Un tranquilo lugar de aquiescencia

sábado, 8 de febrero de 2014

Covacha baja (colaboración con Sexy Stories. De Edith T. Stone)



Muchos exploradores se recrean en las vastas regiones del Norte, de árboles sedosos, de finas trenzas y maleza alta y olorosa.
Cuando el viento sopla en estas latitudes los arboles levantan sus ramas, espolvoreando su rico olor al viento. Es una zona vistosa. Palpable y visible para todos aquellos que desean verla. Pero es esta zona, de ricas arboledas las que incitan a los exploradores más valientes a querer conocer regiones menos exploradas.

Antes de emprender ruta, muchos se pierden un rato vagando por el valle de los besos. Un tierno lugar donde siempre hay agua. Donde el mullido tacto de su tierra enciende la pasión de la aventura. Es como la entrada a un géiser. Siempre cálido, y de donde siempre surge un aire tórrido proveniente del interior. Muchos se deleitan en su entrada, dejando que el pequeño géiser caliente y húmedo les brinde la tan preciada agua-sal.

Pero los aviesos exploradores pronto desean más. Surcan hacia tierras más ignotas, intrépidos, ansiosos, por conocer otras partes de tan misterioso mapa.
Así que olvidan el sedoso norte y el lujurioso valle de los besos. Recargan sus cantimploras en la entrada del géiser; y sortean fácilmente la clavícula. Esta última zona desértica denominada clavícula, discurre paralela por los costados del valle de los besos. Es en la senda claviculosa donde encuentran muchos, según sus anotaciones, la tierra de los estímulos fugaces. Ya que la más mínima brisa anuncia un temblor sin igual por esa zona.

Pero no se detienen. Y avanzan imparables hasta las montañas de la perdición. Un punto de no retorno. Al llegar a la base, nunca saben que ruta escoger. Puesto que sendas montañas gemelas se alzan ante ellos ambas igual de hermosas. Con el amanecer deslumbrando en sus picos. Y como el alma de los grandes exploradores siente siempre un gran respeto por los picos nevados y duros, deciden apretar fuertemente y con gozo las pequeñas rocas para poder escalar por ellas. Un grito de júbilo surge de sus gargantas cuando coronan las duras cimas. "He llegado". Pero el explorador paciente siempre espera un rato. Bebiendo, sorbiendo... sabiamente de su cantimplora. Desde esa altura ojea con su experimentada vista el camino futuro. Preparando mentalmente el largo descenso de esas cumbres tan hermosas. Y es entonces cuando la vista se fija en la larga marcha a través del desierto interminable del "stomach".

Los temblores de las montañas pronto obligan a los exploradores a proseguir su viaje. El "stomach", esa región desértica, aun peor que la clavícula no ofrece descanso. Ni paz. Es interminable, inagotable. No ofrece ninguna clase de respiro, comida, ni protección. Bajo su sol muchos han caído. Más algunos tienen la inmensa suerte de pasar por el pozo seco. Una pequeña apertura de escasa medida que está a mitad de camino de la covacha baja. Los que llegan ahí, saben que no han errado el camino. Están cerca. Van por la buena senda. Y recuerdan las leyendas que cuentan como ese pequeño agujero formaba una conexión directa con madreperla, la dadora de vida.

Así, prestos y seguros de la ruta, marchan los exploradores en busca de la covacha baja. Y no pasa mucho tiempo que para gozo suyo la encuentran. Pero una tupida y traicionera selva tropical cubre su entrada. Entonces envalentonados, deciden volver a rellenar su cantimplora bebiendo en las eternas cascadas de "claitordiand". Una pequeña apertura, que provee una inmensa cascada de agua-sal. El nacimiento del bello río xose. Los fuertes temblores, terremotos increíbles, asolan la zona. Pero después de tanto camino recorrido, de tantas aventuras, los exploradores se agarran fuertemente a la fuente para no desperdiciar ni una gota. Entonces, cuando han recobrado el ánimo, y los temblores se calman, deciden abandonar "claitordiand", puesto que ven excesivamente cerca la entrada a la covacha baja.

Y como en el arsenal de un buen explorador no puede faltar el Machete de hoja roma, muchos lo humedecen con su agua-sal, para que la erosión no les queme. Y con sus antorchas y su machete bajan a las profundidades de la covacha baja... y siguen bajando. Pero el túnel es estrecho y traicionero. En ocasiones sus propios movimientos, inexpertos en esas profundidades, les devuelven a la entrada. Pero no cejan en su empeño, y suben y bajan como en un baile desenfrenado pero armonioso, en un traqueteo infinito.

Y todos los exploradores, sin excepción alguna, pierden su cabeza al bajar a la covacha baja.

Porqué según dicen, allí abajo, en esas misteriosas profundidades encuentran algo tan maravilloso, tan fantástico, que les imposibilita su deseo de querer volver...

Y así, como en un sueño, nunca más se sabe de ellos.



Esta historia, primer relato erótico de UTLA, nace de una colaboración especial con:
Sexy Stories
Este blog pertenece a nuestra entrañable cuerda entre locos Edith T. Stone ...
.. aunque ella insista en lo contrario.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

19 comentarios :

  1. Tienes un don para escribir, UTLA.
    Un punto de sensualidad y picardía bajo la sutileza de las metáforas y... ya sabes cuál es mi parte favorita, jajajajaja.
    Un placer colaborar contigo con estas cosas y un abrazo enorme :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Edith T. Stone,
      La belleza esta en los ojos del que mira.
      Este relato puerilmente erótico espero que al menos de pie a mejores escritores a participar en tu "picante blog "Sexy Stories". ^_^
      ¡¿ Tu parte favorita ?! ... Esas risas únicamente apuntan a cierta herramienta de hoja roma que utilizan mucho los exploradores. jajaja
      Un abrazo igual de enorme cuerda entre locos, el placer es mio.

      Eliminar
    2. ¡Qué bien me conoces, jodío!
      Y no seas tan humilde que el relato está muy bien ^^

      Eliminar
    3. `_^ Ahora seré yo el que se ponga colorao.
      Gracias Edith T. Stone y un abrazo.

      Eliminar
  2. Que sorpresa.. esta faceta es nueva.. y me ha gustado mucho.. tiene el puntito pincanton pero muy fino.. elegante. Que grande eres!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Buscando un camino,
      Hay que probar cosas nuevas y atrevidas.
      Gracias por lo de elegante, sigo intentando mejorar cada día.
      Tu si queres grande, que siempre nos facilitas el camino.
      Un abrazo muy grande buscando un camino.

      Eliminar
  3. Espero que esto que voy a decir no te suene extraño pero ya con estas lineas "de árboles sedosos, de finas trenzas y maleza alta y olorosa." se me a hecho el culo agua. juajuasjuas. XD esta genial me a gustado mucho. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajajaj Pero que bruto!!!
      Bueno, Hikari Javier, espero no haber encendido nada que no se pueda apagar.
      Un abrazo muy grande Hikari Javier.

      Eliminar
  4. Muy buena esta faceta que te he descubierto. Era lo más lógico que no se supiera nada de los exploradores, como el despertar de un sueño, todo se desvanece. Los suños tienen su propia lógica y por eso los locos sueñan con los ojos abiertos-
    También me ha gustado tu epílogo UTLA-End. Siento no visitar más asiduamente mis blogs preferidos estos días pero últimamente he estado muy ocupado, por trabajo, esa es la parte buena.
    Abrazos.
    Borgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mr. Borgo,
      Los exploradores pierden la poca cabeza que tienen :-) jajaja
      ¿ Que no vistas más asiduamente ? O_O Pero si siempre estas comentando. No se de donde sacas esas ideas Miquel.
      Trabajo ergo sum!! Pues entonces es genial. Me encanta oir eso.
      Un abrazo muy grande Miquel.

      Eliminar
  5. A mí es que donde esté una buena cama... :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Doctora,

      Pero no conoces acaso la otra leyenda, la que dice que covacha baja se sustenta sobre una enorme cama, y que esa cama la sostienen cuatro grandes elefantes que vagan eternamente por el espacio infinito... ;->

      Un abrazo Doctora y hasta la próxima visita.

      Eliminar
  6. ¡Jajajaja, estoy empanao. Esta mañana lo leí por encima y creía que era una guía de los fiordos noruegos, jajajaja!, menudo despiste. Ahora, que le he dedicado el tiempo que merecía, le felicito por tan vibrante descripción, una joya, amigo UTLA.

    ResponderEliminar
  7. quiero perderme en esos parajes que describes

    besos,

    ResponderEliminar
  8. Pero que bueno UTLA! Sexy, sutil, erótico, provocativo... Lo tiene todo.
    Estupendo cambio de registro. Yo por mi parte quiero más. Es bueno despertarse y leer algo así, influye de ánimo y algo más ;)

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  9. Estupendo UTLA! Enhorabuena por adentrarte en el difícil mundo de la escritura erótica.Me he sentido como un liliputiense explorando las distintas regiones que ofrece el cuerpo de una mujer. Caminando sobre su piel y acompañando en sus descubrimientos al explorador. Está muy bien, UTLA. Quién no ha perdido la cabeza al adentrarser en la covacha baja. Yo también me quedaría allí a vivir. Abrazos

    ResponderEliminar
  10. UTLA, en cuanto pueda me pongo al día con tu blog, que llevo mucho atraso y esto no puede ser! Con lo que me gusta leerte! En breve te empezaré a dejar comentarios. Prometido! Besos.

    ResponderEliminar
  11. mmmmm, este tranquilo lugar ¿comienza a revolucionarse? Yo encantado, oiga! Espero que sigas haciendo incursiones a esas montañas, desiertos, covachas...

    Un confiesoabrazo

    ResponderEliminar
  12. Ah, pero era el cuerpo de una mujer y no los firdos noruegos? ya decia yo... en los fiordos hace mucho frio y en tu historia el ambiente se caldeaba por momentos.. jajajaj
    muy sutil si, sobretodo el paso por "claitordiand", si, si sutil sutil...jejejej
    muy buen relato, sobretodo tendiendo en cuenta que siempre es difícil empezar nuevas facetas... ;)
    Esperemos que Utla no pierda la cabeza en covacha baja, quequeremos seguir leyendo sus historias....

    ResponderEliminar