Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 2 de octubre de 2016

Habíase un lugar...



«Habíase un lugar,
era pequeño, minúsculo,
pero agradable a la vista, 
de él nacían bellas palabras,
y solo predicaba amor.
Se llamaba Aquiescencia»
S. Bonavida Ponce


Habíase un lugar,

—¿Por qué no escribe Érase una vez? Así comienzan los cuentos de hadas clásicos. Es que... no tiene sentido Habíase un lugar.
—A mí una vez, el pequeño ser sin rostro, me contó el porqué.
—¡Pues ya me dirás qué sentido tiene!
—Érase solo se refiere a un tiempo, a una marca temporal...
—¿Y ya está? ¿El pequeño ser de gabardina y sombrero blanco solo te dijo eso?
—No me has dejado acabar... ¿Recuerdas cuando eras pequeño? La casa de tus abuelos donde pasabas los veranos, o aquel parque de juegos donde te llevaba tu padre, o la habitación donde tu madre te leía cuentos... Todos tenemos un lugar en el pasado al que podemos volver.
—¿El pequeño ser sin facciones en el rostro te dijo eso? ¿Cómo sabía él...?
—No lo sé, pero insistió en la temporalidad de Érase, sin embargo, Habíase un lugar comprende un marco espacio-temporal, como cuando egresas de tu presente para rememorar el pasado, no solo viajas en el tiempo, vuelves a una realidad física, a una marca espacial. ¿Recuerdas la felicidad de pequeño?
—Sí, tenía siete años.
—Eso está bien, pero has obviado el dónde. ¿Dónde eras feliz?
—En casa de mis abuelos.
—Y ahora, siendo adulto, de buen seguro has intentado volver a ese lugar. Y de hecho en alguna ocasión habrás vuelto al lugar físico, pero ya no es igual. Simplemente no es lo mismo, aunque el lugar hubiera mantenido sus estructuras, los marcos en las paredes, o incluso las calles fueran idénticas a como las conservas en tu memoria. No es el mismo lugar.
—Claro, es el tiempo...
—Pero no solo es el tiempo. Tu lugar, el lugar de tus recuerdos era un sitio distinto, con todo el desplazamiento temporal y espacial que ello conlleva. No solo no puedes regresar por que el tiempo avance, el lugar de tus recuerdos solo existe dentro de ti.
—Y, ¿nunca podré volver?
—Todas las veces que quieras.
—¿Cómo?
—Solo debes cerrar los ojos.

Y esto es verdad y no miento,
y como me lo contaron,
os lo cuento.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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