Un tranquilo lugar de Pruebas

domingo, 4 de diciembre de 2016

Susurros de NUTLA. La pandemia del miedo

«La hipocondría es un temor irracional a las enfermedades, que antepone los datos lógicos y estadísticos, a la magia negra de la superstición».
NUTLA

Conocí a Pierre, un compañero periodista, cuatro años atrás en la sala de prensa de la Organización Mundial de la Salud. Como el conferenciante, el doctor iraní Mossef Hjuanni, tardaba en aparecer, comenzamos a charlar animadamente. Yo llevaba poco en la ciudad de Ginebra, mi periódico había conseguido colar a un enviado para reportar los asuntos de salud que se trataban a diario en la OMS; después de preseleccionar a varios, yo fui el periodista elegido. Debo decir que entonces no me apasionaba en absoluto el mundo de la virología, las bacterias y las enfermedades, yo solo quería un rápido ascenso, e ir hasta Suiza sería un alzamiento de mi carrera profesional. Enseguida congenié con Pierre, quien era un apasionado de las pandemias, llevaba una libreta pequeña y gastada, la cual me mostró con orgullo. En ella poseía anotados algunos de los brotes acontecidos en los últimos cien años.

Apenas recuerdo una pequeña lista de aquella inmensa lista...

1982 - Sida.
1985 - Gripe Bovina.
1997 - Gripe Aviar.
2003 - Neumonía Asiática (SARS).
2013 - Ébola

—¡Ja, ja, ja! —Rio, levantando una ceja, mientras pasaba las páginas.
—¿Te dan risa las epidemias? —Él negó con la cabeza.
—Me da risa la estupidez de la gente.
—¡No te entiendo!
—Los brotes de los últimos años son de pena. En cada nuevo brote los medios de comunicación, incluidos nuestros periódicos, aterrorizan a la población con la política del miedo.
—Pero... —no sabía muy bien por donde continuar aquella conversación— las amenazas son reales.

Pierre rio con desgana, soltó un bufido, y con una afrancesada locución añadió: «Oui, oui»

—Disculpa Pierre pero no entiendo lo que quieres decir.
—Verás, las farmacéuticas han cobrado un protagonismo enorme en la escena política y económica de los últimos diez años. Si surge un brote que mata a doscientas personas en México, Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Arabia Saudí y Japón. ¿Se justifica una propaganda mundial cercana al paroxismo del fin de la raza humana? ¿Te parece suficiente revuelo el que montaron? Solo en accidentes de tráfico mueren doscientas personas en mi país. ¿Sale algún político hablando de seguridad vial? ¿De cómo el gobierno mejorará las carreteras, los vehículos? Es absurdo.
—Pero, yo pensaba que el peligro era por el alcance mundial. Las pandemias son peligrosas.
—Repites lo mismo que todos estos loros. ¿No te parece una pandemia más grave un millón de personas muertas en carretera? No, eso no vende, ya no impacta, una muerte en carretea no da miedo. Pero las personas siguen teniendo miedo a las bacterias, esos pequeños seres que amenazan con matarnos como especie. Porque el miedo vende.
—No sé, Pierre, parece una simplificación demasiado de un argumento más complejo.
—Ok, observa a los periodistas de la sala, por favor.

Entonces giré la cabeza y observé a una cincuentena de periodistas, iguales que yo. Bien vestidos, con blocs de notas, portátiles, algunos con grabadoras.

—¿Qué sucede con ellos?
—Somos periodistas, personas sin ninguna clase de preparación científica, y mucho menos médica. Muchos de nuestros compañeros no cuentan siquiera con asesores cualificados, otros ni siquiera contrastan la información, y lo que surge del aparato propagandístico de la OMS lo transcriben tal cual, avivándolo con los comentarios oportunos de algún amiguete de su farmacéutica particular. Algunos realizan un excelente trabajo de Marketing en sus rotativos.
—Eso me suena mucho a teoría de la conspiración.
—Es posible, pero ¿sabes la cantidad de dinero que ganan las farmacéuticas al año? Y espera, eso no es lo más gracioso, lo que más risa me da es el tiempo que un medicamento “serio” tarda en alcanzar el mercado, de media son unos cinco años: estudio en quimiotecas, análisis, y emisión de patentes en cada uno de los países anfitriones que desean recibirlo. ¿Qué sucede cuando se produce una pandemia? Aparece por arte de magia un medicamento que la cura... Ja, ja, ja. Esto es un circo. Los gobiernos aprueban soluciones apenas testadas, o simples placebos. Al final, todo eso se traduce en un enorme gasto, por parte de gobiernos y particulares, en la compra de medicamentos, en la mayoría de casos totalmente inocuos. ¿Recuerdas la enfermedad de las vacas locas? Já, me encantan los nombres que le ponen. Doscientos muertos en tres años en cincuenta países. ¿Ve? Solo doscientos. En tres años. En cincuenta países. Mueren más de hambre. Pero ellos vendieron millones de esos fármacos.

Yo asentí con mi habitual incredulidad taciturna. Pierre parecía buen tipo, pero en aquel tema parecía un poco desquiciado. Como yo era nuevo en aquel lugar, no le rebatí, simplemente me callé y comencé a escucharle. Ya me haría con el tiempo mi propia opinión. Siguió hablando un rato más, pero en un momento, calló, y miró al techo.

—Perdona, quizás, soy un poco pesado —se disculpó—. Este tema me enerva. Si eres de los periodistas buenos, quizás te interese ampliar tu conocimiento de este circo donde te han enviado. Te recomiendo la lectura de «Las patentes no son derechos divinos», un libro del doctor Nermad Péccoul, donde incide que las patentes de medicamentos no deberían llenar los bolsillos de un puñado de compañías farmacéuticas multinacionales a expensas del miedo de la gente.

Y en aquel momento, el conferenciante iraní apareció en la sala.

—Disculpen el retraso, esperaba a un estimado colega de Farmal World, una operadora mundial que nos dará su opinión sobre el nuevo brote de Ébola en África oriental.

Pierre me guiñó un ojo, se acercó un poco y me susurró «ya empieza el espectáculo, no te olvides de aplaudir al hombre de la nariz roja».


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


1 comentario :

  1. Te diría que estoy de acuerdo con Pierre. Acá hay más realidad que negatividad.
    Saludos

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