Un tranquilo lugar de aquiescencia

lunes, 26 de septiembre de 2011


El Diario de Nerea (Parte I y Final)

               Ya comienzo a dominar el español. Después de todo posee pocas inflexiones vocales, no como el Polaco. Además, en los meses previos a mi viaje, en la facultad vino Józef, el profesor de lenguas aplicadas, y nos impartió un mes intensivo de términos más comunes en el lenguaje. Su pequeña bravata nada más entrar en clase, “En tres días estaréis hablando español” no hizó sonreir a todos los presentes, pero lo que inicialmente parecía una bravuconada se convirtió en realidad. En una semana ya conocíamos los modismos, frases y palabras comunes, así como algunos insultos básicos, imprescindibles en el aprendizaje de cualquier idioma que se precie.
Esta vez lo tenía muy claro, las oportunidades fuera de Polonia eran gratas, España me esperaba...

               Además, necesitaba un cambio de aires, la ruptura con Czcibor no fue buena. Ya hace dos meses de ello y me recuerdo como si fuera ayer. Últimamente era insoportable, sus constantes cambios de humor, su agresividad. No creo que ninguna mujer debiera aguantar tanto como lo que yo aguanté. Sus últimas palabras de amable despedida me dolieron mucho, “Si, si, adiós, adiós. Se la puta de esos cerdos españoles.”

               Pero dejemos el pasado y escribamos una nueva página. Ya llevo un mes en esta tierra. Los hombres españoles son muy guapos y apuestos. Todos de pelo moreno y tez oscura, al contrario que en mi país, blancuzcos, rubios y extremadamente delgados. Socialmente también existen diferencias notables con nuestros chicos. Aquí suelen ser más atrevidos y coquetos, esto al principio me sorprendió y me asustó todo ello un poco por igual. Pero al parecer Yoli, mi compañera de faena dice que eso aquí es natural.
Nunca me he gustado a mi misma físicamente, soy extremadamente delgada, no poseo apenas pecho, y mi cabello es vulgarmente rubio, al menos mis ojos son bonitos.
Para mi sorpresa, comentando estos detalles con Yoli, esta comenzó a carcajearse. Me dijo algo así como “aquí eso es lo que se lleva”, frase que no acabo de comprender bien en su contexto, pero en resumen: según Yoli, aquí las chicas rubias de piel blanca como yo son cotizadas...

Sonreí para mis adentros... en mi país no dejaba de ser una más, y aquí resulta que soy cotizada.  Como diría mi buen profesor Józef en su clase: “Sui generis” Bodgana... nadie aprecia lo que tiene en casa.

               Mi compañera de trabajo, Yoli, es muy amable, nos caímos muy bien en seguida. Aunque esta un poco loca, y para su edad, diecinueve años, no parece tener las ideas muy claras. Por desgracia, en el trabajo solo coincidimos una día entero a la semana, el viernes, y algunas mañanas esporádicas. Tengo la extraña sensación que la juventud española esta un poco perdida, en mi país los hombres y mujeres nos formamos de muy pequeños, quizás al no disponer de tantas comodidades y recursos, nos volvemos más maduros... o quizás tan solo sea una atávica costumbre sociocultural derivada de nuestro fuerte apego a la religión. ¿ Quien sabe ? ¿ Son ellos muy despreocupados o nosotros muy conservadores?. Es una curiosa reflexión.

               A sugerencia de Yoli, me cambié temporalmente el nombre. Nerea, es el nuevo nombre escogido por mi compañera. Debo decir querido diario que Yoli posee una talentosa imaginación. De hecho yo la llamaría "imaginación cero". Yoli extrajo el nombre del bar en el que trabajamos. Sin embargo en su defensa me comentó que eso jugaría a mi favor.
La típica frase de los chicos de por aquí se convertiría en rutina... “Que casualidad!! Te llamas igual que el bar...” según ella hay que crear vínculos y temas de conversación “espontáneos” con los machos ibéricos... tampoco entiendo muy bien lo de macho ibérico, esta expresión me recuerda más a un termino zoológico que no a un referente para designar a los hombres españoles. Es otra expresión que me anoto para futuras interpretaciones.
Pero a modo de juego por mi parte, y por integrarme un poco, acepté el cambio.
Según Yoli, aunque mi verdadero nombre, Bodgana, es un nombre precioso, me aseguró que no ligaría con un nombre tan “frikie”. Está última palabra parece muy en boga entre la juventud española. “Frikie”. Pero es un tanto confusa, parece un termino que se refiere a algo bueno y malo a la vez... En todo caso, como tampoco me importa mantener una cierta distancia y un ligero anonimato Bodgana dejará de existir durante los cuatro meses que dure mi estancia en España.
Bodgana ha muerto, saludar a Nerea renacida. Larga vida a Nerea. Ja ja ja
Que lastima, si William Shakespeare levantará la cabeza. ¿ O la cita no era de William Shakespeare ? Se lo deberé preguntar a Józef a mi vuelta...

               Peñiscola es un sitio fabuloso, sol, playa, aire, mar y montaña. Trabajo en una pequeña pero selecta urbanización, se encuentra apartada del principal núcleo urbano y esta formada por chalets adosados, que aunque no rigurosamente lujosos, se aprecia en su construcción el alto poder adquisitivo de sus propietarios. Al parecer, el terreno de la urbanización fue comprado por una familia francesa a finales de los años setenta con la empresa inmobiliaria española en  plena expansión. Esta familia, cedió parte de sus terrenos a su vez a otras familias francesas, y así, en pleno suelo español a escasos kilómetros de Peñiscola, existe una urbanización entera de franceses. Idiosincrasias de la vida... estoy en España... aprendiendo más francés que español. Pero no me quejo, dos idiomas al precio de uno. Mi profesor se reiría mucho.

               El viernes fue un mal día. Aunque me intente engañar a mi misma, aun llevo el recuerdo de Czcibor en mi mente. Y veo a algunos hombres franceses y españoles que físicamente me lo recuerdan muchísimo. Unos amigos de Yoli vinieron por la mañana el viernes cuando las dos trabajábamos. Yoli repartió besos y caricias a ambos. Parece ser normal por aquí mostrarse efusivamente amables. Yo debo parecer un tempano de hielo en medio del océano glacial antártico.
Los amigos de Yoli, para mi gusto, rozan la delgada y fina línea del escándalo, vestidos ajustados, sendos coches negros, con lunas tintadas, y volumen de música house muy estridente. El encargado tuvo que llamarles la atención al respecto, y aunque le hicieron caso y apagaron el volumen de sus coches, cuando el hombre se giró, se burlaron a sus espaldas. En mi país la juventud mostramos más respeto. Siguen existiendo diferencias que todavía me cuestan aceptar.

               Uno de los amigos de Yoli, un chico muy moreno, con un físico envidiable comenzó a darme conversación. Por respeto a Yoli, y porque lo trataba como cliente le hable durante un buen rato. Me recuerda un poco a Czcibor. Esa dureza en la mirada, esa falsa sensación de seguridad. Debo reconocer que sus músculos me atraen. No lo pase mal hablando con el, pero su conversación era bastante reducida, y los temas eran cuanto menos bastante egocéntricos girando todo el rato entorno a su persona. Ni siquiera me preguntó de donde era. Quedamos que algún día saldríamos los cuatro juntos. No es que me entusiasme especialmente, pero estará bien salir un poco, sin embargo, ¿ porque tengo la sensación que las mujeres somos un animal de costumbres que repite sus mismos errores una y otra vez ?

               He notado algo que no me ha gustado, al parecer la gente de los países del este no esta del todo bien vista por estos lares. Me explicaré. Al parecer, lo que yo consideraba un trabajo honesto y bien retribuido en el extranjero, no esta bien mirado por la sociedad española. Ser camarero y Polaco parece algo no muy cotizado. Algunos hombres y también mujeres te miran por encima del hombro, algunos que se acercan amigablemente cambian su expresión cuando se enteran que soy Polaca. En otros, leo rápidamente la lujuria de poder aprovecharse sexualmente de una “infrapersona”, tal y como me deben ver, y ser tratada como un trapo de usar y tirar. Los hombres son hombres en todos los lugares de este sucio mundo, pero al menos en mi país era mayormente respetada, aquí sin embargo me he dado cuenta que debo estudiar con atención las reacciones de las personas que me asaltan. No es oro todo lo que reluce en España.
Llegada a este punto, parece más deseable la lujuria y la inconsciencia del amigo de Yoli que no la depravación y la bajeza de otros ciertos hombres españoles...

               Hoy ha sido sábado y me ha sucedido algo extraño. Es una tontería, pero me gustaría dejarla anotada. Debían ser las cinco de la tarde. El trabajo es muy rutinario y aburrido, al ser una urbanización alejada hay poco movimiento, y las personas que se acercan al bar son siempre las mismas. Me encontraba detrás de la barra cuando de repente han entrado dos chicos que no eran de la urbanización. No iban vestidos elegantemente como el resto de personas de la urbanización, pero destacaban si los comparamos con los “uniformes” que llevaban los amigos de Yoli.
               Parecían dos amigos, quizás turistas en la zona, buscando un sitio tranquilo donde poder tomarse algo, uno de ellos era un gordito de piel blanca y mirada simpática que llevaba una cámara de fotos colgada en el pecho. El otro era un apuesto chico de piel morena, constitución fuerte y de mirada penetrante. Ambos se acercaron silenciosamente a la barra y pidieron sus consumiciones. A diferencia de los amigos de Yoli sus modales eran más refinados. Ambos me dieron las gracias y me trataron con deferencia. Pero en especial el chico más delgado y moreno me miró fijamente a los ojos, y con una voz sorprendentemente profunda me dio las gracias sin apartar la mirada de mis ojos. Esto me turbó aunque soy una mujer que no exterioriza físicamente ninguna emoción.
Se sentaron en la terraza y comenzaron a reír un poco escandalosamente pero sin llamar la atención. Me pregunte sino serian unos “killos” más como los amigos de Yoli. Pero no parecía así, sus risas no sonaban tan estridentes, tampoco parecían estar burlándose de nadie, simplemente se reían en un tono jovial, amistoso y de camarería.
               Como me cayeron bien me acerqué a la mesa con unos cacahuetes y sus consumiciones. El dueño nos indica que de vez en cuando, y sobretodo ante nuevas visitas tengamos estos detalles. Así que me apresuré en servirles. El chico moreno parecía más atractivo aun sentado en la silla. Sus gracias fueron muy gentiles. Además me volvió a mirar profundamente a los ojos con una sonrisa que podría definir de ligeramente pícara pero extremadamente amigable.

               Y pensé: “¿ Por que no podré salir con chicos así ? Supongo que en España los del “este” no tenemos muchas oportunidades... Quizás deberé conformarme con un amigo de Yoli.”

               Curiosamente sucedieron un par de cosas que dejaré anotadas, para que mi excesiva imaginación no me juegue malas pasadas. Una vez servidos los dos refrescos y los cacahuetes a los dos recién llegados, me volví a la barra. No paso inadvertido para mis ojos que el chico moreno se volvió dos veces en su asiento y dirigió su mirada hacía donde yo me encontraba. Después de eso continuó hablando con su amigo. ¿ Estarían acaso hablando de mi ? Según Yoli aquí las chicas como “yo” son muy cotizadas. Pero estos chicos parecían un poco más reservados, quizás tímidos, ¿ quizás no le gustaran las chicas del este ? ¿ Serian acaso de esos ? Desterré esa idea de mi mente, su trato había sido excesivamente correcto, en comparación con otros, hasta extremadamente servicial... en todo caso eran diferentes al resto.

Sin embargo, me encontré en un aprieto. Debía visitar el lavabo. Llevaba mucho rato de pie y mi vejiga no podía soportar más. Que vergüenza. No me gusta que me vean ir al lavabo. Se que es una manía mía y es lo más natural del mundo, pero justamente tenía que sucederme ahora delante del chico moreno.

Sin embargo sucedió algo extraordinario, el lavabo esta saliendo a mano derecha fuera del recinto que compone la piscina, el bar y la terraza. Cuando salía dirigiendome hacia el lavabo, el chico moreno no apartó su mirada de mi ni un instante. A medida que caminaba y salía del interior del bar para dirigirme al lavabo... No pude evitar sonreír ante la emoción que me causaba la turbación de aquella mirada. Al parecer el chico advirtió rápidamente mi sonrisa y espontáneamente me la devolvió con una sonrisa franca, grata y alegre. Como una tonta agache un poco la cabeza y seguí caminando hacia delante. Aunque no demuestro ninguna clase de emoción física me dió la sensación que corría para alejarme a esconderme en el lavabo. Solo tuve el mínimo valor de volver la cabeza hacía atrás... justo para descubrir que el chico seguía mirándome profundamente a los ojos con su límpida y honesta sonrisa en la boca.

Cuando salí del lavabo, volví a la barra. Finalmente los dos amigos se acabaron sus consumiciones y abandonaron tranquilamente el local.

El no miró atrás ni una sola vez.

Quizás alguna vez tenga suerte y encuentre a un hombre como el...

Que lastima ... que los sueños... tan solo sueños sean.



*Dedicado: A Henry Slim. Gran cantante y amigo. Ese hombre moreno que puede volver loca de felicidad a la mujer que se proponga solo siendo el mismo.

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