Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 8 de enero de 2017

Subir arriba


«La escalera imposible es una ilusión óptica descrita por los matemáticos ingleses Lionel Penrose y su hijo Roger Penrose en un artículo publicado en 1958».



—Vamos a subir arriba. ¿Me presta diez dólares, don Camilo?
—Aquí tiene los dólares pero no me haga reír con su pleonasmo español don José.
—Camilo, por favor, sea más abierto de mente, en este espacio tetradimensional también se puede subir abajo.
—¿Qué me dice usted, don José? ¿Acaso quiere engañarme con sutilezas etimológicas?
—En absoluto, observe...

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—Vamos a subir arriba. ¿Me presta diez dólares, don Camilo?
—Aquí tiene los dólares, pero no me haga reír con su pleonasmo español ¿don? Espere, ¡esto ya lo había dicho antes! ¡Y también le había dado antes los dólares!
—No se enfade don Camilo, eso es porque mientras subimos arriba alteramos la percepción del espacio-tiempo. Con esta demostración va a sentir en sus propias carnes una aplicación real del espacio-tiempo-literario-curvo, que demuestra el subir arriba como si se tratase del eco de una onda, la lástima es que en cada iteración el efecto disminuye considerablemente. Los españoles, aunque parezcan tontos, y le juro, pueden esmerarse mucho en aparentarlo, descubrieron el espacio tetradimensional hace tiempo, por ello suben y bajan, arriba y abajo, completamente a su antojo por la telaraña de palabras. Espéreme tantito Camilo, otro ejemplo...
—No, maldito.

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—Vamos a subir arriba. ¿Me presta diez dólares, don Camilo?
—Aquí tiene los dólares, pero... ¡Huácala! Con esta explicación ya me lleva aventados treinta dólares. Esto comienza a ser predeciblemente mortal para mi bolsillo, mi buen amigo. Ya no quiero caer en esta trampa.
—Con eso quiere decirme, ¿qué está cayendo hacia arriba o hacia abajo?
—Caer es abajo... pero, devuélvame el dinero.
—No, nada de eso mi buen amigo. Si estamos subiendo abajo, quiere decir que caemos subiendo.
—Ni modo. ¡Devuélvame mis dólares, so tramposo!
—Pues subir arriba me lo enseñó mi esposa, que es española, y no vea que ingenio y genio gasta.

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—Vamos a subir arriba. ¿Me presta diez dólares, don Camilo?
—¡Ah, no! Ni modo... Me cansan sus trampas don José. ¡Deme mi dinero!
—¡Qué lástima! Pero... espere, justo por ahí viene mi señora esposa, que hermosa, que inteligente, que linda, pero... espere... ¿qué hace? ¿por qué corre tan rápido, don Camilo? No se vaya así, tan deprisa, que mi esposa le explicará el bajar abajo...


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. hola y feliz año nuevo!!!! gracias por el relato tan divertido.tienes un espectacular pedacito de cielo en todas tus entradas, jamas dejes de alimentarlo,gracias!

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  2. Ja, ja, ja, Es muy bueno. Arriba o abajo, todo es igual.
    Saludos.

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