Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 9 de octubre de 2016

Zas, Lli y Tri

«—¡Vamos a por ella! —exclamó Hansel—. Nos vamos a dar un banquete. Me comeré un pedacito del tejado; tú, Gretel, puedes probar la ventana, verás que dulce es».

Habíase un lugar,

llamado villa Loso, donde nacieron casi al unísono, una detrás de la otra, tres lindas niñas, y eran tan parecidas entre ellas que era difícil distinguirlas con una simple mirada.

La primera en salir del interior de su mama fue Zas, ella adquirió este curioso nombre por el sonido que produjo al ser parida, un ruido rápido como el chasquido de una lengua que golpea el paladar.

La segunda nacida fue Lli, miraba a todos lados curiosa, con sus enormes ojos bien abiertos, y reía, pero de manera extraña, como si fuera una pequeña comadreja.

La tercera y última fue llamada Tri, pues había sido la tercera en nacer, y esa palabra se utilizaba mucho como prefijo para indicar el número tres.

A pesar de los nombres, no debierais pensar que los padres de las tres niñas carecían de cariño para con sus retoñas, simplemente poseían una escasa adquisición del ridículo y no les daban importancia a los gastados ajustes protocolarios de su reino.

Zas, la primogénita, Lli la segunda nacida y Tri la última, habían sido la primera triada de niñas nacidas en villa Loso en mucho tiempo, donde la mayoría de los neonatos eran hijos únicos. Extraños hasta la fecha habían sido los casos de gemelos, pero ni los más ancianos del lugar recordaban la última vez que alguien había visto una camada de tres recién nacidos. Hizo falta molestar al alcalde, quién abrió las puertas del histórico registro de nacimientos desde tiempos inmemoriales y allí encontrar, el primer caso acaecido, hacía más de doscientos años atrás.

Se celebraron múltiples fiestas y variadas celebraciones para agasajar a los papas de tan extraordinario suceso. Vinieron personalidades de todos sitios y lugares. Obtuvieron grandes abrazos, mejores regalos y vanos consejos. Para cuando por fin los papas de las tres niñas pudieron disponer de más tiempo, recordaron que aún no habían inscrito a sus retoñas en el registro de personas sintientes de villa Loso.

El papa marchó prestamente retrasado a inscribirlas en el registro, pero después de tantas celebraciones, los nervios, acompañados de su mala memoria, hicieron mella en él, y no supo recordar el orden exacto del nacimiento de sus hijas. Empezó a cavilar, y acertó de puro milagro el orden de Lli, pero falló al recordar a las otras dos, y es por ello que les cambio el orden. Tri paso a ser la primogénita, y por arte de estupidimiento Zas, la primogénita original, pasó a ser la tercera nacida.

Sin más importancia que tan solo el estúpido orden, las tres niñas se criaron de manera agradable por sus papas. Con el paso de los años, y debido a la fama que adquirieron las tres hermanas, a los extraños casos de tríos de hermanas nacidas al unísono, se les llamó Trillizas, en honor a Zas, Lli y Tri.

«Sin conflicto no hay relato, pero hay trillizas». ^^

Esto es verdad, y no miento.
Y como me lo contaron, os lo cuento.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. De las mejores leyendas que se hayan inventado, Nutla. Es original y divertida. Ni cuenta me di del juego de palabras hasta que lo revelaste.
    Saludos.

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  2. ¡Hombre, hoy he aprendido algo nuevo! El origen de "Trillizas", nada menos. Es un nombre más simpático que Univitelinos o Monocigóticos, seguro.
    Saludos!
    Borgo.

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