"Cada nueva representación es mágica porqué abre la mente a nuevas reinterpretaciones. A una mágica indagación sobre la búsqueda de nuestros sentimientos versus a lo interpretado. Es esa búsqueda, ese sentir que nos despiertan los actores, lo que nos impulsa a adentrarnos en la mágica actuación. Sus elegantes gestos, sus rotundos silencios, sus desquiciantes chillidos. Es la plasmación mágica del arte, ruidosas ideas que surgen de los pliegues del guión. Y mágicamente lo que nos hace sentir la Asonancia pueril de este texto: ¿ Y que es eso damas y caballeros ? Pues que simple y llanamente Repetir no es malo. Es como las palabras. Si repites queriendo conseguir la musicalidad asonante... entonces... todo cobra sentido."
Érase una vez, en el mundo de los Chochifartos y Chochifartas, una pareja de imposible unión.
El Chochifarto siempre leía a los clásicos, pero de todos es conocido que esta lectura siempre da mucha depresión y seriedad a quien la lee.
La Chochifarta por contra leía revistas del corazón, también sabemos que la estupidez y la pasión aflora en las mentes de los que leen esta clase de literatura.
Desgraciadamente a cada día que pasaba, la distancia del amor que sentían los dos "Chochis" disminuía mayormente, porque cada uno vivía en el extremo opuesto del pentagrama de sus vidas.
Pero un buen día, una nueva criada de nombre "Feli" entró a formar parte de sus vidas.
¿ Porqué lee siempre lo mismo señora ? , acuciaba la criada a La Chochifarta
¿ Porqué lee siempre lo mismo señor ? , acuciaba de igual manera al Chochifarto.
Feli, este nombre tan musical y poco común no era debido a la casualidad, el pequeño gnomo del hogar llamado Altu se lo había proporcionado.
Y la magia de las palabras comenzó a cobrar efecto...
El Chochifarto empezó a cuestionarse interiormente si la amargura del conocimiento era tan importante como saber que leía su Chochifarta.
La Chochifarta por su parte cuestionó si sus livianas lecturas podrían ser buenas para su alma y su matrimonio. Al diablo con las revistas.
Y entonces se obró el milagro.
El serio se volvió pasional. La estúpida se volvió depresiva.
El depresivo se volvió estúpido. La pasional se volvió seria.
Y buscando la diversidad, la variedad, reconociendo en el otro lo bueno y lo malo, uniendo las piezas de este extraño puzzle que es la vida.... fueron felices.
Porqué decidieron cada nuevo día voltear de manera distinta las páginas de su novela matrimonial.
Desde entonces y hasta nuestros días, El Chochifarto, La Chochifarta, Feli y Altu vivieron en paz y fueron felices.
Colorín Colorado esta Chochifarta historia ha acabado.
*Nota*: Agradezco enormemente la maravillosa paciencia de los actores y personal que conforma la Compañía Maripili, por permitirme esta sesión fotográfica de este amateur de los lentes. Desde aquí fuerte abrazo a tod@s.
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia
SBP
Érase una vez, en el mundo de los Chochifartos y Chochifartas, una pareja de imposible unión.
El Chochifarto siempre leía a los clásicos, pero de todos es conocido que esta lectura siempre da mucha depresión y seriedad a quien la lee.
La Chochifarta por contra leía revistas del corazón, también sabemos que la estupidez y la pasión aflora en las mentes de los que leen esta clase de literatura.
Desgraciadamente a cada día que pasaba, la distancia del amor que sentían los dos "Chochis" disminuía mayormente, porque cada uno vivía en el extremo opuesto del pentagrama de sus vidas.
Pero un buen día, una nueva criada de nombre "Feli" entró a formar parte de sus vidas.
¿ Porqué lee siempre lo mismo señora ? , acuciaba la criada a La Chochifarta
¿ Porqué lee siempre lo mismo señor ? , acuciaba de igual manera al Chochifarto.
Feli, este nombre tan musical y poco común no era debido a la casualidad, el pequeño gnomo del hogar llamado Altu se lo había proporcionado.
Y la magia de las palabras comenzó a cobrar efecto...
El Chochifarto empezó a cuestionarse interiormente si la amargura del conocimiento era tan importante como saber que leía su Chochifarta.
La Chochifarta por su parte cuestionó si sus livianas lecturas podrían ser buenas para su alma y su matrimonio. Al diablo con las revistas.
Y entonces se obró el milagro.
El serio se volvió pasional. La estúpida se volvió depresiva.
El depresivo se volvió estúpido. La pasional se volvió seria.
Y buscando la diversidad, la variedad, reconociendo en el otro lo bueno y lo malo, uniendo las piezas de este extraño puzzle que es la vida.... fueron felices.
Porqué decidieron cada nuevo día voltear de manera distinta las páginas de su novela matrimonial.
Desde entonces y hasta nuestros días, El Chochifarto, La Chochifarta, Feli y Altu vivieron en paz y fueron felices.
Colorín Colorado esta Chochifarta historia ha acabado.
*Nota*: Agradezco enormemente la maravillosa paciencia de los actores y personal que conforma la Compañía Maripili, por permitirme esta sesión fotográfica de este amateur de los lentes. Desde aquí fuerte abrazo a tod@s.
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia




























