Un tranquilo lugar de aquiescencia

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Diccionario de usos personales

«Una obra práctica y completa por su reducido tamaño»


En el interior de cada persona existe un pequeño prontuario escrito con letras versalitas. Para Jaime, la palabra odio ocupa un lugar importante en su particular volumen y la primera definición de su destacado vocablo arranca tal que así:

Odios.
Primera acepción. Sustantivo masculino plural. Catorce de agosto. Los grises disparan a mi padre por la espalda, le dejan desangrarse en la cuneta.
Odio.
Segunda acepción. Sustantivo masculino singular. Lola fallece a la semana de traer al mundo a nuestra hija. No me pude ni despedir.
Odia.
Tercera acepción. Verbo intransitivo. A mi hija. Que los ángeles te cuiden por toda la eternidad, cariño mío. 


En el prontuario de Jaime existen treinta y tres acepciones distintas para la palabra odio, la última de ellas, engarzada en lo más profundo de sus sentimientos, se la reserva como un epitafio, una frase póstuma que espera, algún día, esculpirá en su tumba. 

«Odiad el amor, ese que tanto os quitará».


LA NEGATIVIDAD OS HARÁ LIBRES
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. fantastico, nos gusta mucho! gracias, saludosbuhos

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  2. Uf! Es inevitable pero procuro evitar el odio, es como un veneno que uno mismo toma esperando que haga efecto a otro u otros.
    Saludos!
    Borgo.

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