Un tranquilo lugar de aquiescencia

miércoles, 5 de enero de 2011

La historia de Lisey


No me gusta considerarme fan de ninguna otra persona. Sin embargo, debo decir, que si alguien mereciera ocupar ese puesto en mi mente, este sin lugar a dudas debería ser Stephen King.

Hace años descubrí a este gran autor como la mayoría de mortales, a través de sus adaptaciones cinematográficas. En el transcurso de los años, y a medida que me aficionaba al arte de la lectura, he leído varios libros suyos: Cementerio de Animales, Carrie, Misery, Maleficio, Corazones en la atlántida, Los ojos del Dragon... aquí hasta donde recuerdo.

Independientemente del relato o la temática, puedo aseguraros que este hombre conecta con esa parte oscura que se esconde en los bordes ocultos de nuestra mente, esas tinieblas de formas incorporeas que solo adivinamos mientras observamos por el rabillo del ojo las esquinas de nuestra casa, sombras deslizantes que desaparecen cuando nos giramos para comprobar que allí no hay nada. ¿ O realmente si lo hay ?

Este relato en particular, no es una de las novelas que mas me hayan enganchado particularmente por su ritmo. El tempo del relato considero es bastante lento.

Sin embargo, quizás ese mismo defecto, le otorga una capa apropiada para iniciarnos en el sendero de la perturbación. Y sin duda alguna contiene algo perturbador este libro. Comentando casualmente esta novela con un compañero de trabajo, la describió en los mismos términos que os comento a continuación:

"Es un libro perturbador que raya la frontera de la locura."

No confundáis la palabra perturbador con miedo. No es terror de lo que os hablo. Es perturbador en su sentido más estricto, no un relato de terror con sobresaltos y tensiones. No hay nada más perturbador que un relato que se nos muestra como verídico.

Desde aquí en adelante esta entrada contiene avances (spoilers) de la trama. 

Curiosamente, el personaje principal del libro es la mujer de un famoso escritor de novelas de terror. ¿ Os suena de algo ?

Sinceramente, cuando comencé a leerlo pensaba que era un relato con tintes autobiográficos del propio Stephen. "No puede ser", pensaba.
Pero para aclarar cualquier malentendido a este respecto, el propio autor deja bien claro en el epílogo (al menos en la versión que yo leí) que no existe ningún parecido con la realidad y que tanto el como su mujer distan una eternidad de los personajes expuestos en el libro.


Quizás haya más de Stephen en sus propios libros de lo que le gustaría reconocer a el mismo.

El maestro del suspense nos ofrece un libro para leer con calma, no es un viaje grato, ni divertido, ni agradecido, lo que nos depara, pero os transmitirá un "algo" que pocos libros han conseguido transmitiros.

Como toda la cosmogonía del autor, las páginas están repletas de palabras propias y críticas a la sociedad e incluso a los propios lectores. Es realmente curioso. Y cito de memoria...

"Los incucks solo esperan al acecho."
(incucks son lectores mitómanos que asedian a los escritores).

"En las superficies plateadas puedes ver parte del otro lado."
(Esta frase en su contexto me sacó de quicio durante un par de días)

Gracias Señor King por deleitarnos con estas "dalivas".



Cierra tus ojos, encuentrate y sigue para adelante. Buena Suerte.

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