Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 4 de septiembre de 2016

Ignatius. Tú, ¿en qué crees?




«Pervivo para enseñaros».
Ignatius B. P.







Saludos, soy Ignatius B. P.

Ilustrador de sabia entelequia, breve narrador en este espacio, e ideólogo posnacimiento y premortem. En este breve ciclo de reencuentros, os narraré, a modo de soliloquio, mis sabias adquisiciones de conocimiento a lo largo del mundo.

Realizaré una minúscula digresión para explicaros acerca de las siglas B.P. al final de mi nombre. En el siglo XVIII, el frater Turienzo de Caballeros, ya nombró esta acotación de una locución latina en desuso en la época de Vespasiano. Para vuestra iluminación B.P. significa Bis Primum, un latinajo propio para mi persona, que literalmente significa: Ignatius dos veces primero.

Aclarado este importante punto de mi vasta persona, sin más demora, os paso a narrar, el increíble suceso de hará dos semanas.

Hallábame en las inmediaciones del campus de la UAT, siglas de la Universidad Autónoma de Tristonia, en plena hierba observando el fascinante mundo de los coleópteros universitarios, cuando, de repente, observé embelesado una conversación propia de lo ajeno...

—¿Crees en Dios?
—No.
—¿Crees en los unicornios?
—No.
—¿Crees en las ideas?
—Sí.
—¿Por qué no crees en Dios ni en los unicornios, pero si en las ideas?
—Yo sé que las ideas están dentro de mí.
—Puffff... Y yo sé que Dios existe dentro de mí.
—¿Crees en Dios? Mmm... ¿y en los unicornios?
—Ciego, ¿con quién crees que estás hablando? Hiiiiii.

Presto, abandoné mi apasionado estudio de los coleópteros y marché a mi recluida celda a escribir acerca de este evento, que si bien, inicialmente quise haber titulado, «El ciego ateo y el vulgar multicolor equino», la sola desagradable obviedad etimológica del título me decantó a escoger una perspectiva más mayestática en segunda persona, «Ignatius. Tú, ¿en qué crees?»

Aprovecho desde aquí, para mandar mis más cordiales saludos a nuestra Gerente de la comunidad, mal nombrada «Community Manager», Feli, y solicitarle con toda clase de embelecos cariñosos, me devuelva mis tabletas de chocolate, ya que YO, el Gran Ignatius B.P. ha cumplido con su tarea escrituril semanal.


«Pervivo para enseñaros»
Ignatius Bis Primum








Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


1 comentario :

  1. Ja, ja, ja, comparar a Dios con un unicornio es una genialidad. Solo puedo decir que hay uno que tenía uno azul, pero se le perdió.
    Saludos.

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