Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 29 de noviembre de 2015

Los no entiendo



«Y entonces, aparecieron los no entiendo en su historia...»
(Extractos de Gen De Luz, F'fidrac, DDC 5102)


Los no entiendo eran parecidos a las pequeñas bolas que se forman en los jerséis muy usados.

Molestos pero a la vez suaves.

Los no entiendo se adherían con suma facilidad a la superficie de las cosas: de los corazones, de las narices, de las mentes, de las orejas, de los oídos.

Los no entiendo subían, siempre subían sin cesar, por todas partes.

Al inicio alegres, después un poco molestosos,

pero siempre se les perdonaba su grácil ajetreo,

pues los no entiendo contenían algo de ingenuos y nunca hacían las cosas por maldad.

Por eso, era señal de buena suerte, entre los seres de aquel mundo, encontrarse un no entiendo.


«No entiendo nada de esta historia», comentaban los más jóvenes.

«Afortunado tú», contestaban los mayores.



«Si encuentras un no entiendo, pide un deseo en secreto y guárdalo; 
el día que desees que el secreto se cumpla, 
deja partir al no entiendo y el secreto se irá con él, 
después, el deseo se cumplirá».
(Leyenda Petoniense Anónima)



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

3 comentarios :

  1. No son pocos los que pellizcan esos "no lo entiendo" y los arrojan al suelo.

    Saludos

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  2. lo pero es qcuando se te meten en el ombligo jejeje

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  3. La mayoría de Los no entiendo suelen adherirse a aquellas personas poco atentas o despistadas, aunque también a aquellas con falta de interés o las que disimulan estar interesados.
    A veces se me pegan...
    Saludos.

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