Un tranquilo lugar de Pruebas

viernes, 3 de agosto de 2012

El guardián de los portales (2 de 2)



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- Zul – grita Eria - avanza con cuatro hacia el flanco derecho del demonio.
- Balz coge al resto y a su izquierda.

Ya solo quedan cuatro monos, dos mas cayeron en el fragor de la batalla. Sin embargo, en un acto heroico uno de ellos rompió el látigo. Acción que le mereció la muerte instantánea.

- Mormuzs – chilla Eria - avanzad por el centro.

Los monos avanzan decididos, sin titubear al funesto encuentro del demonio que les aventaja una cabeza de altura.

Ellos serán el sacrificio y la distracción que necesitamos, piensa Eria.

- Zul, abrazo de fuego candente.

Zul la mira atónito, eso no funcionara contra un demonio de fuego. Zul se permite dudar un instante.

- Ahora imbécil - grita Eria.

Zul y los que le han seguido obedecen la orden desde el lado izquierdo del demonio.

Por un instante el demonio parece recobrar fuerza.

- Ahora Balz, lluvia helada.

Balz ejecuta la orden al instante, mientras se ríe sardónicamente. Una pared de  fuego y  lluvia helada atrapan al demonio. La mezcla de placer y dolor, fuego y agua, atontan sus movimientos.

Sus entrañas se empiezan a solidificar con las extremas temperaturas a las que su demoniaco cuerpo se ve sometido. Entonces, comienza a utilizar su magia de manera caótica, moviéndose demasiado, abriendo huecos totalmente innecesarios en los pliegues de su armadura. Furiosamente arremete contra dos de los monos que tiene delante. Los mata de un solo manotazo.

Desorientado, solo ve llegar un fino rayo de luz azulada. De repente siente que quiere a todo ser vivo. El, un demonio de los abismos descubre el amor...

Y eso es lo último que percibe con vida, algo dentro de el explota, primero sus gigantescas y negras manos se deshacen como polvo del desierto. Su peto y coraza caen pesadamente al suelo. En segundos solo un negro polvo queda como testimonio de su paso por la gran sala de los portales.

La amenaza se ha esfumado. Solo nos ha costado 14 vidas, piensa Eria.

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Al día siguiente regresa el guardián. Majestuoso, cabalgando uno de sus dos dragones.

Los discípulos le reciben entusiasmados. Balz y Eria se mantienen apartados de tan entusiasta recibimiento.

En Balz es normal, los negrofontes no se caracterizan por mostrar sus sentimientos. En Eria esto resulta mas singular, siempre saluda al Maestro. El guardián limpia sus redondas gafas. Pregunta a cada uno de los discípulos supervivientes sobre su particular visión de la contienda. Después de una hora de escucha ininterrumpida se retira a sus aposentos.

- Esto es el colmo. - susurra enojada Eria.

Balz la ha escuchado. Casualmente cruzan sus miradas. Balz encoge significativamente sus hombros y asiente con aquiescencia al comentario proferido por Eria.


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La puerta del sancta santorum, la habitación de reposo del maestro, se encuentra semiescondida detrás de un sauceo, un gran árbol de ramas tristes que caen al suelo. Eria golpea suavemente la gran puerta de roble negro. Sin esperar respuesta entra en la sala. Solo ha estado en dos ocasiones en esta gran sala. La primera cuando el guardián la seleccionó entre mas de 100 candidatos de su tribu. La segunda, cuando el guardián le comunico la terrible noticia de la masacre de su pueblo a manos de las hordas del este.

-Saludos Eria. - una voz susurrante surge de debajo de ella. - Ahora subo, toma asiento querida.

Y una mierda.

Eria espera de pie. Al cabo de unos momentos una pequeña cucaracha negra se planta delante de Eria. Un resplandor ilumina al pequeño insecto. Este va creciendo y cogiendo forma, hasta que toma la apariencia del gran guardián.

Muy apropiado... Una cucaracha.

- Te noto triste y enfadada discípula azul.
- ¿ Porque te fuiste y nos dejaste enfrentarnos solos contra ese maldito demonio ?
La mirada de Eria esta cargada de ira.
- ¿ Porque creerías tu que realicé esa acción discípula azul ?
- Así que lo admites.
- Yo no he dicho eso. Nadie cuestiona los planes del guardián por menos de eso otros han sido devueltos a su lugar de origen.

- Es una suerte que mi tribu ya no exista. Todos confiábamos en ti. ¿ Porque ?

- ¿ Si tu tiempo fuera limitado y necesitaras desesperadamente un sucesor, que estarías dispuesta a realizar? - los ojos detrás de las gafas redondas del guardián miran inquisitivamente a los ojos de Eria.

- ¿ Vale la pena la pena el sacrificio de tu guardia personal y la mitad de los discípulos ?

- Imagina por un segundo que yo no estuviera. ¿ Quien administraría todo este lugar ? ¿ Quien administraría las puertas? ¿ Quien hubiera librado y derrotado en batalla al demonio de soggotz ? Lamento las perdidas más que nadie, pero reconoce que muchos de ellos murieron por su propia estupidez. Esta es la gran bóveda de los portales. Quien la domina, posee el acceso a todo rincón de este mundo. No hay lugar para ineptos y débiles. Es duro de oír, pero la paz de muchos reinos depende de que sucede aquí. ¿ Que significa evolucionar Eria ? Si en algún momento de la formación de cualquier discípulo, si este no se enfrenta a un reto real aunque controlado... ¿ como hará para solucionar  situaciones críticas similares en el futuro ? Necesitas un equipo bien cohesionado. Un líder que los guie en los momentos de pánico. ¿ Que es lo que no entiendes Eria ?

En ese instante, las pupilas de Eria se dilatan.

- Fuiste tu quien trajo al demonio...

- Habrá cosas peores que un demonio de soggotz Eria. Ahora abandona mis aposentos. Quiero seguir disfrutando de este libro de poesía.

Eria da la vuelta sin mirar atrás. Su largo pelo negro cae por sus hombros como pequeños látigos.

El guardián menea levemente la cabeza. Una sonrisa recorre su faz.

Y sigue leyendo...

(FIN... por ahora...)

"Dedicada al primigenio guardián. El sabe quien es."

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