Un tranquilo lugar de aquiescencia

lunes, 24 de noviembre de 2014

Erna Ura Rago (7 de 7) - Kasyrgan


Era la estación calurosa. El Janato de la horda de oro se encontraba a los pies de la montaña nevada, algunos exploradores del Janato fueron descubiertos. Sus cabezas decoraron la entrada del desfiladero de los huesos rotos.

El primer ataque llegó una noche. El Janato intentó aprovechar la sorpresa de la oscuridad. La misma táctica que había empleado Bárnabas años atrás. La noche se tornó un arma de doble filo contra la embestida de los guerreros del Janato. Los preparados guerreros del Kan de Erna estaban preparados. Los yagatanes cortaron miembros. En el desfiladero de los huesos rotos muchos gritos se escucharon aquella noche. Las tropas del Janato se retiraron.

Viendo que la noche no era ninguna aliada cambiaron de estrategia. Un gran contingente se encaminó al desfiladero nada más despuntar el sol en el horizonte. Estos guerreros portaban nuevas protecciones adquiridas en rincones remotos del mundo. Esplendidas armaduras doradas recubrían los cuerpos de aquel contingente. Pero la protección los volvía lentos y torpes. En un desfiladero, donde la mejor garantía de vida era poder ser ágil, aquellos hombres marchaban sin saberlo a una muerte segura. Se produjo una nueva retirada. El Janato tardó unos días en atacar. Mientras, para aleccionar a los generales, se dio la orden de separar las cabezas de sus cuerpos de un par de ellos. El miedo acrecienta la creatividad.

La Horda poseía recursos inagotables. A los pocos días lo intentaron con aquellas bestias inmundas extraídas de la india. Animales gigantescos e inmundos, con dos poderoso colmillos gigantes, decían que estos monstruos provenían del país de los faquires. Bárnabas mandó lanzar flechas de fuego, la sola visión del fuego en el estrecho desfiladero asustó a las bestias, que huyeron despavoridas en una estampida bestial.

Pero Liör y Bárnabas no sonreían. Sabían que tan sólo era cuestión de tiempo.

Finalmente, la horda contrató los servicios de un brujo venido de Cipango. Aquel maleficente ser conocía la manera de lanzar pequeñas piedras que al contacto con el suelo explotaban. Las piedras eran lanzadas desde el otro lado del desfiladero, los exploradores de Bárnabas alertaron de los carromatos y las catapultas, pero nada podían hacer.

Las explosiones se sucedieron sobre el campamento de Bárnabas. El olor a azufre inundaba la zona. Los más afortunados morían al instante debido a alguna explosión certera. Otros menos afortunados eran aplastados parcialmente por algunas de las rocas normales que caían mezcladas entre las explosivas.

Después de un millar de piedras, el Janato lanzó una ofensiva de hombres rápidos a pie. Apenas quedaban guerreros para combatir en el bando de Bárnabas. Todos caían ante el avance imparable del Janato de la horda de oro. Los generales enemigos sin embargo echaron en falta un pequeño detalle, ¿Dónde estaban los niños, las mujeres y los ancianos? Allí sólo encontraron guerreros. Este misterio no agradaría a los poderosos Kanes del Janato.

Bárnabas acunaba entre sus brazos la quemada cabeza de Liör. Este había recibido una fuerte explosión. Ya no se levantaría más.
Los pocos guerreros supervivientes de la horda del Gran Bárnabas se encontraban al borde del acantilado. Bárnabas tenía la pierna derecha malherida. Una astilla del tamaño de una mano se le había clavado en la pantorrilla y apenas podía caminar.

Picas largas ensartaban desde la lejana cobardía a los pocos supervivientes que defendían con ferocidad su vida.

Los vencedores reían mientras seguían picando y hundiendo sus afiladas armas entre los pocos supervivientes.

Bárnabas se acordó de la vieja perra que mató su antiguo Kan. Y sobre todo se acordó de sus cachorros.

—Estúpidos —atronó la voz de Erna Ura Rago—. Mi camada hace tiempo huyó. Jamás los encontrareis. Juro por el espíritu de mi cuerpo que volverán para destrozaros.

Los enemigos se detuvieron ante aquella voz al borde del precipicio.

—Maldita Horda dorada. —Los guerreros de la horda dejaron de reír—. Vuestra semilla nunca dominará el mundo mientras la mía siga viva.

La risa cada vez más burlona e histriónica de Bárnabas aumentaba, su efecto se amplificaba gravemente por el eco de las montañas y el túnel del desfiladero. La mayoría del ejército del Janato oyó aquella desmesurada risa. Reía sin parar, como si la batalla hubiera sido ganada por el bando equivocado, y de repente calló.

—Nos veremos en el Kasyrgan perros.

Dicho esto retrocedió dos pasos elevando su yagatán hacia el cielo. Al girarse miró de frente al vacío.

El abismo lo engulló en silencio y su cuerpo nunca fue encontrado por el Janato de la horda de oro.



~ ~ ~ FIN ~ ~ ~

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

16 comentarios :

  1. Vaya que historia mas triste, pero me gusto. ¿Ya termina? ¿O tienes algun capitulo mas? Un saludo.

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    1. Estimado Javier,
      efectivametne acaba aquí. Un final trágico para una vida trágica.
      Un abrazo Hikari Javier.

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  2. Bonita historia... me recuerda un poco a cierta batalla epica de la historia... pero esta es una historia diferente claro, aunque me ha sorprendido el final porque no le has dado una vuelta y nos has dejado pasmados.. al final mueren!!! Bueno no todos, has salvado a los niños y las mujeres, pero Sin Bárnabas ya no será lo mismo... ¿o si? Jejejje siempre nos dejas un final abierto para que dejemos volar la imaginación ;)

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    1. Estimada Amalasunta,
      Las comparaciones podrían ser interminables.
      No podía ser de otro modo, en mi caso, la sopresa fue que efectivamente murieran, esto no era un cuento, así, como en la tragedia de la vida, debían morir. Su plan no era salvarse a si mismo, era salvar a su semilla. ;->
      Gracias por apsar por aquí y por tus sabios comentarios.
      Un abrazo Amalasunta Regna, princesa de las hadas de bosquevilla y Madre del heredero único.

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  3. Muy buenas UTLA, había dejado el relato de Bárnabas (no diré Erna, que se enfada) para el final y así darme el atracón... con lo que a mí me gustan los mongoles!! Espero que la estirpe del guerrero se recupere del sofocón. Un abrazo, amigo.

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    1. Estimada Mara,
      Me encanta que lo hayas leido del tirón. Aunque seguro que no has sido muy crítica con el. Gracias. Es muy mejorable en algunos puntos, pero este finaol a mi me sigue gustando. A mi también me gustan los mongóles y parte de su trágica historia. Un pueblo destinado a permanecer en nuestra memoria.
      Un abrazo muy grande Mrs. Miniver.

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  4. Muy bueno UTLA! ya estarás preparando una secuela con el hijo de Barnabás jaja.

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    1. ¿El hijo? ¿querrás decir la hija?
      Pues.. la hija de Bárnabas?? huuum... No me des ideas, no0 me des ideas. ;->
      Gracias por tu arte.
      Un abrazo Facundo.

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  5. Muy bueno UTLA,

    Me gustan los relatos. ¿Habrán más?

    Un beso.

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    1. Aiya Eowyn,
      Sobre Bárnabas no, al menos de momento. Aquí acaba su historia, como su propia vida.
      Gracias por comentar , Bárnabas hubiera gustado de conocerte,
      Namarië Eowyn, Tenna rato.

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  6. Hace tiempo que no ando por los blogs peor hoy que estoy por aqui entro a dejarte mi huella.
    Buen final mejor será el relato completo.

    Un abrazo y muchas gracais por visitar mi blog y comentar.

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    1. Estimada Chelo,
      Tranquila, yo tampoco tengo tiempo para contestar, escribir, y hacer todo lo que es necesario. Lo importante es tenernos los unos a los otros informados de nuestros avances.
      Gracias a ti por pasarte por aquí.
      Un abrazo Chelo.

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  7. Un hermoso final, era obvio que Barnabas estaba destinado a morir, pero murió logrando salvar lo más valioso que tenía, a los suyos.

    Un abrazo Ser Aquiescencia.

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    1. Estimado Shilmulo,
      Así es. Señor Shuilmulo vos entendisteis lo importante de su gesto, porque salvando lo que era más importante para el, se salvaba a si mismo.
      igualmente Un gran abrazo Shilmulo, rey de los muerciélagos del oeste.

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  8. ¿No comenté el final?
    Eso me pasa por leer en el cell y comentar cuando puedo.
    Un cierre bárbaro, es todos los sentidos de esa palabra. No sorprende ese final, pero al mismo tiempo sí, porque como uno espera que acabe sí el protagonista, pues es inevitable pensar que va a venir algo distinto. ¿Me explico?
    Muy buena historia, UTLA. La disfruté mucho.
    Saludos.

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    1. Estimado Raúl,
      A mi me pasa lo mismo, si lo leo desde el celular, depués ya me pierdo.
      Pues, pues, pues... tu te has explicado bien, el que no lo ha entendio bien soy yo. jajaja
      La verdad es que sorprende que de vez en cuando mate al protagonista.
      Pero era el único final ante tamaña "tragicidad". jur jur
      Gracias a ti por pasarte por aquí y comentar todas y cada una de las entregas, es todo un lujazo.
      Un abrazo muy grande Bruto escritor.

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