Un tranquilo lugar de aquiescencia

jueves, 29 de noviembre de 2012

El hombre que lo comprendía todo

Desmotivaciones by elALIENveloz.

- Cariño, te tengo que dejar.

La que habla es la esposa del Señor Bermúdez. Es una fría mañana de invierno. En la cara del Señor Bermúdez no trasciende ningún sentimiento. Ni pena, ni rabia, ni alegría. Su esposa sigue hablando monótonamente mientras sus ojos la miran fijamente.

- Aunque te aprecio mucho, mis sentimientos han cambiado, ahora necesito distanciarme. Se que será duro para ambos, pero aprecio y valoro tu amistad. Necesito que comprendas que aprecio tu amistad. Estos catorce años han sido maravillosos pero ahora ha llegado el momento del cambio. Necesito estar sola para que mi mente encuentre su ying espiritual...

La soledad de su esposa seguirá incluyendo posiblemente esas escapadas solitarias de fin de semana a la casa de la montaña, y es posible que ahora ya no tenga que colgar las llamadas del móvil cuando el llega de improviso a casa. Y es también probable que dentro de esa soledad siga oliendo a Barón Dandy barato.

- Lo comprendo.

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- Señor Bermúdez lo sentimos mucho pero debemos prescindir de sus servicios.

Prescindir de sus servicios es el eufemismo empresarial por excelencia. Al Señor Bermúdez le encantan los eufemismos, durante una época en su juventud se encargó de recopilar frases. Las anotaba en una libreta. De vez en cuando revisa las frases escritas. En ella hay más de un centenar de eufemismos anotados.

- Comprenda la situación complicada que estamos viviendo en esta casa. Agradecemos enormemente su labor de estos veinte años en el departamento administrativo, sin embargo las circunstancias nos obligan a prescindir de unos cuantos activos valiosos para la empresa. Créame que lo sentimos muchísimo...

La situación complicada se llama Ana Alonso Guzmán, mide un metro setenta, rubia explosiva y noventa-sesenta-noventa. Una situación complicada que llega a la empresa debe substituir a otra situación no complicada que hubiera antes. Todo es complicado. Las empresas son complicadas. El Señor Bermúdez atiende atentamente a las que son las últimas palabras de su jefe.

- Lo comprendo.

../..

El Señor Bermúdez esta en paro. Pero pronto se le acabará. Durante toda su vida ha trabajado y ha llegado a casa donde le esperaba su esposa. Ahora no tiene trabajo. Tampoco esposa. Hace tiempo que no tiene amigos. Llega cansado a su domicilio provisional, cansado de no hacer nada. De pasear por barrios de su ciudad que ya conoce de memoria. Es un piso de alquiler, pequeño, de menos de cincuenta metros cuadrados. Para luchar contra la inactividad comienza a escribir asiduamente cartas de queja y reflexión al periódico de más tirada nacional. Su fervor dialéctico aumenta a la par que su actividad física disminuye.

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- Usted ha rebasado las cuotas de integridad máximas que se esperan en un ciudadano de Tiranolandia Señor Bermúdez. Falsedad testimonial e histórica, incitación a la violencia, terrorismo oral, propagación de ideas perversas... Es poco castigo la pena capital para alguien como usted...

El que habla es un magistrado de la audiencia provincial. Las cartas al periódico han molestado a una pequeña casta de ricos, empresarios y famosos. Un alguien ha llamado a otro alguien más poderoso que a su vez ha escrito a una figura de poder.... En Tiranolandia no se acepta el libre pensar ni la autocrítica. Aun mucho menos que los autores de escritos a periódicos firmen con la firma "El ejercito del fénix" e inciten a una juventud (ya violenta por si sola) al frenesí destructivo de la queja máxima y la rebeldía. Solo hay un ejercito y es el ejercito de Tiranolandia. Cualquier otra alusión a dicha palabra es considerado un acto de terrorismo. Y es en este particular en Tiranolandia donde eso se castiga con la muerte.

- El castigo es la pena capital. ¿ Ha comprendido el acusado el castigo impuesto por orden de este tribunal bajo el precepto 34-B-786/Q de la ley Penal Antiterrorista ?

- Lo comprendo.

../..

No hay nada más efectivo y barato que un buen pelotón de fusilamiento. Las balas son baratas y sobran en Tiranolandia. Diez hombres. La mitad con balas falsas y la otra mitad con balas auténticas. De esta manera los verdugos no sienten tantos remordimientos, ya que desconocen si realmente su bala será la que ha matado al condenado. El Señor Bermúdez es trasladado hacía el poste. Ese poste recio que aguarda solitario en un patio lleno de fina arena. Un pequeño ciprés al fondo en una esquina. Custodio inevitable de los últimos pesares de personas como el Señor Bermúdez.

- Caaaarguen....

Es la voz del teniente de ejecuciones. Mirada achaparrada. Sombrero de trinquete de medio lado colgando a un lado. Los diez tiradores están alineados en una perfecta línea simétrica. Delante de ellos un solo hombre. El Señor Bermúdez atado a un poste de madera rancia.

- Apuuuunteeeeeen....

De repente una idea surca rápidamente por la mente del Señor Bermúdez. No esta amordazado. Solo atado y vendado. Puede llegar a formular una pregunta si quiere, su boca esta libre. Y después de muchos años su mente también...

- Esperen un momento, no comprendo porqué...

- ¡¡ FUEGO !!

El estrépito de las balas atenúan el clamor de las últimas palabras que surgen de la boca del Señor Bermúdez.

¿ Lo comprendéis ahora ?

Intentad explicarlo. Sobretodo al alma del Señor Bermúdez que se aleja veloz de su cuerpo.
Intentadlo por que yo no podré hacerlo.
Porqué yo no he sido capaz... de comprender... nada.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

16 comentarios :

  1. pues me ha dado mucha pena la primera parte del relato, hasta que se distrae protestando en los periódicos. La segunda parte creo que no la entendí del todo, no entiendo el motivo de juzgar y fusilar a un pobre hombre como Bermúdez. La última pregunta por el contrario creo que sí la entiendo, creo que es la misma que nos hacemos todos los seres humanos

    besos,

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    1. Hola maslama,

      La segunda parte no la entiendo ni yo. ;->

      De hecho el relato salió así tal cual de mi mente.
      No pretendía que tuviera recovecos ocultos de doble significado... pero veo que mi mente me esta vedada incluso a mi.

      Si, es cierto, es la pregunta que nos hacemos todo, ¿ que comprendemos ?

      Gracias por el comentario maslama

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  2. Pobre señor Bermúdez, por lo menos al final tuvo ese acto de rebeldía personal. El no comprender suena en este caso como un último grito contra el conformismo. Algo es algo. Buen relato, le felicito.

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    1. Hola Sr. Cahiers,
      Huuum... ¿ el comprender como un acto de rebeldía ?.
      Es una gran idea Pepe, es un interesante punto de vista. Espero que entre todos me aclaren más mi propio relato.
      Gracias a ti como siempre Pepe, un placer aprender de usted.
      un abrazo.

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  3. Muy buena historia. Yo me siento algo identificado con el infortunado Bermúdez, cuanto mayor me hago menos comprendo las cosas. Abrazos. Borgo.

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    1. Hola miquel,
      Esa es la sensación que tengo yo, en vez de comprender más cosas, comprendo menos. :-=
      Un abrazo Borgo.

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  4. Pobre hombre, siempre comprendiendolo todo, siempre siendo el bueno de la película. Aprendio tarde la valiosa lección de que si no te queda más remedio que tragar mierda (perdón por la expresión) al menos debes darte el gusto de chillar cuando tengas la boca llena de ella para que salpique un poco a quien te la esta haciendo comer.

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    1. Hola Shilmulo,
      Otro interesante punto de vista, me ha sobremanera tu expresion "no te queda más remedio que tragar mierda". ;-> , me ha hecho soltar una grata carcajada.
      ¿ aprender tarde la lección del derecho al pataleo ?
      Me anoto su punto de vista.
      Gracias...

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    1. ...por los comentarios. ;->
      Siempre un placer tu visita, rey de los murcielagos del oeste.
      Un abrazo.

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  6. ¿Pero qué te ha hecho el pobre Bermúdez? Mira que ponerle Varón Dandy...no me extraña que la mujer le deje...y que le echen del trabajo, es que lo pide a gritos! Muy buen relato ;)

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    1. Aiiiss... ya veo Sra. Mia que usted ha entendido menos mi historia que yo mismo. ;-P
      (El Baron Dandy no se lo ponia el buen Sr. Bermudez).

      Todavía existe un resquicio de salvación para la humanidad incomprendida. ;->

      Pues a mi me da pena el pobre Sr. Bermudez. ;-(

      Gracias por sus palabras Sra. Mia.
      Una alegria recibirla por estos lares.
      Un abrazo.

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  7. A mi tambien me a dado penita el principio quizas por que algunos sabemos lo que es eso. perder un trabajo a tu novia y encima no tener dinero para salir incluso cuando tus amigos no estan y por no poder hacer nada dar vueltas recorriendo las calles quejarse sobre muchas cosas tambien lo he hecho pero de que sirve. ¿Que me lo he expliquen a mi?

    Un saludo.

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    1. Hola Javier,

      Si, el quejarse no lleva a ningún sitio; es negativo y no ayuda. La verdad, es mejor empezar un aquiescente blog de sonrisas y lagrimas. ;->

      Otro interesante punto de vista: la soledad del que no tiene dinero.

      Me estan encantando todos vuestros puntos de vista.

      Un abrazo Javier y gracias por el comentario.

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  8. Genial! He empatizado totalmente con el señor Bermúdez. Me lo imagino como un señor gris y con poca presencia, el típico hombre-mueble. Pero las cartas y la última duda existencial le hacen "renacer", volver a ocupar un lugar en el mundo.
    En resumen, me ha gustado mucho :)
    Saludos!

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    1. Hola andrea, un placer verte por aquí.
      Un hombre gris, pero la queja le lleva a la muerte... curiosa reflexión... pero de no haberse quejado, ¿ como habria quejado? ¿ fue libre al final después de quejarse ?
      Gracias andrea por tu comentario, nos blogueamos. ;->
      Un abrazo.

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