Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 18 de septiembre de 2016

Profesora de ATAL

«Los alumnos inmigrantes se enfrentan con numerosas dificultades en ocasiones sufren un duro impacto psicológico al perder todo lo que les era querido y conocido en su país»
Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATAL)

—Luz, muchas gracias. Eres un faro en medio de la oscuridad.

—Ali, ¡qué exagerado! —El muchacho joven le agarra las manos entre las suyas. Él debe tener menos de treinta años, aunque aparenta más de cuarenta. Luz es una mujer más mayor, superando los cincuenta con creces, pero aparenta menos edad. El prematuro envejecimiento de uno contrasta con la terca juventud de la otra.

—¿Cómo estás? —pregunta Ali.

—Mejor, pero... —Un molesto tosido interrumpe la frase.

Ali asiente apenado, pero Luz no le permite continuar en esa línea.

—Cuéntame, ¿cómo va tu tesis? La última vez que hablé con tu mama me dijo que la presentarías dentro de seis meses —La sonrisa de Luz ilumina toda la estancia, Ali se la devuelve con cariño.

—Va muy bien, solo me faltan algunos datos cualitativos —La cara de Ali muestra intranquilidad—. Al principio debo confesarte que una tesis basada en la resiliencia en escuelas de bajo rendimiento me afectaba mucho.

—Normal. Los recuerdos, la implicación... aunque debo recordar que tú ya mostrabas mucha resiliencia. Un mocoso resiliente, que no sabía leer ni escribir, y quien creaba trifulcas con el resto del alumnado.

—De eso hace más de catorce años. Alguien me enderezó con el mejor de los abonos, el cariño.

—¡Ja ja ja! —ríe Luz entre nuevos tosidos—. ¿Quién me iba a decir que aquel mocoso superaría un día a su maestra? Camino de Doctor. Que contenta estoy.

—Te lo debo todo a ti.
—Siempre tan exagerado.

Ali calla por un segundo.

—Te dedicaré la tesis.

Luz observa, sus ojos cercados por arrugas se abren alegremente grandes.

—No puedo aceptar tal honor. Antes tu mamá, o tu papá...

—Ellos también quieren que te la dedique a ti, y solo a ti.

Luz abraza a su antiguo alumno. El silencio mece las lágrimas en un abrazo entre la vieja profesora y su antiguo alumno. Y el tiempo pasa...

../..

El entierro sucede en un día cálido. En Andalucía no llueve cuando los vivos vuelven a la tierra. La diversa mezcolanza de etnias atiborra la comitiva fúnebre: gitanos, marroquíes, rusos, rumanos, españoles. El féretro negro ya va camino de su solitario confinamiento bajo tierra, la soledad de la muerta, allá dentro, contrasta aún más con la multitudinaria agrupación de personas. Un pueblo unido por una mujer que impartió el conocimiento más profundo que pueda impartir ser humano en este mundo: amor.



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


3 comentarios :

  1. Utla,
    Me ha emocinonado muchísimo lo que has contado. Los profesroes que grandes son.

    Un abrazo enooooooorme!

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  2. Muy emotivo relato, UTLA. Una muestra más de tu heterogénea narrativa.
    Saludos.

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  3. Buenísimo el relato. Realmente muy emotivo.

    Saludos desde Cinenovedades!

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