material satisfacía sus inconmensurables ansías de verse desposada en el altar y rodeada de una númerosa prole a quien poder dejar sus innumerables bienes.

Julius no entendía porqué era tan sumamente desafortunado con las mujeres. Su naturaleza tímida y apocada no ayudaba a su galanteo con el cada vez menos sexo débil. Para colmo de males, era exigente, quería una mujer bella e inteligente con la que degustar las mieles del matrimonio y poder envejecer juntos.

suspiros ../.. Suspiro

Un bello atardecer en Hyde Park culminaba el tedioso día de Julius y Jacinta.

Ella, caminaba ensimismada en sus nimios pensamientos cerca del poco caudaloso rio Serpentine. Julius, igualmente distraído, hacía de su libro un escudo para con el mundo.
El choque fue inevitable. Cayeron de culo en opuestas direcciones a las de sus respectivos andares.
Jacinta se levantó airada, presta a solicitar excusas. Julius más sorprendido que enfadado estaba preocupado por ver el estado de su fabulosa novela después de la caída.
Entonces se miraron a los ojos. Un profundo silencio surgió de los labios de Jacinta. Y por tercera vez en su vida Julius tuvo el coraje de hablar primero.

risas ../.. Risa

Él hizo un acertado amago de invitación a un simple té que no comprometía a nada. Pero no pudiendo adolecer de parecer una mujer fácil , Jacinta denegó la invitación. Sin embargo, a buen puerto llegaron las graciosas súplicas de dar un tranquilo paseo sosteniendo su mano a la vista de todos. Siguiendo el gracioso cauce del maravilloso rio Serpentine se contaron mil cuchicheos. En aquel mágico paseo rieron como niños. Julius era alto. Jacinta más bien bajita. La Luna que sostiene la Tierra fue la broma más cacareada por ambos.

Llegó el momento de la separación. No poníanse de acuerdo en el lugar de la próxima vista que no cita. Tan sobrios eran en su sentir, que no queriendo llamarlo cita, tampoco se decidían a escoger lugar bullicioso para pasar desapercibidos de las gentes malpensadas con las que se codeaban. La Abadía de Westminster no porqué era muy tétrica. Los jardines de Kensington cerraban mucho antes del atardecer. Finalmente surgió el lugar. La estación de tren de Knightsbridge. Era el sitio perfecto. Por iniciativa de Julius acordaron que ambos llevaría un bello Aster blanco, una bonita y extraña flor. Él se la colocaría en la solapa y Ella en su pamela. Jacinta también quedó prendada del bien escogido significado de la flor. "Confio plenamente en ti".
Así, acordarón un número de andana y vagón para su bien disimulada vista.

inquietudes ../.. Inquietud

Llegó inexorable como las lluvias de mayo el día de la esperada vista. Pero ya fuera por equívoco en uno de ellos, llegaron a la misma estación, el día señalado a la hora escogida, pero con tan mala fortuna para la memoria de uno de ellos que quiso el destino separarlos.
El gran baile de los números inarmónicos representó su más cruel obra en aquella escena.
Julius esperó en el cuarto andén al lado del vagón siete.
Mientras, Jacinta esperaba cerca del séptimo andén al lado del vagón cuatro.


La hija del jefe de estación, apenas una mujercita recién crecida, correteaba distraída en sus juegos por los andenes de la estación de Knightsbridge. Se alejaba de los malvados dragones que engullían sin fin a miles de personas. Era una niña callada pero muy observadora, y como le encantaban las flores se fijó en el bonito par de flores blancas que aquel día se hallaban en su Palacio de humo, fuego y Dragones.

desesperanzas ../.. Desesperanza

Jacinta miraba el gran reloj de la estación. La manecilla avanzaba sin piedad, mientras nadie portando un Aster blanco se presentaba. La angustia crecía en su pecho y reprimío una amarga lagrima.

Julius apartó levemente su chaqueta y revisó su reloj de cadena. No entendía el problema. Maldijo entre dientes a la sucia providencia. El desánimo se abrió paso en sus pensamientos.

.. despedidas ../.. Despedida

Julius esperó y desesperó. Soltó un resignado suspiro y se dirigió como un alma en pena hacia la salida de la estación de Knightsbridge. En su atribulado caminar chocó con una niña pequeña que andaba corriendo como loca por los andenes de la estación. Su primer impulso totalmente airado, fue reprenderla duramente, pero pasado ese primer pensamiento negativo, no gano la desazón, ni la maldad, ni la desidia. El buen sentimiento se abrió paso a través de su corazón y no pudiendo descargar su frustación de impotente adulto en la mirada de aquella pequeña, le tendió su bonito Aster blanco a modo de regalo. Los ojos de la niña se abrieron de par en par al ver la bonita flor que le regalaba aquel extraño. Y tan pronto recogió el Aster blanco marchó corriendo de nuevo en sus locos juegos.

Jacinta estaba cansada. La espera no había sido problema, más el engaño hacía mella en sus maltrechas esperanzas. No hay peor perdida que la suposición de haberse sabido ganador de antemano. Poco a poco se dirigió a la vacía vía del tren...


.. choques ../.. Choque

La hija del jefe de estación, inquieta aventurera por excelencia, quiso encontrar la otra mitad de aquel Aster blanco. Pero la dueña se encaminaba directa al camino infernal del dragón. La niña corrió y corrió sin mirar nada más... corría tanto que cerró los ojos, imaginando que volaba a lomos de un corcel mágico en busca de la otra mitad del Grial... entonces de súbito se produjo el choque. Y todo se tornó negro.

.. perdidas ../ .. Perdida

Jacinta y Julius estaban cogidos de la mano. Se miraban tiernamente, más su pesar era grande por aquel ángel que les había unido. Estaban en la habitación del jefe de estación...

Entonces como si de un ensueño se tratara, ambos retrocedieron en sus pensamientos atrás en el tiempo...

La hija del jefe de estación corrió y corrió a través del andén, corrió tanto y tan rápido que traspasó a Jacinta en su loca carrera. Se produjo un brutal choque de carne contra acero. Los alaridos de las personas dieron una inquietante voz de alarma. Y el insignificante Aster blanco cayó de la mano de la niña. Jacinta fijó sus ojos en aquel macabro detalle. Lloró dando rienda suelta al caudal de lagrimas que no paraban. Aquellas gotas saladas anegaban su vista. Pero entonces recordó el Aster blanco, y se esforzó por mirar en derredor. Su mirada empañada escudriñaba entre el gentío buscando el dónde y el porqué.
El dónde estaba justo detrás de ella completamente anonadado, el porqué lo comentarían más tarde entre felices reproches, una vez recuperados de aquella catastrófica impresión. Julius había vuelto. Y jamas volverían a separase.

.. esperanzas ../.. Esperanza

La barriguita de Jacinta crecía y crecía sin poder ocultar el nacimiento de su próxima hija. Cada mes visitaban a la pequeña hija del jefe de estación. El brutal golpe contra el tren amputó su mano derecha. La feliz pareja se asegurarían en el futuro que no le faltará de nada. Pues es justo que los más acaudalados muestren una justa memoria, pues como dijo el anónimo poeta, la gratitud es la memoria del corazón. Aquel pequeño ángel, a costa de perder su manita, había conseguido unir para siempre a dos almas solitarias destinadas a la desesperada negatividad.

Jacinta y Julius decidieron poner el nombre de la niña a su hija.

La pequeña nueva criatura se llamaría Esperanza.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 7 de julio de 2013


Sexta colaboración UTLAquiana

Esta entrada es fruto de una colaboración con el Blog "Reino del murciélago"

Gracias Shilmulo por dedicarme tu tiempo


"Estimados, esto es parte de las crónicas del sabio y poderoso Shilmulo... "
SBP


Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, cuando los humanos aún no eran tan prósperos ni poblaban tan densamente el mundo, había un lugar llamado Rocascura.

Era una montaña donde vivían un numeroso clan de murciélagos. Las cavernas más oscuras y profundas brindaban alojamiento a una colonia, que según los más sabios murciélagos, estimaban en 2000 o 3000 alas.

El pequeño Sh solo poseía 32 ciclos de luna. Y como muchos murciélagos pueden vivir cientos de ciclos lunares, según los cánones de la comunidad murciélaga, Sh era aún muy pequeño. Eso no impedía que fuera muy inquieto por naturaleza. Hijo del Rey murciélago Il, hacía honor a su padre en el carácter aventurero y bravucón.

- Sh no vayas a las cavernas del hielo profundo. Sh no vayas al lago del monstruo sin nombre. Sh no salgas a la superficie. Sh...

Estas frases se las dedicaba su madre constantemente, totalmente opuesta a tanta acción sin sentido. Eso aburría completamente a Sh que tenía que trabajar duramente en la caza de pequeños insectos y en otros trabajos de igual tedio. Su madre era la Reina murciélago de la colonia de Rocascura y solo se preocupaba porqué su hijo aprendiera los valores básicos de la comunidad murciélaga.

Una buena noche, Sh se escabulló de la estalactita donde dormía con su familia. Y se adentró en la gruta más profunda y peligrosa. Aquella que daba al lago del monstruo sin nombre. Durante mucho tiempo voló y voló por las grutas. Su sentido de ecolocalización le ayudaba a guiarse en aquella completa oscuridad. Finalmente llegó a un lago brillante y luminoso. Un mágico color verde-azulado dominaba la estancia.

Entonces divisó en el suelo, a orillas del lago, a un pequeño ser verdoso parecido a una oruga pero con pequeños tentáculos por extremidades. Parecía no moverse y por lo que percibía por sus grandes orejas triangulares respiraba con dificultad.

- Por favor, murciélago, ayudar. Llegar al agua, si seguir aquí en la superficie morir.

Aunque en un dialecto extraño Sh comprendió la necesidad de ayuda que le solicitaba aquel ser. Presto con sus alas empezó a empujar y a estirar. Hasta que con mucho trabajo consiguió devolver a aquel pequeño ser verdoso al agua.

Entonces, sin previo aviso, como si de una esponja se tratara; aquel ser al contacto con el agua comenzó a crecer. Hinchándose más y cada vez más hasta alcanzar un tamaño gigantesco. Su forma era oblonga, verdosa y poseía infinidad de tentáculos.



- Me salvar la vida pequeño murciélago. ¿ Cómo llamar ?
- Me llamo Sh. Y soy un murciélago de la colonia de Rocascura. Y tu gran ser , ¿ cómo te llamas ?
- No tener nombre. Nadie me lo poner al nacer. Pero si te poder decir una cosa, si alguna vez te encontrar en problemas y venir hasta aquí; ten seguro que te brindar mi ayuda en aquello que poder.

Y aunque la manera de expresarse de aquel ser era harto extraña y complicada de entender. Sh y el ser verdoso del lago del monstruo sin nombre estuvieron conversando durante horas. Cuando por fin se separaron, Sh decidió volver a casa. Se perdió infinidades de ocasiones por intrincadas cavernas. Aunque la fatiga no le asustaba comenzaba a hacer mella en él. Por fin, después de mucho volar, consiguió llegar a estalactitas que recordaba y desde allí regresar por techos conocidos hasta sendas más amigables. Finalmente una patrulla de murciélagos exploradores dieron con él.

Su padre, el Rey Il, y su madre, la Reina estaban terriblemente enojados. Muchos murciélagos salieron en su busca por el temor de que se hubiera extraviado para siempre por las grutas más profundas. Fue castigado severamente y tuvo que realizar trabajos muy pesados durante casi un ciclo lunar.

Y así... pasó el tiempo.

Sh ya contaba con 68 ciclos lunares en sus alas. Se había vuelto fuerte, sensato, y las jóvenes murciélagas lo miraban con ojos más que cariñosos.

Entonces una mala noche. Aparecieron ellos. Seres deformes que caminaban sobre sus dos patas traseras. Se autodenominaban humanos. Llevaban picos de hierro y extraños artilugios de madera que desprendían humo. Todos llevaban antorchas con fuego. Sin avisar, destruyeron la galería Norte que daba cobijo a centenares de murciélagos. Además de destruir su hogar y acabar con la vida de muchos buenos murciélagos, se dedicaban a recoger las estúpidas piedras doradas que abundaban por la caverna. Piedras completamente inútiles salvo por ese color dorado y brillante. Sin embargo, estos seres parecían atribuirle mucho valor a esas piedras inútiles ya que su afán por acapararlas era inmenso, tanto como su maldad.

El Rey Il, ordenó un ataque a aquellos odiosos seres llamados humanos que osaban atacar sus dominios. Los humanos fueron repelidos. Muchos murieron y otros huyeron. Las maquinas fueron destrozadas. Pero las bajas murciélagas fueron terribles. Al menos, habían logrado vencer...

Pero la victoria fue efímera. En menos de un cuarto de ciclo lunar los seres llamados humanos volvieron. Habían triplicado su número. Portaban más antorchas y muchas más maquinas que desprendían humo. La galería Norte cayó casi sin resistencia y la Sur también. La galería Este era el almacén donde la colonia guardaba provisiones. Por lo que su perdida, si bien a largo plazo para la colonia sería terrible, no era un lugar estratégicamente importante. El Rey Il, ordenó un repliegue de todas las fuerzas. Pensaba lanzar un gran ataque en la galería central.

- Padre, debemos retirarnos. Nos duplican en número y fuerzas.
- ¡ JAMAS ! Esta es nuestra montaña. Les venceremos.

La mayoría del consejo de sabios ancianos murciélagos no creían las palabras de su propio Rey. Pero todos apoyaron su decisión. Fue una cruenta batalla. Las maquinas humanas que desprendían humo causaban muchas bajas. Las antorchas con fuego proporcionaban una ventaja táctica a sus oponentes. Además, el infernal griterío confundía el sentido de ecolocalización de los valientes guerreros murciélagos y muy pocos de ellos sobrevivieron. El Rey Il y su Reina murieron encabezando sus tropas. En el corazón de Sh no había temor ni pena sino tan solo determinación.


- Debemos retirarnos. Solo importa sobrevivir. Apenas si nos quedan 100 alas para combatir.
- Pero , ¿ a dónde nos retiraremos Sh ? - clamó el consejo de sabios ancianos murciélagos.
- Conozco un lugar. Confiad en mí.

Sh con la ayuda del consejo organizó la retirada. Por suerte aún quedaba la galería Oeste a salvo. Era por allí por donde pensaba retirar a su maltrecha colonia. Las madres murciélagas portaban a sus bebes en las bolsas de su panza. Todos los que podían volar debían hacerlo para no ser una carga innecesaria. A los heridos que no pudieron alzar el vuelo por si solos, tuvieron que dejarlos atrás. Aquellos valientes les cubrirían las espaldas y les brindarían un tiempo vital a costa de sus vidas. Cargaron todas las provisiones que cada uno pudo llevar y se adentraron por cuevas olvidadas y peligrosas.

Por suerte Sh recordaba perfectamente el camino que había recorrido hacía ya tantos ciclos lunares.

La escasa comitiva murciélaga llegó exhausta a las orillas del lago. La bóveda , como antaño, desprendía un mágico color verde-azulado. Un enorme lago dominaba el centro de la estancia. Un enorme ser oblongo, verdoso y lleno de tentáculos se acercaba desde el centro del lago hacía ellos en actitud agresiva. Sh se adelantó.

- Poderoso guardián del lago del monstruo sin nombre, SOY SH, y necesito de tu ayuda. - chilló.

El monstruo se detuvo delante de Sh.

- Recordar mi promesa ya no tan pequeño murciélago. ¿ Que necesitar de mí ?
- Unos seres denominados humanos están destruyendo mi hogar, solo te pido que no les dejes pasar mientras seguimos huyendo más abajo.
- Así hacer. Pero idea de seguir bajar no es buena.
- ¿ Conoces de alguna otra ruta donde pueda llevar a mis murciélagos ?
- Conocer. Conocer. Pero no te gustar lo que te decir...

La colonia de murciélagos descansó intranquila. A la siguiente noche emprendieron la nueva ruta. Tenían que sobrevolar el lago. A ningún murciélago le gustaba la idea pero era orden de Sh. Hasta el momento sus sabios consejos les habían mantenido con vida.

Sin embargo, mientras se disponían a partir un fuerte rumor de maquinaria pesada y gritos humanos les llegaba desde la galería a sus espaldas. Los humanos les habían seguido. Alzaron el vuelo tan rápidamente como pudieron. Los deformes seres autodenominados humanos entraron en tropel en la bóveda. Para su sorpresa, las antorchas resultaron inútiles y se apagaban con el más mínimo contacto con el agua. Los tentáculos del guardián del lago del monstruo sin nombre se cobraron numerosas vidas humanas. Las maquinas astilladas, rotas e inservibles eran dejadas atrás por aquellos seres deformes de dos piernas que huían despavoridos... jamás volverían a acercarse a aquel lago.

Sh encontró la ruta que le había indicado el guardián del lago del monstruo sin nombre.
La caverna conducía a un callejón sin salida.
Sh ordenó que cavaran con garras y patas.
Después de mucho tiempo la pared de la caverna comenzó a ceder y una tenue luz entró por el resquicio abierto. Los murciélagos se asustaron con pavor de la Luz.

- Clan mío. Para sobrevivir debemos adaptarnos. Estamos en el oeste de la montaña de Rocascura. En el exterior hay un castillo abandonado. Lo haremos nuestro. Deberemos para ello acostumbrarnos a la Luz. Por suerte es una zona densamente poblada por nubes. También debo deciros que aunque nuestras alas son nuestra identidad, a partir de ahora deberemos caminar con nuestras patas traseras. Eso nos dará fuerza y nos proporcionará más medios para subsistir. Camina y Vuela murciélago. Ahora seremos más que murciélagos. Y sobreviviremos.

Aquellas noticias no fueron bien tomadas en un principio por la colonia de murciélagos.
Sh tuvo que enfrentarse en varias ocasiones contra cabecillas murciélago descontentos en estrictos duelos a muerte. En todos ellos triunfó Sh.

Finalmente y con la ayuda del paso del tiempo, los murciélagos supervivientes se dieron cuenta que su mundo, tal y como lo conocían, había desaparecido. Por lo que comenzaron a aceptar poco a poco las palabras de su líder. Cambiar para sobrevivir.

Se adaptaron a la luz solar.
Comenzaron a caminar sobre sus dos piernas traseras.
Y con pericia y esfuerzo acomodaron el castillo del oeste de Rocascura a sus necesidades.


Mucho tiempo después coronaron a su nuevo Rey. Sh adquirió entonces el sufijo de Il en honor a su padre el antiguo Rey que dio su vida por su colonia. Y como sobrenombre, adquirió el nombre del animal de las viejas leyendas que le contaba su madre, mulo, el ser más noble portador de la carga sagrada de piedras oscuras.

Y los murciélagos de Rocascura, coronaron a su sabio y sensato Rey.
Y por todos aquellos contornos fue conocido como...

Shilmulo, el rey de los murciélagos del oeste.


Esto es verdad y no miento, y como me lo contaron te lo cuento.
Colorín colorado.
UTLend.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

viernes, 5 de julio de 2013




"Me llamo Pedro Sanromán y en esta larga vida de sufrimientos solo he encontrado consuelo en dos cosas. Primero en mis biblias, de las que poseo múltiples, no por un fanatismo religioso sino porque las vendo.Y en segundo lugar, en el añorado recuerdo de mi querida tierra Galícia. 

Es una lastima el haber nacido Gallego, porque eso es un evento del cual no podría haber realizado acción en contra para remediarlo; y así, cual diablo espoleado por una turba, la gente se sorprende que un hombrecillo venido del país de las meigas pueda ofrecer libros tan provechosos para el cuerpo y el espíritu.

Últimamente ando cansado. No encuentro reposo en ningún lugar. Sin familia, sin hijos, sin amigos. La soledad es una llama que consume todo el oxígeno de la pequeña cavidad que es la vida. 

Hoy me encuentro en un idílico hostal. Me encuentro cansado, realmente cansado. Pero sonrío por educación a estas simpáticas mujeres que me han acogido bajo su techo sin más señas que mi buen talante y conducta. Benditas sean. 

Ojalá encontrara pronto el sosiego necesario para mi atribulada alma.

Las señoras me ofrecen un rico licor. Que amarga es la existencia, sin embargo que rico sabe este buen licor..."
SBP

Como comienzan las pequeñas cosas importantes, así va gestandose esta obra.

Las tres entrañables tías, Jacinta, Marta y Hortensia. Un trío de ancianas compasivas. Regalan Caridad embriagadora embotellada en pequeños frascos.

Recuerden la buena formula del éxito: Jarabe, Licor de Cerezas y Arsénico.
Un cocktail imprescindible en todas las fiestas. Afuera los males... y quizás algo mas.

La parejita feliz, una rubia marylin monroe y un critico. Son como "la fura dels baus", nadie los conocía al principio...miren ustedes donde llegaron. Les deseamos la mejor de las bodas.

La triada infernal, el asesino, la doctora...y ese engendro, a medio camino de Priscila reina del desierto y un refinado Miguel Bose.

El carismático doctor Ponce. Llega tarde, pero como reza el refrán,llega para quedarse.

El policía y la inspectora. Porque no podía faltar el orden en esta buena obra, faltaría mas damas y caballeros, aquí respetamos la ley.

El tio Paco, o mas conocido por Francis, alarde de trompetista. Sus notas aun resuenan furibundas entre todos nosotros. Decían de él que le gustaba enterrar a gente en el valle de los caídos. Seguramente habladurías de gente malsana , o aun peor, de sucios comunistas.

Personajes extremos, increíbles, tronchantes, todos y cada uno de ellos en sus más nimias acciones.

Pero sin lugar a dudas, el mejor , el mas grande aplauso, es para ese entrañable personaje llamado...
Pedro Sanromán... "...vendía biblias, lastima que fuera gallego."

14 personajes totalmente diferenciados.
Un decorado impecable.
Mas de una hora y media de pura diversión.
Un oda increíble a la misericordia.

¿ A quien no le apetece degustar un poco de Arsénico... por compasión ?

Arsénico por compasión, todo el equipo al completo.

Esta entrada esta dedicada a toda la gente de la Compañia Art-Scénico...


...por hacernos pasar un rato tan agradable.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

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