Un tranquilo lugar de aquiescencia

lunes, 10 de junio de 2019

Ecos de un estupro

«Desconfía del médico joven, y del barbero viejo»
Refrán



—¿Qué decís, princesa?
En montaña nevada.
—¿Qué decís, princesa?
En montaña nevada cubierta con mortaja blanca.
—¿Qué decís, princesa?
En montaña nevada cubierta con mortaja blanca,
perdido el reino, ganada la vida.


—Recordadme, querido.
En cueva cerrada.
—Recordadme, querido.
En cueva cerrada al refugio del viento.
—Recordadme, querido.
En cueva cerrada al refugio del viento,
padre no sabe, madre no entiende.


Nadie encontró al bufón y a la princesa, huyeron en una noche de luna llena, al amparo de las estrellas, protegidos con manto de amor se perdieron, en época de nieves, en la montaña infinita. El Rey buscó a su joven hija, los soldados como perros de presa rastrearon incansables, pero ni hombres, ni bestias, jamás ser alguno, halló pista sobre el bufón ni la princesa.
Pasados los años, en ocasiones, en noches frías de luna llena con nieve en las montañas, se escuchan ecos en el valle, ¿la voz de la princesa? ¿La risa del bufón? El ulular lejano se asemeja a sus voces, las viejas callan, los jóvenes no creen.


—¿Qué decís, princesa?
—Recordadme, querido.


   

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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