Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 17 de noviembre de 2019

Contigüüüm. Capítulo I.

«El próximo mes este tranquilo lugar cumplirá diez años. Periodo más que extenso en el que he tenido la oportunidad de conocer a UTLA, al quisquilloso NUTLA, a la pizpireta Feli y al misterioso Ignatius. Tanto tiempo, diez años, y aún no he hablado nada acerca de ellos. Creo que ya es tiempo de subsanar ese silencio cometido contra mis amigos y me ponga a narrar su historia, fuera la que esta fuera...».

Capítulo I.


En medio de la encrucijada se encontraba un ser de pequeña estatura y piel grisácea que encaraba el rostro hacia la señal con sietes flechas. No miraba, ni oteaba, ni observaba. No podía, y no podía ser de otro modo, pues la superficie facial carecía de ojos, cejas, nariz, orejas, boca o ninguno de los atributos esperados en un rostro, al menos, uno humano. Semejante aridez, desprovista de un sello particular que rellenase la parafernalia de la cara, lo alejaba de un canon similar al de ninguna otra especie. Desde su corta estatura inclinaba el cuello con detenida atención en un ángulo del rostro que, de haber tenido ojos, preguntaba al poste indicador, en concreto, al de la séptima flecha, la más altiva en aquella señal, donde su punta señalaba hacia arriba, por encima de las nubes y más allá de las rocas flotantes que surcaban el inmenso cielo azul.
«Seguidme».


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


2 comentarios :

  1. Muchas felicidades!! A leerte y disfrutar siempre adonde nos lleve la historia!Abrazaso buhos para todos.

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  2. Felicidades, UTLA! Buen número redondo. Y que sigamos viendo por aquí a ese ser sin rostro pero con mucho que contar. "Y los cuentos que no sé me los invento..."
    Abrazos!
    Borgo.

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