Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 7 de julio de 2013

Sexta colaboración UTLAquiana. El pequeño murciélago de Rocascura.


Sexta colaboración UTLAquiana

Esta entrada es fruto de una colaboración con el Blog "Reino del murciélago"

Gracias Shilmulo por dedicarme tu tiempo


"Estimados, esto es parte de las crónicas del sabio y poderoso Shilmulo... "
SBP


Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, cuando los humanos aún no eran tan prósperos ni poblaban tan densamente el mundo, había un lugar llamado Rocascura.

Era una montaña donde vivían un numeroso clan de murciélagos. Las cavernas más oscuras y profundas brindaban alojamiento a una colonia, que según los más sabios murciélagos, estimaban en 2000 o 3000 alas.

El pequeño Sh solo poseía 32 ciclos de luna. Y como muchos murciélagos pueden vivir cientos de ciclos lunares, según los cánones de la comunidad murciélaga, Sh era aún muy pequeño. Eso no impedía que fuera muy inquieto por naturaleza. Hijo del Rey murciélago Il, hacía honor a su padre en el carácter aventurero y bravucón.

- Sh no vayas a las cavernas del hielo profundo. Sh no vayas al lago del monstruo sin nombre. Sh no salgas a la superficie. Sh...

Estas frases se las dedicaba su madre constantemente, totalmente opuesta a tanta acción sin sentido. Eso aburría completamente a Sh que tenía que trabajar duramente en la caza de pequeños insectos y en otros trabajos de igual tedio. Su madre era la Reina murciélago de la colonia de Rocascura y solo se preocupaba porqué su hijo aprendiera los valores básicos de la comunidad murciélaga.

Una buena noche, Sh se escabulló de la estalactita donde dormía con su familia. Y se adentró en la gruta más profunda y peligrosa. Aquella que daba al lago del monstruo sin nombre. Durante mucho tiempo voló y voló por las grutas. Su sentido de ecolocalización le ayudaba a guiarse en aquella completa oscuridad. Finalmente llegó a un lago brillante y luminoso. Un mágico color verde-azulado dominaba la estancia.

Entonces divisó en el suelo, a orillas del lago, a un pequeño ser verdoso parecido a una oruga pero con pequeños tentáculos por extremidades. Parecía no moverse y por lo que percibía por sus grandes orejas triangulares respiraba con dificultad.

- Por favor, murciélago, ayudar. Llegar al agua, si seguir aquí en la superficie morir.

Aunque en un dialecto extraño Sh comprendió la necesidad de ayuda que le solicitaba aquel ser. Presto con sus alas empezó a empujar y a estirar. Hasta que con mucho trabajo consiguió devolver a aquel pequeño ser verdoso al agua.

Entonces, sin previo aviso, como si de una esponja se tratara; aquel ser al contacto con el agua comenzó a crecer. Hinchándose más y cada vez más hasta alcanzar un tamaño gigantesco. Su forma era oblonga, verdosa y poseía infinidad de tentáculos.



- Me salvar la vida pequeño murciélago. ¿ Cómo llamar ?
- Me llamo Sh. Y soy un murciélago de la colonia de Rocascura. Y tu gran ser , ¿ cómo te llamas ?
- No tener nombre. Nadie me lo poner al nacer. Pero si te poder decir una cosa, si alguna vez te encontrar en problemas y venir hasta aquí; ten seguro que te brindar mi ayuda en aquello que poder.

Y aunque la manera de expresarse de aquel ser era harto extraña y complicada de entender. Sh y el ser verdoso del lago del monstruo sin nombre estuvieron conversando durante horas. Cuando por fin se separaron, Sh decidió volver a casa. Se perdió infinidades de ocasiones por intrincadas cavernas. Aunque la fatiga no le asustaba comenzaba a hacer mella en él. Por fin, después de mucho volar, consiguió llegar a estalactitas que recordaba y desde allí regresar por techos conocidos hasta sendas más amigables. Finalmente una patrulla de murciélagos exploradores dieron con él.

Su padre, el Rey Il, y su madre, la Reina estaban terriblemente enojados. Muchos murciélagos salieron en su busca por el temor de que se hubiera extraviado para siempre por las grutas más profundas. Fue castigado severamente y tuvo que realizar trabajos muy pesados durante casi un ciclo lunar.

Y así... pasó el tiempo.

Sh ya contaba con 68 ciclos lunares en sus alas. Se había vuelto fuerte, sensato, y las jóvenes murciélagas lo miraban con ojos más que cariñosos.

Entonces una mala noche. Aparecieron ellos. Seres deformes que caminaban sobre sus dos patas traseras. Se autodenominaban humanos. Llevaban picos de hierro y extraños artilugios de madera que desprendían humo. Todos llevaban antorchas con fuego. Sin avisar, destruyeron la galería Norte que daba cobijo a centenares de murciélagos. Además de destruir su hogar y acabar con la vida de muchos buenos murciélagos, se dedicaban a recoger las estúpidas piedras doradas que abundaban por la caverna. Piedras completamente inútiles salvo por ese color dorado y brillante. Sin embargo, estos seres parecían atribuirle mucho valor a esas piedras inútiles ya que su afán por acapararlas era inmenso, tanto como su maldad.

El Rey Il, ordenó un ataque a aquellos odiosos seres llamados humanos que osaban atacar sus dominios. Los humanos fueron repelidos. Muchos murieron y otros huyeron. Las maquinas fueron destrozadas. Pero las bajas murciélagas fueron terribles. Al menos, habían logrado vencer...

Pero la victoria fue efímera. En menos de un cuarto de ciclo lunar los seres llamados humanos volvieron. Habían triplicado su número. Portaban más antorchas y muchas más maquinas que desprendían humo. La galería Norte cayó casi sin resistencia y la Sur también. La galería Este era el almacén donde la colonia guardaba provisiones. Por lo que su perdida, si bien a largo plazo para la colonia sería terrible, no era un lugar estratégicamente importante. El Rey Il, ordenó un repliegue de todas las fuerzas. Pensaba lanzar un gran ataque en la galería central.

- Padre, debemos retirarnos. Nos duplican en número y fuerzas.
- ¡ JAMAS ! Esta es nuestra montaña. Les venceremos.

La mayoría del consejo de sabios ancianos murciélagos no creían las palabras de su propio Rey. Pero todos apoyaron su decisión. Fue una cruenta batalla. Las maquinas humanas que desprendían humo causaban muchas bajas. Las antorchas con fuego proporcionaban una ventaja táctica a sus oponentes. Además, el infernal griterío confundía el sentido de ecolocalización de los valientes guerreros murciélagos y muy pocos de ellos sobrevivieron. El Rey Il y su Reina murieron encabezando sus tropas. En el corazón de Sh no había temor ni pena sino tan solo determinación.


- Debemos retirarnos. Solo importa sobrevivir. Apenas si nos quedan 100 alas para combatir.
- Pero , ¿ a dónde nos retiraremos Sh ? - clamó el consejo de sabios ancianos murciélagos.
- Conozco un lugar. Confiad en mí.

Sh con la ayuda del consejo organizó la retirada. Por suerte aún quedaba la galería Oeste a salvo. Era por allí por donde pensaba retirar a su maltrecha colonia. Las madres murciélagas portaban a sus bebes en las bolsas de su panza. Todos los que podían volar debían hacerlo para no ser una carga innecesaria. A los heridos que no pudieron alzar el vuelo por si solos, tuvieron que dejarlos atrás. Aquellos valientes les cubrirían las espaldas y les brindarían un tiempo vital a costa de sus vidas. Cargaron todas las provisiones que cada uno pudo llevar y se adentraron por cuevas olvidadas y peligrosas.

Por suerte Sh recordaba perfectamente el camino que había recorrido hacía ya tantos ciclos lunares.

La escasa comitiva murciélaga llegó exhausta a las orillas del lago. La bóveda , como antaño, desprendía un mágico color verde-azulado. Un enorme lago dominaba el centro de la estancia. Un enorme ser oblongo, verdoso y lleno de tentáculos se acercaba desde el centro del lago hacía ellos en actitud agresiva. Sh se adelantó.

- Poderoso guardián del lago del monstruo sin nombre, SOY SH, y necesito de tu ayuda. - chilló.

El monstruo se detuvo delante de Sh.

- Recordar mi promesa ya no tan pequeño murciélago. ¿ Que necesitar de mí ?
- Unos seres denominados humanos están destruyendo mi hogar, solo te pido que no les dejes pasar mientras seguimos huyendo más abajo.
- Así hacer. Pero idea de seguir bajar no es buena.
- ¿ Conoces de alguna otra ruta donde pueda llevar a mis murciélagos ?
- Conocer. Conocer. Pero no te gustar lo que te decir...

La colonia de murciélagos descansó intranquila. A la siguiente noche emprendieron la nueva ruta. Tenían que sobrevolar el lago. A ningún murciélago le gustaba la idea pero era orden de Sh. Hasta el momento sus sabios consejos les habían mantenido con vida.

Sin embargo, mientras se disponían a partir un fuerte rumor de maquinaria pesada y gritos humanos les llegaba desde la galería a sus espaldas. Los humanos les habían seguido. Alzaron el vuelo tan rápidamente como pudieron. Los deformes seres autodenominados humanos entraron en tropel en la bóveda. Para su sorpresa, las antorchas resultaron inútiles y se apagaban con el más mínimo contacto con el agua. Los tentáculos del guardián del lago del monstruo sin nombre se cobraron numerosas vidas humanas. Las maquinas astilladas, rotas e inservibles eran dejadas atrás por aquellos seres deformes de dos piernas que huían despavoridos... jamás volverían a acercarse a aquel lago.

Sh encontró la ruta que le había indicado el guardián del lago del monstruo sin nombre.
La caverna conducía a un callejón sin salida.
Sh ordenó que cavaran con garras y patas.
Después de mucho tiempo la pared de la caverna comenzó a ceder y una tenue luz entró por el resquicio abierto. Los murciélagos se asustaron con pavor de la Luz.

- Clan mío. Para sobrevivir debemos adaptarnos. Estamos en el oeste de la montaña de Rocascura. En el exterior hay un castillo abandonado. Lo haremos nuestro. Deberemos para ello acostumbrarnos a la Luz. Por suerte es una zona densamente poblada por nubes. También debo deciros que aunque nuestras alas son nuestra identidad, a partir de ahora deberemos caminar con nuestras patas traseras. Eso nos dará fuerza y nos proporcionará más medios para subsistir. Camina y Vuela murciélago. Ahora seremos más que murciélagos. Y sobreviviremos.

Aquellas noticias no fueron bien tomadas en un principio por la colonia de murciélagos.
Sh tuvo que enfrentarse en varias ocasiones contra cabecillas murciélago descontentos en estrictos duelos a muerte. En todos ellos triunfó Sh.

Finalmente y con la ayuda del paso del tiempo, los murciélagos supervivientes se dieron cuenta que su mundo, tal y como lo conocían, había desaparecido. Por lo que comenzaron a aceptar poco a poco las palabras de su líder. Cambiar para sobrevivir.

Se adaptaron a la luz solar.
Comenzaron a caminar sobre sus dos piernas traseras.
Y con pericia y esfuerzo acomodaron el castillo del oeste de Rocascura a sus necesidades.


Mucho tiempo después coronaron a su nuevo Rey. Sh adquirió entonces el sufijo de Il en honor a su padre el antiguo Rey que dio su vida por su colonia. Y como sobrenombre, adquirió el nombre del animal de las viejas leyendas que le contaba su madre, mulo, el ser más noble portador de la carga sagrada de piedras oscuras.

Y los murciélagos de Rocascura, coronaron a su sabio y sensato Rey.
Y por todos aquellos contornos fue conocido como...

Shilmulo, el rey de los murciélagos del oeste.


Esto es verdad y no miento, y como me lo contaron te lo cuento.
Colorín colorado.
UTLend.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

10 comentarios :

  1. Que gran historia. Ya sabes que me encantan tus historias y esta colaboración con Shilmulo es realmente fantastica. En serio tienes un don no se cuanto a trabajado cada uno en esto pero si algunavez escribes un libro. Quiero ser el primero en comprartelo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Javier,
    Y a mi me encanta que te encante. ^_^
    Siempre es un placer colaborar con vosotros, siempre es nuevo, siempre es mágico. Es genial, y cada uno, con algo diferente me sorprende; yo lo llamo la magia del blog.
    ¿ Comprar ? ¿ Un libro ? Pero para eso primero hay que andar un arduo camino. ;-> , pero todo se andará.
    Gracias por el apoyo, siempre se agradece mucho, contar con alguien.
    Un abrazo Hikari javier.

    ResponderEliminar
  3. Con el yuyu que me dan los murciélagos que encima saliesen a plena luz del día era lo que me faltaba.

    Molan los dibujos, sobre todo el del monstruo, me recordó a los aliens de Los Simpson : )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Doctora,

      Pues si los muerciélagos son muy buenos. A los que hay que tener miedo son a los vampiros. ;->

      Ahora que lo dices, si que tiene cierto parecido... ¿ será un primo-hermano muy lejano ?

      Un abrazo Doctora.

      Eliminar
  4. Muchisimas gracias por esta historia. Has conseguido crear algo magico, una leyenda, puede que fuera así o quizás la realidad ni siquiera se le parezca pero has creado un leyenda preciosa sobra la fundación de Reino del Murciélago, una leyenda que pasara de generación en generación y que sus habitantes contaran siempre orgullosos de descender de los primeros murciélagos que salieron a luz del día.

    Tu Rey te estará siempre agradecido por esto Ser Aquiescencia.

    Un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Shilmulo,
      Ha sido una muy bonita colaboración. Sobretodo en tu relato la entrada de UTLA con su ganso, me pareció muy cómica a la par que entrañable.
      Gracias Majestad, las generaciones venideras de muerciélagos podrán decir que su Rey fue sabio y valiente.
      Adaptarse es la clave para la supervivencia.
      Un abrazo muy grande Shilmulo, rey de los murciélagos del oeste.
      *nota*: Ahora ya sabes el porque del título nobiliario. jejeje

      Eliminar
  5. Qué gran historia. Haces maravillas con unos tentáculos y unos cuantos murciélagos ¿Qué más se puede pedir? Casi me parecía percibir el olor de amoníaco de las cavernas donde habitan los quirópteros. Larga vida al Reino Murciélago.
    Abrazos. Borgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mr. Borgo,
      ¿Quirópteros?¿Amoníaco?
      Tu si que tienes una imaginación endiablada, maestro magicum de las letras blogueras.
      Siempre aportas tanto en los comentarios Miquel, se agradece mucho.
      Las vida al Reino Murciélago. ^_^
      Un abrazo Miquel.

      Eliminar
  6. Muy bonita historia, la de SH. Adaptarse o morir ¿ cuantas grandes historias han partido de esa premisa? Y los humanos como siempre estropeándolo todo. Es una suerte que la madre naturaleza sea tan sabia como para permitir evolucionar a todo ser que rodea al ser humano a fin de perseverar su especie. Parece que esa es la única razón por la que aún no hemos destruido nuestro propio mundo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Amalasunta Regna,

      Sabias palabras Regna. Por desgracia cada día extinguimos más.

      Suerte que el sabio Shilmulo hará perdurar a su especie.

      Un abrazo Amalasunta Regna, princesa de las hadas de bosquevilla y portadora del heredero único

      Eliminar