martes, 18 de noviembre de 2025





Presentación:

Una ausencia que insiste (Osvaldo Lamborghini entre España y Argentina)

De Jorge García López 

18 de Noviembre de 2025

 Librería LAIE


*Nota*: 
Esta crónica del evento está escrita in situ, puede contener errores tanto de forma como de fondo. Cualquier error es resultado de la transcripción y enteramente mío.

J. Casri, Jorge García López y Jorge Carrión (de izq. a der.)

 

Inicia el evento…

J. Casri:
Se quiso destacar la palabra ausencia.
Este no es un libro biográfico per se.
Osvaldo, escritor argentino que emigró a Barcelona.
Nos explica los marcos en los que se puede leer la obra de Lamborghini y su legado, sobre todo en Barcelona, ciudad en la que vivió.
Para mí ha sido un orgullo ver cómo Jorge ha convertido una tesis doctoral y la ha reestructurardo en libro, pues este texto es mucho más que un libro impreso, al final, es un retrato de Lamborghini.
Para los que no conocen al autor, es una buena maneta de acercarse a él.
Y para los que lo conocen, será recordarlo de nuevo.

Jorge Carrión:
Beatriz Sarlo, Ricardo Piglia, César Aira… La argentina es muy geopolítica, incluso literariamente.
Yo volví de argentina, de esa experiencia, y al volver, edité Quimera.
Jorge García también coedita la revista Quimera junto con Jofre Casanova.
Quimera es una revista con mucha tradición en el ámbito de revistas españolas y, además, estaba la voluntad de tejer puentes entre Sudamérica y España. Artículos y dosieres que impulsaron autores de aquellas tierra.
En 2007-2008, se publicó une libro, un proyecto inédito de Lamborghini, muy loco, muy raro, porque mezcla el collage, el dibujo, el texto, el escrito a mano y a máquina, con la pornografía. Osvaldo compraba revistas porno y con esa iconografía en mente realizaba su mezcla literaria. Un libro bastante transgresor situado en la postvanguardia en español. Se publico en facsímil y en el MACBA lo reivindicaron, años después...
Osvaldo, de poeta pasó a prosista. Era un tipo muy ambiguo en términos de coherencia cultural. Valentín Roma le dedicó una exposición como artista plástico.
Verónica Gerber, escritora, transitó también entre la escritura y las artes plásticas. Lamborghini sería el caso de un mutante, de un mutador, de escritor a artista plástico. Un autor que era un mito en argentina y aquí, en BCN, se reinventó. Después lo olvidaron y después lo rescató Jorge.
He estado 13 años sin leer a Lamborghini, hasta que hace poco conocí a Jorge, y me rememoró a Osvaldo.
Hay dificultades reales en el momento de construir puentes, pues todavía hay muchas diferencias.
Una ausencia que insiste de Jorge García López es un ejercicio muy inteligente, con datos concretos y de un gran ejercicio biográfico.
Hay dos contextos de escritura experimental muy diferenciada: la Argentina de los años 80 y otro en la España de la misma época. Esto lo consigue de manera brillante.
De momento, de la parte de la tesis doctoral no se reconoce nada en el libro (risas y Jorge muestra una página del inexplicable índice de la obra). Esto es un índice.
Esto no lo hizo Lamborghini, sino que Jorge, impregnado de Lamborghini, se hizo suyo el estilo Lamborghiniano y creó este índice tan original.
Un libro sintético, cita obras del autor y más tarde se pone con la parte más técnica.
Sobre el ritmo del libro. En él hay un análisis muy completo de cómo se forma Osvaldo en su entorno, con quiénes se pelea, quiénes lo forman, autores españoles, autores de textualidad que trabajan con otros paradigmas, al límite de la censura. Ello demuestra que hay un siglo xx de postvanguardia entre las dos orillas (Argentina-España).
Desde siempre, en el periodismo español, existe una idea de que la experimentación solo se puede dar en Argentina, pero no en España. Un sesgo de nuestro periodismo.
En Babelia, el canon de literatura española, se conforma con novelas Bestseller y realismo.
En cambio, si se realizara el mismo canon en argentina, en él saldría más algo como Alejandra Pizarnik.

Jorge García López:
Gracias por venir a todos. 40 años tras el fallecimiento de Lamborghini. ¿Cuál fue mi camino junto a Lamborghini? Fue algo paradójico, pues no quiero hacer eso que sería contrario al espíritu del libro y me gustaría tratar de sortear lo biográfico. Roberto Bolaño hablaba respecto a Osvaldo en términos tremendamente sugerentes. Bolaño, cuando se sentía especialmente generoso, decía que leía dos o tres páginas de Osvaldo, como mucho. Ello me intrigó.
Cuál sería mi sorpresa, al descubrir que solo había un ejemplar de Osvaldo en la biblioteca conde duque de Madrid, de donde soy yo.
Tendría qué haber empleado 1000€ para conseguir, en aquel momento, otras obras.
Al leer el primer libro, me horroricé. Un amigo de doctorando me dijo: «todo el mundo se acuerda de uno mismo leyendo a primera vez a Lamborghini».
Eso me hizo pensar, que eso se convierte en una coordenada literaria tremenda respecto a este autor.
La perturbación que me generó como lector con 20 pocos años fue tremenda. Y ello derivó que, muchos años después, le dedicara una tesis doctoral.
En el camino, intenté contactar con todos los que lo habían conocido… Ninguno de ellos quería hablar conmigo sobre Lamborghini.
¿Qué es lo que me gustó de este autor?
Lo que me interesa es su aparato de escritura, un cúmulo de géneros, de horrores, que continuamente aparecen a la fuga.
Jorge Carrión ha hecho referencia al índice.
Lamborghini se acoge a unos asideros casi espectrales. Hay un punto de fuga en algún momento que consigue un extrañamiento constante en el lector… por eso digo que se pone a la fuga.
Yo lo escribo desde un punto de vista desde España, pues en Argentina sería una mirada endémica la de Osvaldo, pero para mí el núcleo es otro completamente diferente. Al trasladar a Lamborghini a España destruyó toda la estructura de Robert Artl y Gombrowicz… Al trasladar a Osvaldo a España se rompe toda la verticalidad teórica en torno a su figura.
Alejamos el fantasma de la influencia, sobre todo a la hora de trabajar a un autor tan heterodoxo como Lamborghini.
Escrituras impetuosas, en España, que escapan a cualquier codificación. Armando un mapa de escrituras en fuga (escabulléndose), es todo una especulación, no está basado en ningún en rigor académico.
Al menos, para mí, esto es este libro y la literatura de Osvaldo.

Pau Nubiola y Jorge García López (de izq. a der.)

Jorge Carrión:
Niño proletario. No se me olvida. Te querría preguntar cómo ha sido la recepción de tu tesis y de tus ideas en Argentina. ¿Cómo ha interactuado?


Jorge García López:
Todavía no ha entrado (el libro) en contacto con el ecosistema de allí.
En enero de este año estuve en Buenos Aires y me dieron noticias más actuales sobre el autor.
Valentín Roma, el comisario del MACBA, realizaba una operación muy interesante que era la siguiente: presentar a Lamborghini como representante de la transición española.
Márquez Moltaban (al que Lamborghini odiaba), Jordi Pujol, Felipe González… Leer a Lamborghini en esta clave… es algo especulativo y se transformaría en una clase sobre escritura, el poder armar un mapa de escritores en los que resuena esa pulsión sobre la escritura de Lamborghini.


Jorge Carrión:
La formación en Buenos Aires, los debates y cómo llega a España. La ópera de Valentín Roma, y no solo cómo cambia su idea… sino que lo introduce en el mercado plástico, ¿verdad?


Jorge García López:
Cuando Osvaldo murió en 1985, se recuperaron más de 1000 imágenes. Una obra gráfica que responde a muchas clasificaciones. Y entonces, muere. Lo deja todo en un baúl. Hanna Muck (su esposa), verdadero mecenas de su obra. Sin Hanna Muck no existiría Osvaldo. Hanna Muck es la viuda que atesora la obra de su marido.
La exposición, en aquel momento, de Valentín Roma, era muy transgresora… Y entonces, Valentín Roma es despedido del MACBA. Aunque no por culpa de Osvaldo. El motivo de su despido es porque hizo una exposición del rey emérito sodomizado (risas).
Más tarde, todo el material plástico… Elvira, la hija de Lamborghini, recupera su obra plástica. En el Centro Cultural Kirchner se acoge la obra gráfica de Lamborghini y, poco a poco, se integra en una dinámica de compra en el mercado artístico.
Material póstumo (Elvira, hija), en Galería del Infinito, acudió junto a Agustina Pérez, experta en Lamborghini. Fueron a ARCO en enero de 2025. Había unos extraños números en los dibujos de Lamborghini. Ana María Chagra, amiga de Hanna Muck vio el material numerado. Y dijo: «Esa numeración la puse yo porque no había Dios que se aclarara sobre todo ese material».
El misterio sobre los números Lamborghinianos desapareció y la conclusión a la que llegamos es que Lamborghini se ofrece a esta clase de equívocos.

Jorge Carrión:
Hay un mercado simbólico que siempre genera expectación, incluso con Lamborghini (escritor) y que ahora sea un artista plástico más reconocido todavía se encumbrará más. Pero no se habla de esa otra Barcelona latinoamericana, pues la del boom, la del mito, ha eclipsado a otros autores más barceloneses como Bolaño y Lamborghini.
Se habla mucho de si, visto desde el margen de Lamborghini, si somos anfitriones, si somos hospitalarios o no. A Valentín Roma le interesa mucho el anticatalanismo que muestra Lamborghini en contra de las figuras totémicas de entonces. Hay otros autores relacionables con Lamborghini, como Panero, referentes… cómo intentas encajarlas. ¿Cómo se consigue ese diálogo?

Jorge García López:
Lamborghini llega… simplemente llega. Es difícil y complicado el marco cultural de la Barcelona de los años 80-90. Argentinos huyendo de Argentina. Óscar Massota, introductor de Lakan. Instalaron seminarios en Barcelona. En la Barcelona de los 80 se estaba gestando la primera generación de escritores postdictadura. Son estos escritores que citabas del listado de Babelia y, entonces, la literatura latinoamericana se aparta a un lado y no recuperará su éxito hasta entrados los 90.
Aunque Lamborghini no sintió esa lejanía de los centros. Cuando Lamborghini escribe la mayor parte de su obra en Barcelona, él no muestra interés en publicar sus textos. Él está más allá de la relevancia.
En 1982 volvió a esta ciudad, después de idas y venidas, hasta su muerte.
Vladimir Herrera creó una revista, Trafalgar Square, a la que Lamborghini ayudó y otros se aglutinaron en torno a ella: Cristina Fernández Cubas, Carlos Trías, Paula Massot, Enrique Vila- Matas, José Luis Vigi… Posiblemente son autores que no leyeron a Lamborghini en aquellos años y que él no los leyó a ellos… Por eso me ronda esta idea: «Todo punto de influencia queda anulado completamente. No se habían influido entre ellos. Pero, entre todos, sí articularon un mapa, una constelación, un tejido, como lo queramos llamar… y enhebraron entre todos escrituras que están fuera de toda categorización».

Jorge Carrión:
Marcelo Cohen. Cristina Fernández Cubas. Ricardo Strafacce. Muchos decían que la obra maestra de Osvaldo era Hanna Muck. Y eso que ella le permitió no trabajar e incluso transmitió (en su época) que era un genio. Entonces llegó el giro feminista y la relación Lamborghini-Muck se reinterpretó un sentido diferente, que sería el inverso, Lamborghini sería la obra de la maestra Hanna Muck.

Jorge García López:
En la sala está Pau Nubiola, hijo de Hanna Muck, al que invité a venir.

Pau Nubiola:
Cuando fui a ver la defensa de su tesis, pensé en mi madre. Después de 40 años, se ha convertido en una especie de mito, es importante darse cuenta de eso. Mi madre ya sabía que era un genio, nadie convenció a nadie. En la familia, fue un shock cuando llegó Osvaldo. Mi madre tenia 4 hijos cuando él apareció en su vida. Barcelona nunca acogió a Osvaldo y en la familia también hubo un rechazo. ¿Quién es este tío gorrón que se está todo el día en casa de mi madre y que no hace nada todo el día?
Los domingos iba a casa de mi madre. Yo entonces estudiaba diseño, procedimientos pictóricos, yo era artista y, quizá, por ello, no me llevaba mal con él. Había un cierto grado de afinidad. Y Osvaldo me preguntaba, ¿cómo puedo alterar estas fotografías? Y me enseñaba fotografías pornográficas. Ostras, qué cosas más raras me está preguntando, y qué cosas técnicas querrá saber. Para ilustrar un poco el ostracismo de Osvaldo, cuando él murió, murió en el sofá del tallercito. Mi madre alquilo un piso con 3 habitaciones. Y en una de las habitaciones le montó un taller. Allí se recluyó. Tenía miedo de salir a la calle porque no tenía papeles y tenía miedo de que si salía a la calle se lo llevarían a Argentina de nuevo…
Mi madre, para regularizar los papeles, escribió que su trabajo era el de Mayordomo. Nunca se casaron, pero mi madre siempre dijo que era el hombre de su vida. En una servilleta escribieron un contrato: «Yo, Osvaldo Lamborghini. Yo, Hanna Muck, estamos casados».
Un día, mi madre se lo encontró allí, muerto, en el tallercito. En el Cementeri de Collserola, cuando murió éramos pocos. Estuvo mi hermano mayor, mi madre y el jefe de mi madre y yo. Para que os deis cuenta de que no caía muy bien a la gente, pero a mí sí. Y su obra, si se conserva, es gracias a mi madre. Después se hizo la exposición en el MACBA, del teatro proletario. En el 2020, los Rinos (un grupo), con Marta Pol, hicimos una presentación. Y a los Rinos nos cedieron una sala en el MACBA. Justamente, en la misma sala en que se había expuesto el teatro proletario… Mira, Marta, le dije, que curioso, en la misma sala expusieron padrastro e hijastro. Una anécdota, en la biografía sobre Lamborghini que escribió Strafacce, está escrito que el cuerpo de Lamborghini se repatrió a Buenos Aires (un nuevo equívoco). No es así. Lamborghini sigue enterrado en Collserola.

Pau Nubiola, Jorge García López y Jorge Carrión (de izq. a der.)

 

Ahora se abrió un espacio de preguntas y respuestas (es todo muy inconexo, y no me dio tiempo apenas a tomar notas).


Pregunta:
Librería Taifa. Valentín Roma. ¿Había una secta alrededor de Lamborghini?


Jorge García:
Quizá… Hay una anécdota, en el 77. Lamborghini llevaba unos años sin publicar y publicó un texto. Víctor Libertela escribió unas notas sobre Lamborghini. «La nueva narrativa en Latinoamérica. Lamborghini, un autor de una complejidad tremenda ». Osvaldo le escribió una carta a Libertela diciéndole: «¿qué haces? Yo quiero ser leído, melón, si escribes eso sobre mí, no me leerán».
Hay un concepto, el fantasma de la Vanguardia, Vanguardia de las cuevas. Un espacio de escritura al margen de lo comercial  El fantasma es algo que está por ahí, que no tiene capacidad de agencia, es el espectro de la esencia, una semilla subversiva que puedan estar cruzando barreras en cuanto a sus propios planteamientos. El fantasma que cruza de autores a otros autores, y ahora estará en otro escritor que todavía no conocemos. Hay pocos escritores españoles que consigan emular a Lamborghini.


Pregunta:
¿Que esta persona (???) no conociera a Osvaldo me sorprendió? No va a ser un autor Mainstream, pero todavía se puede leer.

Jorge Carrión:
Su literatura es expandida, es un autor a un nivel entre la letra y la imagen, es complicado.

En febrero, os invitamos a venir a hablar sobre él.
        

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 12 de octubre de 2025



Un decálogo de relatos unidos por una pulsión metaliteraria-biográfica. Es lo primero que deduje al acabar de leer esta antología. La visión referencial anclada en dos ejes que pivotan sobre un mismo tema: el punto de vista del que escribe o el punto de vista del personaje descrito. El leitmotiv: el personaje. ¿Pues no es un autor, visto desde la óptica lectora y sin una biografía bien detallada, un calco risible de los personajes que construye? 

Es cierto, no todos los relatos de este libro orbitan en torno a autores, la mitad se sustentan en personajes literarios. Lo curioso de su lectura —de gran agrado de lector letraherido— será averiguar si la memoria del personaje es cómo se recuerda o si Héctor, en esta devenir ficcional, los ha respetado o transmutado o, incluso, ha encontrado un tercer estado híbrido. El propio autor me desmentiría,

 

«No me centro en la autoficción, evado lo biográfico, soy más bien un escritor escapista».
Héctor Daniel Olivera Campos.


Lo bueno de una antología tan variada como esta, es que a cada lector le acaba gustando un relato distinto al de su compañero de lectura. Para mí, el mejor fue el relato donde aparece Sir Arthur Conan Doyle y en él se establece una disociación entre los dos personajes. ¿Dos? Claro, el verdadero Doyle de la vida real (con su biografía y su información contrastada en notas de prensa) vs el Doyle de ficción (el que hemos caricaturizado e imaginado miles de veces). En este relato, como si de un juego de espejos demoníaco se tratara, Héctor contrasta al creador del personaje más lógico de la historia, Sherlock Holmes, al Doyle creyente en hadas y espiritismo. ¿Cómo se puede explicar ese sin sentido, lógica o fantasía, en una misma persona si no es armando un personaje literario visto desde fuera?

 

«No es un libro metaliterario, aunque sí lo sea en lo tangencial», apuntó Amelia de Querol.


Contraviniendo tanto a presentadora como a autor, daré mi opinión en base a que la recepción lectora de toda obra es particular a cada individuo. La función autorial y biográfica sí forman parte de lo metaliterario; ojo, es mi creencia, como quien cree en Dios o en los extraterrestres o que la literatura puede cambiar el mundo. Para mí, reinventar a la persona del mundo real (autor) o al personaje de un libro, es darle una nueva voz desde otra percepción, es explicar la literatura desde los márgenes, lo autorial, como estudian los nuevo historicistas la literatura. El autor cumple con la misma premisa que sus creaciones literarias, pues no deja de ser un personaje inserto de manera indirecta en la trama (tenemos su mirada de la vida, del mundo, y el nuevo autor que escribe sobre el primigenio lo transmuta para decir algo nuevo sobre ello).

Lo tangencial y lo biográfico convergen y quedan inscritos, como un sello de goma metaliterario, aunque sea un sello muy invisible para la mayoría de ojos, en el acto narrativo. Ya lo dije, soy creyente de lo metaliterario, para mí no se puede separar al fabulador de lo fabulado y, si un tercero, discurre sobre lo primero no es acaso metaficción, pues como decía Nancy Huston, somos la especie fabuladora, pero esto no nada malo, todo lo contrario, todos formamos parte de la literatura y Héctor Daniel Olivera también.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 5 de octubre de 2025


«Cuando ya no podemos cambiar una situación,
tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos».
Viktor Frankl


Estoy en un escenario. Voy vestido de payaso, nariz roja, chaqueta de colores, zapatos enormes, y alrededor mío hay otros artistas: dos músicos, con su violín y su violonchelo, un hombre que se tira desde un trampolín a una piscina de plástico, una señora con un perrito andante a dos patas, dos niños siameses. La mayoría de ellos llevan una kipá encima de la coronilla y, descubro, para mi propio asombro, que también llevo el enser encima de mi cabeza. ¡Judío, soy judío! Me corrijo, ¡somos judíos! El auditorio enfrente de mí es espacioso, muchos asientos y un público bullicioso que mira el espectáculo. 

Un hombre se levanta de la butaca en la segunda fila. Viste de negro y en el antebrazo luce un trapo de tela roja, con un círculo blanco y una esvástica negra encima del fondo blanco. Entre sus manos sostiene un fusil de asalto. Aprieta el gatillo. Una descarga de balas sobrevuela el escenario, pero sigo inmutable con mi número, siete bolas de colores al aire, y las mantengo ahí, en el aire, y las voy recogiendo y las vuelvo a lanzar. 

Las balas atraviesan el violonchelo y al hombre que hay detrás, que cae al instante al suelo. Una bala le impacta al del violín en la mano, en la clavícula y finalmente en el cuello. El perrito apenas lanza un aullido lastimero antes de que su dueña caiga después de él. La piscina es un charco rojizo y el hombre flota bocabajo. Los siameses renquean con varios impactos de bala en el tórax. Dos hombres, corpulentos, vestidos de negro, se abren paso por la segunda fila hasta abalanzarse sobre el asesino. Le quitan el arma, lo tiran al suelo y le golpean en la cara hasta dejarlo inconsciente. 

Detengo los giros acrobáticos de mis bolas de colores en el aire y observo en derredor. Todos mis compañeros de escenario han muerto. Solo he sobrevivido yo: el payaso judío. Llevan al hombre a una celda y a mí a otra habitación. 

Aparecen una docena de sabios y eruditos, que empiezan discusiones filosóficas en torno al insólito hecho de mi supervivencia. Ni una sola bala, repiten incrédulos. El primero en hablar es el ortodoxo, que se pregunta: ¿Es acaso un elegido de Dios? No, no, dice otro: ¡Son sus capacidades únicas y especiales lo que le han permitido sobrevivir! Quizá, interviene un tercero: Era el propio asesino el que, inconscientemente, no quería acabar con todos. Es posible, acuña un cuarto, es un trauma anclando en el propio agresor y algún trauma asociado a la infancia y al circo... Y así, un quinto, un sexto, un séptimo, un octavo… 

Finalmente, toda la troupe de doctos y sabios deciden llevarme ante la presencia del asesino y preguntarle su opinión. Por supuesto, antes le repiten todas las diatribas expuestas previamente para que el hombre tenga en cuenta todas las posibilidades barajadas. Cuando el portavoz del erudito grupo se acalla, el hombre, con las manos esposadas a una mesa de madera y sentado en una silla, responde: 
—Son todos unos imbéciles. El fusil se atascó.

 
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

domingo, 15 de junio de 2025

Taller de Poesía para narradores por Valeria Correa Fiz.
Gracias a la librería Barrallibre por prestar el entorno.
Gracias a Lluis Guitard por ser tan buen anfitrión.

Librería Barrallibre

Valeria Correa Fiz

Valeria nos resume brevemente su periplo vital. En el año 2005, vivió en Italia.

Gané el concurso El Laurel. En este curso explicaré los recursos de la poesía aplicados a la narrativa. Útil para cuentistas y narradores que leen poesía. El primer género gestado en la humanidad es la poseía, el teatro griego era poesía, cantada, pero poesía.

George Steiner, El pensamiento de la poesía (o La poesía del pensamiento), dice que el pensamiento humano se genera poéticamente.

La métrica de la poesía tiene un sentido mnemotécnico. Estoy haciendo un ejercicio de evangelización poético. Por eso quiero traerles la poesía. Esto es un taller, si alguien quiere interrumpirme, lo hacen. Son bienvenidas y bienvenidos.

Es una conversación, no una clase magistral. Hay un montón definiciones de poesía, cada poeta tiene su propia definición. Traigo un par:

Paul Valéry (1944) describió al poema como: «una prolongada vacilación entre el sonido y el sentido». 

Los traductores lo entienden muy bien. No se puede traducir las dos cosas a la vez, o es sonido, o es sentido. Cuando escribe narrativa uno también se encuentra con esa disyuntiva.

Marianne Moore (1887–1972): «la poesía presenta jardines imaginarios con sapos muy bellos».

Hay algo de la poesía que no se puede enseñar. La experiencias poética la hemos tenido todos en algún momento de la vida. Un sueño, nunca le alcanza el lenguaje, nunca consigues con palabras transmitir lo que le ha sucedido. El jardín imaginario se nos queda rengo (corto).

La yuxtaposición, soñé con la casa de mi madre y al abrir la puerta estaba en casa de mi primo de Polonia. La poesía tiene esa cosa inapresable desde el lenguaje y desde lo sensorial. Alguien se atrae hacia algo que le da miedo. Lo inapreciable y lo contradictorio. Nosotros estamos confiados en nuestro lenguaje, pero eso provoca los malentendidos. Uno dice algo y realmente el otro ha entendido otra cosa. El lenguaje no es esa herramienta infalible que todos pensamos.

Decía Jean Paul Sartre: «cuando dos creen entenderse, seguro que hay un malentendido».

La poesía saca al lenguaje de esa maquinaria fordista de producción, nada de precisión.

El poema trabaja con ese lenguaje en tensión. La poesía es como los gatos, si le hace spspsps (lo llamas), y a veces vienen y a veces no. La poesía es un género que no se propone escribir. Se propone corregirlo, pero no escribirlo.

Todo poema esconde una pregunta. Algunas veces de manera consciente o inconsciente se forma esa pregunta. Como comentó Antonio Castilla, el escribe en momentos turbulentos, pues, en los momentos tranquilos, no suele nacer el impulso poético.

Si el poema trae pregunta, es porque también trae alguna clase de respuesta. La poesía es una forma de conocimiento, no racional como las matemáticas, sino una forma de conocimiento asociativa, no lineal, conocimiento turbulento como decía Antonio, conocimiento sensorial y, pocas veces, racional.

Valeria Correa:

En la mayoría de poemas yo encuentro esas respuestas.

Sí, porque cada uno deduce lo que necesita. Se puede encontrar en Paul Muldoon (1951, poeta Norirlandesa). Uno no puede escribir con la teoría en la cabeza. Primero se escribe con la cabeza rasa, después se corrige desde la racionalidad.


Cielo adentro (poemario de Valeria Correa Fiz)


Pagina, 21, Cielo adentro.

Arriba rompe el día.

Una ruptura en la vida. Es un fracaso.

Nunca hay preguntas idiotas, jamás. Que uno anote sus preguntas porque a partir de esas preguntas tiene un universo temático. Uno no tiene tantas preguntas, las preguntas esenciales no son tantas, hasta me atrevería a decir que no más de 10. Lo mejor, para practicar, es poner en práctica esa imagen. En el caso de este poema, como la planta se rompe, cae la semilla, y renace en otro lugar. La poesía ha cambiado. La imagen esta en el centro del recurso poético de las palabras.

Cinco clases de imágenes: (los cinco sentidos)

Ilustrativas. Olfativas. Dérmicas. Visuales. Gustativas.

Y, además, hay una extra. Las imágenes cinéticas, que tienen que ver con el movimiento.

Un ejemplo: El moño del pelo de Irina tiende a subir hacia el cielo.

Aunque el verso no es bueno, es muy ejemplificador. La poesía y la narrativa siempre trabajan con el sentido figurado. El pelo de Irina no se va al cielo. ¿Por qué no hablar de manera literal? ¿Por qué uno escribe así?

En el caso figurado, para trascender...

Este sillón tiene un tapizado de animal print.

Es literal.

La idea de no jugar con lo literal. La experiencia es individual. Alguien ve algo y a ese algo le adhiere un significado. Las imágenes no literales emiten en el lector una sensación particular. En los talleres les dicen: «mostrar que no contar».

Cuando los padres dicen: no te subas ahí, no te enseña tanto como cuando te subes ahí, te caes y el dolor (la experiencia) te enseña más. La experiencia de haberlo padecido enseña.

Héctor:

El conocimiento se puede alcanzar mejor desde la ambigüedad. En algunos ámbitos usan el lenguaje de manera estricta.

Irene:

Para los científicos, yo creo, la metáfora es importante, sino cómo expresan las ideas. Para nombrar las mismas cosas. La asociación de las palabras cambia la percepción.

Valeria Correa:

El sentido de la poesía es buscar la belleza. Puedo estar equivocada, pero las metáforas de la cotidianidad, incluso del lenguaje científico, si entendemos la belleza integrada en el romanticismo, no el concepto de belleza clásico, sino que lo grotesco también está integrado en la belleza. El lenguaje está cargado de ideas preconcebidas.

El sol sale por el este. Lo que estaba fijo era la tierra y lo que giraba era el sol. Pero desde un concepto astrofísico es incorrecto. El solo no se mueve, no sale por ningunas lado. En un taller, les recomendé recortar lenguaje periodístico, para captar todas las metáforas.

 «La bomba contra el asentamiento norteamericano mató a muchos militares».

Cierto. Pero la bomba también mató a civiles Yo trabajé años como abogada. Las normas penales tienen que definir  exactamente cómo se perpetró el crimen. En argentina, la violación debía ser con acceso carnal... Es decir, si te violaban con un palo, eso no era violación. Perdón por lo brutal de traer a colación este hecho. Esa ley, afortunadamente, cambió, pero enseña lo complejo de definir  los conceptos... Algunos estadísticos comentan que los perros sueltos en la calle es uno de los índices que marcan si un país está en subdesarrollo.

 Les leeré un poema: (es más largo)

«Las aspas de molino que abren tajos en las nubes rojas».

«El renglón de la pampa».

Las imágenes son bastante bonitas, pero a la vez tienen algo de negativas. El personaje no solo describe lo que ve, sino que el personaje se autodescribe. El personaje de ese poema, también está inserto en sus palabras. Esa sensorialidad se transmite. Cuando uno describe con nota alta...

Les propongo un ejercicio.

Antes de describirla piensen en un sentimiento y en un narrador adolescente, por ejemplo, que su madre lo deja aquí, pero la narra desde el aburrimiento.

 

Voces doctas

Un fémur. Un delirium. Una bajada de azúcar. Y yo aquí, en Barrallibre.

Tubos, inyecciones, glucosa y voces doctas, es parte del tratamiento, dicen a mi madre.

Aquí te quedas en Barrallibre.

¿De qué sirven los libros cuando tu padre se muere?

Pero saldrá, es fuerte, dicen las voces doctas.

¿De qué sirven? Y yo aquí en Barrallibre.

 

A continuación se leen algunos de los poemas.

Montse. Poema. Visual. Rojo. Vívido.

Xavi. Nostalgias de la infancia, habría que reparar en más detalles.

Joana. Muy descriptivo. Muestra poco.

Valeria Correa:

Los poemas tienen que trabajar con abstracciones. La personificación también ayuda. La personificación de las cosas es parte de la ingenuidad. No es lo mismo sentirse desorientado, porque los tiempos son revueltos, que estar desorientado a causa de un mareo que es un matiz de lo real. Hay que concretar las imágenes. Hay que acabar la imaginación, la precisión de la imaginación es la clave. El que escribe escoge algunas, pero tienen que ser visuales, imaginadas o reales.

Juan Pablo. Texto que habría que acelerarlo en algún momento. Si construimos las oraciones de idéntica duración es monótono.

Irina. Demasiados libros. Acorralamiento. Empieza con el campo semántico de los libros y acaba en la guerra. Aúna dos conceptos .

Las imágenes que aúnan campos semánticos distintos son las más poderosas.

T. S. Elliot: «Cuando la mente de un poeta está perfectamente equipada para su labor, está constantemente amalgamando experiencias dispares; la experiencia del hombre común es caótica, irregular, fragmentaria. Este último se enamora, o lee a Spinoza, y estas dos experiencias no tienen nada que ver entre sí, ni con el ruido de la máquina de escribir ni con el olor de la comida; en la mente del poeta, estas experiencias están siempre formando nuevos conjuntos».

Eso se puede hacer con música o con poquísimas palabras.

A mi abuelo, que era encuadernador, le dediqué este poema:

«En marzo, la hora que te llega la muerte.

Hace veinte años que lluevo ese día».

Para mí, decir que uno llueve, decir eso, ya carga muchas cosas.

Un escritor es un arqueólogo de sí mismo.

¿Cómo siento miedo? Trabajar con uno, con su cuerpo, la experiencia de la imaginación. Cuánto mas remotos son los mundos que uno trabaja es mejor su escritura.

Blanco como la nieve, es un lugar común, es un lugar maravilloso porque es precioso, pero ya está trillado.

Quiero hablar de otra cosa.

La yuxtaposición. Ese recurso que no son frases que se ponen una al lado de la otra, que no exponen relaciones causales ni cronológicas.

Como en una librería, un libro de terror al lado de un libro de poesía.

El realismo, ya sea científico o literario, tiende a ordenar el mundo. Nosotros ordenamos el mundo porque lo necesitamos, pero el mundo no está ordenado, son reglas que exponemos nosotros.

El poema habla de una experiencia personal, no lógica.

Cuando Montse empieza con su poema habla de rojo... ¿Alguien ha visto el techo de la librería? (El techo es rojo...).

La narrativa usa poco la yuxtaposición. La narrativa intenta ordenar el mundo.

La yuxtaposición usa la inconexión de los acontecimientos.

El verso de T. S. Elliot: «Abril es el mes más cruel...» silencia porque abril es cruel. En la narrativa sí se usa mucho la elipsis. Decir cosas silenciando lo que hay en medio.

Lucía Berlín. El cuento «Lavandería Ángel».

Arranca hablando de la lavandería Ángel y se va a la señora Armitage. Que se encuentra en otra lavandería. Eso no es una yuxtaposición, sino una elipsis. Los dos son viejos, los dos están en una lavandería, cada uno con sus motivaciones diferentes respecto a la narradora. Están en mismo campo semántico, en mismos lugares y, en un momento, se salta todo lo que hay en medio. En la elipsis, se trabaja lo que realmente importa. El cuento tiene un espacio reducido en el que se trabaja mucho la elipsis, para hablar de lo importante.

Pero en la yuxtaposición nunca hay conexión. El surrealismo trabaja mucho la yuxtaposición.

En la página, 15. Poema. Se trabaja la elipsis, aunque parezca una yuxtaposición.

La elipsis trabaja el paralelismo.

Lo elidido suele trabajar las conexiones escondidas entre las dos partes o las partes que conforman lo ajeno a la elipsis, lo que sí realmente se escribe.

El paralelo de la yuxtaposición es el collage de la pintura.

En el collage ni los materiales son iguales, a veces pegan latas, hilos y después pintan.

En el poema de T. S. Elliot nunca se explica por qué abril es el mes más cruel, en el pensamiento uno no sabe por qué.

Montse:

La yuxtaposición, entonces, ¿trabaja en las visiones del imaginario colectivo?

Valeria Correa:

Es una opción. Aunque no siempre. Puedes trabajar en el sentido de un universal simbólico, desde los símbolos y si crees en ellos, pero lo particular no siempre es universal. O bien lo peyorativo se convierte en positivo. La bomba de amor que tengo en mi corazón está a punto de estallar. El símbolo de una bomba es negativo, pero en este contexto no lo es.

El símbolo viene del griego.

El diablo es el que desune.

El símbolo es lo que une.

Los símbolos se incorporan a las obras, y son los símbolos propios los que crean un imaginario y unas imágenes propias, no necesariamente universales, sino propias, que inundan de sentimientos personales a cada uno.

En mi poema, Ellos, donde va de mendigos y la grafía está muy apretada, y mi búsqueda va de la saturación de esas personas, una forma de violencia muy común y aceptada.

En la página, 17, Deseo en fuga.

El poema tiene un efecto visual, que desplaza las líneas, como si fueran olas, y las olas. Hay poetas que prescinden de la puntuación para, justamente, de esa manera, puntuar sus poemas. Es otra opción.

Los blancos de la página tienen distintas funciones.

En un libro de narrativa, rara vez, la disposición de lo escrito sigue un criterio, un uso del blanco.

Apollinaire escribía caligramas, y con sus poemas dibujaba formas, objetos.

En la narrativa no se destacan renglones ni párrafos, el texto suele ir todo corrido.

El encabalgamiento, cuando la unidad sintáctica se rompe...

En el mismo poema de la página 15...

«Cuando el verso se rompe...

deja en suspensión

el sentido».

Los versos encabalgados siempre forman una nueva imagen.

El encabalgamiento es un recurso que se emplea por sonoridad, por una asociación nueva.

Un ritmo descalabrado.

Una nueva posibilidad de otro sentido.

La última figura de sonido que se usa en la narrativa.

La aliteración en narrativa, de manera consciente, evoca otras ideas y otra sonoridad que mejora su prosa.

Antonio Castila: (sobre el poemario de Valeria, apuntes)

Antonio. Incisos iniciales.

Página 73.

Arden las perdidas.

Página 76.

No es habitual, en poesía, los incisos.

El inciso en la literatura es muy necesario, a veces es mejor elidirlo, pero en otras ocasiones si no se dice se va por otros caminos.

Valeria Correa:

Cierto. En ese sentido soy muy sui generis. Y los poemas no se escriben a ras de suelo. La poesía tiene un aspecto... ¿de humor?, quizá no sea adecuada esa palabra. La poesía tiene algo de irónico, tiene algo de juego. Lo contrario de la poesía, no es la prosa, sino la mala poesía.

De alguna manera, en estos tiempos, en los que dicen que la lectura se lee cada vez menos, la única manera de seguir para adelante es cuidar las palabras.

 

Participantes del taller en Barrallibre
06 de junio de 2025
 

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia



Safe Creative

Safe Creative #1606140237321

Youtube

Histórico entradas

Leer por email

Mis lecturas en GoodReads

Libros de S. Bonavida Ponce

*Information by Goodreads
Smoking Dead Smoking Dead
reviews: 5
ratings: 6 (avg rating 4.50)

Aquiescencias Aquiescencias (Tomo I)
reviews: 2
ratings: 2 (avg rating 4.00)

Antología letraherida Antología letraherida
ratings: 2 (avg rating 5.00)

Letraheridos: Boletín #1 2018 octubre Letraheridos: Boletín #1 2018 octubre
ratings: 2 (avg rating 5.00)

Antología letraherida: Volumen 2 Antología letraherida: Volumen 2
reviews: 1
ratings: 1 (avg rating 5.00)