Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 19 de agosto de 2018

Un relato de Salvaje con sabor a Oeste

«Alguien dejó la puerta abierta y entraron los perros equivocados en casa»

La polvorienta nube de arena, en las afueras de Rae Town, anunciaba la llegada de la banda de Gramática Kid.
En el interior de la taberna, cinco ojos, pertenecientes a Billy el tuerto, Calamity Rose y Salvaje Jones, observaban nerviosos el devenir de la polvareda.
Las espuelas de Gramática Kid resonaron contra los tablones de madera del suelo, abrió con ambas manos el portón batiente y, junto con seis de sus hombres, se sentaron en una mesa vacía del local.

—¡Eh! Tú. Indio —Atronó Gramática Kid señalando con el dedo a Salvaje Jones, quien se encontraba detrás de la barra—. Sírvenos un whisky.

Salvaje Jones apuró la secada de una jarra de cristal en su delantal blanco y la depositó boca abajo encima de la barra.

—¿Whisky normal o whisky con sabor a Oeste?
—¿Pero qué dices Indio? Eso está mal dicho. No se dice «con sabor a».
—Estar bien dicho, como Pato con sabor a naranja.

Salvaje Jones secó otra jarra de cristal con su delantal que, acto seguido, puso al lado de la otra.

—¿Pero qué vas a saber tú de gramática? Aquí Gramática Kid soy yo, palurdo, sírvenos un whisky... y rapidito.
—¿Tener miedo de sabor a Oeste?

Las venas de los ojos de Gramática Kid se inyectaron en sangre mientras miraba de soslayo a sus hombres. Estos repartían risas burlescas y miradas nerviosas entre su jefe y aquel indio.

—Yo no tengo miedo a nada, Indio.
—Entonces, whisky con sabor a Oeste.

Salvaje Jones se dio la vuelta, traspasó la puerta que daba al almacén y, después de unos minutos, reapareció con siete jarras de un líquido entre parduzco y dorado. Se encaminó hacia la mesa de Gramática y depositó delante de cada uno de ellos una jarra de whisky.

—¿Por qué has tardado tanto? ¿Has escupido ahí dentro?
—Salvaje Jones no escupir.
—No me fio de ti, Indio.
—Los sioux no mienten —intervino la buena de Calamity Rose.
—Tú calla, mujer. Nadie te ha dado vela en este entierro, y lo mismo va por ti, Billy el tuerto, si no quieres perder el otro ojo. —Gramática Kid buscó con la mirada a uno de sus hombres—. Tú, Jimmy, bebe esto y dinos como sabe.

Jimmy tragó saliva, agarró envalentonado la copa y la deglutió de un único trago.
¡Gluc!

—¿Y bien?
—Está bueno, un poco ácido, pero bueno.
—Sabor a Oeste —anunció Salvaje Jones, que miraba muy fijo a Gramática Kid—. Solo para muy hombres.

Ante aquellas palabras Gramática Kid apuró de un trago la jarra, después se secó los labios con el dorso de la mano y estrelló la jarra contra el suelo acompañada de una carcajada histriónica. Sus hombres lo imitaron. Mientras abandonaban el local, el jefe de la banda dedicó una sonrisa a Salvaje Jones y una mirada lasciva a Calamity Rose y, sin pagar la consumición, se largaron.

Con una escoba, Salvaje Jones recogió los pedazos de cristal del suelo, atravesó la barra y se dirigió al almacén. Una vez dentro tiró los cristales y se levantó el delantal blanco. Su enorme pene apareció por el agujero abierto de la cremallera, acabó de miccionar en una barrica que ponía Whisky con sabor a Oeste e introdujo el pene en el pantalón y cerró la cremallera.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. Madre míaaaa. Jajajajajaja. Salvaje Jones (el indio ) que malo que es.
    Muy bueno Gramática Kid no era nada tonto.
    Excelente relato.

    Un abrazo

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  2. ¡Já, já! Creo que no pediré un cóctel "Salvaje Oeste" en mi próxima visita al bar Boadas.
    Por cierto que estaría bien tomarnos una copa allí un día ¿te parece?
    Saludos!
    Borgo.

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