Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 15 de julio de 2018

Diez letraheridos

«Había algo mágico en una isla, palabra que evocaba toda clase de fantasías. Se perdía el contacto con el mundo. Una isla era un mundo aparte. Un mundo del que tal vez no se volvía jamás»

El primer letraherido usó una coma asesina entre sujeto y predicado. Así, él, murió.

El segundo letraherido combinó el pasado, presente y futuro, escribe en un refrito temporal en el que morirá.

El tercer letraherido leyó toda la bibliografía de Bukowski, en una noche, por la mañana lo encontraron ahogado en charcos de semen y vino.

El cuarto letraherido te enfatizó tanto, segunda persona, que acabaste estrangulando a tu creador.

El quinto letraherido no leía, desapareció una noche, entre las brumosas calles de la biblioteca de libros perdidos.

El sexto letraherido... desconfíen sus mercedes de los lectores de un solo libro.

Al séptimo letraherido, poeta de lo real, la asesinó la octava letraherida, escéptica de lo imaginario, quién, después de leer a Schödinger y a su gato, no se supo si vivió o murió.

El noveno letraherido quiso hablar en público, agarró el micrófono, pero se atragantó con su propia saliva.

El último letraherido leyó a Agatha Christie... y se salvó.



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. Muy bueno. Faltaba un Letraherido atrapado entre un punto y una coma, porque ya lo decía Kurt Vonnegut: "El punto y coma es la muerte".
    Saludos!
    Borgo.

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  2. Me ha recordado a una de las canciones que canto con mis hijos, "Yo tenía diez perritos" :D.

    https://www.youtube.com/watch?v=2BRdh1mQsT0

    Un abrazo
    Isma

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