Un tranquilo lugar de Pruebas

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tres noches en Dunstaffnage (1 de 3)

«El castillo de Dunstaffnage es un castillo parcialmente en ruinas. Su nombre deriva de dos voces: dün, que significa "fortificación" en gaélico, y stafr-nis, que significa "cabo del estado" en nórdico»


—Querido, no te olvides de despedirte —las palabras surgen alegres de la esposa de Sir Thomas Treewood. Él la rodea con sus brazos y la besa. Ella ríe coqueta—. Me apena tu marcha.

—Ya sabes que no puedo posponerlo más. Debo pasar antes de fin de año las tres noches de rigor en ese viejo castillo o perderemos la posesión.

—¡Pufff! Vosotros los ingleses. Esa ruinosa propiedad da más problemas que beneficios —Él la observa con mirada severa. Ella lanza una sonrisa conciliadora—. No me tengas en cuenta querido. Marcha presto... y vuelve pronto. Tenemos trabajo —ríe de nuevo, coqueta, mientras enrosca juguetona sus manos en el vientre y le guiña un ojo a su esposo.

Él la besa apasionadamente. Y dos suspiros después sale por la puerta, mochila a la espalda, macuto en la nuca, y rifle al hombro. Porta la chamarra de piel por previsión al relente nocturno. El camino no es excesivamente largo, en una hora habrá llegado, «Jeadow Avenue» es una vía larga, muy transitada, al llegar a la propiedad de la familia Archtime dirige sus pasos a la empedrada «Etive Road», después gira a mano izquierda y enfila dirección a «Kirk Road», esta está asfaltada con adoquines grandes hasta la capilla de Dunstaffnage, el último trecho es pura tierra, que cuando llueve es barro.

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Los viejos muros de piedra del castillo le rodean, en algunas partes de esa fortificación existen gigantescos arcos donde alguna vez hubo ventanas, y al fondo una vieja columna de imitación románica. Son estos los pocos vestigios del otrora poderoso castillo de Dunstaffnage.

—Maldita sea, esta noche hace más frío.

Sir Thomas se frota las manos con fuerza. Acto seguido extrae cerillas de la mochila. Con piedras realiza un círculo, en medio coloca un trozo de papel de periódico y encima ramas secas, el fósforo de la cerilla prende, y el fuego comienza a elevarse en mitad de la noche.

—¡Por fin! Suerte que es la última noche —masculla, mientras se introduce dentro del macuto impermeable, acerca sus manos al fuego. Recrea en su mente el crepitar de las llamas. Y cae en un profundo sueño.

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Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


1 comentario :

  1. Ya me tenés acompañando a Sir Thomas Treewood en los restos del castillo de Dunstaffnage. Vamos a dejar que duerma y veremos qué pasa cuando despierte.
    Saludos.

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