Un tranquilo lugar de Pruebas

sábado, 1 de junio de 2013

El acólito de corredor



"Segunda parte de la Trilogía no oficial del corredor. Es una maratón de historia, pero no podía ser de otra manera. Esta basada en el aprendiz de corredor, que a su vez hereda el nombre del auténtico personaje de idéntico nombre. Ese personaje, ficticio para algunos y muy real para otros, forma parte de la leyenda de los 'runners' de todo el mundo. Una realidad o una poderosa leyenda, que pasa de oído en oído sobre aquellas personas que practican este sano deporte."
SBP

Llevo siete años saliendo a la calle. La rutina es siempre la misma. Me pongo mi gastada camiseta verde. Un calzado deportivo. Una chaqueta. Recuerdo mis queridas viejas bambas grises que tuve que tirar. Ahora han sido reemplazadas por unas nuevas bambas blancas en las que si se nota la mugre. Después de esta ceremonia salgo a correr.

Ahora ya tengo cuarenta y cuatro años. Y si algo se, es que las motivaciones varían mucho con el paso del tiempo. Cuando empecé, salía a correr sin ningún motivo extra. Simplemente corría. Ahora, después de tanto tiempo corriendo, he descubierto un nuevo enfoque. Una nueva visión de ver este deporte. Correr detrás de un bonito culo. Si, lo se, es asqueroso ser hombre.

Soltero, cuarentón y corredor. Y solo me fijo en los culitos de las hermosas mujeres que me adelantan.  No hay mujer corredora fea. Es terrible. Sufro mucho.

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Hoy es un día malo. Jadeó como un perro que llevan al matadero. Encima masco un nuevo y extraño chicle que comienza a convertirse en una sustancia blanquecina dentro de mi boca. Miro mi pulsómetro. El ritmo es muy alto. 165. Malo, malo!! Pero... Oh my god. Que culo tan bonito. Un ángel corriendo. Cuerpo estilizado. Pelo recogido en coleta. Y me adelanta. Es hora de acelerar el paso. La sigo. Si, lo se... soy asqueroso.

Llevo apenas diez segundos detrás de ese hermoso culo. Pero ... tropiezo. Me caigo aparatosamente. Que dolor. Encima empiezo a babear como un perro que tiene la rabia por culpa de este chicle tan raro.

Oh no!! Que horror. La corredora se ha dado la vuelta. Se acerca a mi. Tiene la cara más bonita que he visto en mucho tiempo. Yo sigo en el suelo, babeando espuma. Sin poder hablar por el jadeo y con ese líquido asqueroso llenando mi boca. Pero... ¿ que demonios hace ? No. Se cree que me estoy ahogando.

- Noffff...espegaaaa...fff... nofff....es...

Es inútil. Me retira la baba. Y me comienza a hacer el boca a boca. Pasan cinco minutos muy extraños. Boca a boca. Masaje cardíaco. Me retira la baba. Al fin me estabilizo y consigo por mis propios medios ponerme de pie.

- ¿ Te encuentras bien ?

¿ Como no me voy a encontrar bien si me ha realizado el boca a boca un ángel ? Le contesto educadamente que si, le doy las gracias y la invito a una cafetería cercana. Ella acepta. Ambos tomamos te. Nos reímos mucho.

A la semana siguiente comenzamos a correr juntos.
Al cabo de dos semanas la invitó a cenar.
Un mes después realizamos ese acto humano llamado coito, que ella cariñosamente llama amor.
Al sexto mes estamos viviendo juntos.

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Llevamos tres años compartiendo piso e intimidades. Infinidad de carreras. Muchas medias maratones. Dos maratones de Nueva York. Cuando acabamos una carrera nos enseñamos nuestros respectivos pulsómetros. La media de mi frecuencia cardíaca es 162. La de ella no llega a 150. Siempre se jacta. Mi ángel tiene mejor fondo físico. Es normal. Es más joven. Y entrena mejor. Nunca he conseguido ganarla en una carrera.

Ahora vamos corriendo por el mismo paraje en el que nos conocimos. Pero mi corazón no se ha acelerado por el esfuerzo físico de esta carrera... debo atreverme a realizar la temida pregunta.

- Cariño... ¿ quieres casarte conmigo ?

Me mira a los ojos y sin ninguna clase de jadeo me contesta.

- Pervertido mio... solo cuando me ganes una carrera.

Acepta mi perversión por los culitos hermosos. La acepta porque ella también la comparte. Sin embargo, su respuesta es una jarra de agua fría. Nunca lo lograré.

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Comienzo a entrenar como un loco. Marco unas estrictas rutas. Apunto objetivos. Tiempos. Ritmos cardíacos. En seis meses he conseguido bajar mis pulsaciones. Pero sigue sin ser suficiente. El deporte también es un estado mental. Quiero ganar. Puedo ganar. Quiero casarme con mi ángel. Voy a ganar.

La maratón de Nueva York será en breve. Estoy en mi mejor momento físico. Pero no se si será suficiente...

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Nueva York es una ciudad soberbia. Correr por sus avenidas es soñar mientras tus piernas pisan el asfalto que rodea a esas monstruosas edificaciones de cristal, hierro y hormigón. Te sientes como una hormiga.

Es el último kilómetro... Hemos ido juntos todo el trayecto. Estamos cansados. Le estoy presentando una dura batalla. En las últimas carreras moderaba mi ritmo y mi esfuerzo. El efecto psicológico. Mi as en la manga. Su cara muestra mucho cansancio. Vislumbro una esperanza. Fuerzo el ritmo, es arriesgado. Todo o nada.

750 metros. La adelanto. Aumento el ritmo. ¿ Cara de sorpresa ángel mio ? Me sigue. Pero yo llevo la iniciativa. Mi pulsómetro se dispara.

500 metros. Sigue detrás. Lo voy a conseguir. Corazón desbocado. Aguantar malditas piernas mías.

250 metros. Giró levemente mi cabeza. ¿ Qué... ? Se acaba de caer, mi ángel se acaba de caer al suelo. Pero si ahora paro no llegaré... es injusto. No puedo dejarla en el suelo. Si sigo, gano. Me caso. Si me doy la vuelta.... es una mierda. Se ha hecho un poco de sangre en la rodilla. No puedo soportar verla en el suelo. Me doy la vuelta.

- ¿ Te encuentras bien cariño ?

La recojo cariñosamente y la ayudo a incorporarse. Me mira con cierto dolor en la mirada.

- Si, gracias pervertido mio.

Miles de corredores pasan a nuestro alrededor. Ninguno de ellos existe para mi. "Ahora descansamos un minuto y vamos a continuar", me anuncia. Veo la meta al fondo. Este parón ha sido mortal. Aunque ella tampoco se encuentra muy bien.

Al minuto reanudamos la carrera. Como me he dicho antes. Todo o nada. Las piernas no responden. No la veo a ella. Se que esta a mi lado. Lo esta dando todo. Nunca se dejará ganar.

100 metros. Más rápido, más rápido. Malditas... aguantar.

50 metros. Veo la gran linea de meta. Es tan grande como todo lo que se hace en esta ciudad.

25 metros. Su coleta tiembla. sólo lo hace cuando esta enfadada. Voy a ganarle. Si. Voy a ganar.

10 metros. Me sigue, esta justo detrás mio. Oigo su soplido muy fuerte, muy acelerado. Cruzo la meta, medio segundo después ella hace lo mismo.

La beso. Me besa. Nos besamos en medio de la estampida de corredores. Nuestra foto forma parte de la tirada local de algún periódico local.

Pasa un mes. En un evento íntimo, familiar y muy austero nos casamos.

Han pasado unos días desde la boda. Curiosamente acabo de encontrar en un cajón de la cómoda su pulsómetro del día de la maratón de Nueva York. Siempre nos enseñamos el pulsómetro al acabar las carreras. Menos ese día. Se me olvidó.

Siempre recordaré mi marca cardíaca de ese día. 150. Examino con detenimiento la de su aparato. 145. Es más baja. Es ... imposible. No... no... no podría haberla ganado. Noto su presencia. Ella esta justo detrás mio.

Me doy lentamente la vuelta con su pulsómetro en mi mano.

- Esta marca cariño ... en Nueva York no estabas cansada, ¿ cierto ?

- Estaba cansada, pero no tanto como tu.

- ¿ Fingiste la caída ?

- No, eso fue verdad.

- Entonces cariño... ¿ porque quisistes casarte conmigo ?

- Por que te diste la vuelta... y volviste a por mi.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

18 comentarios :

  1. Oooohhhhhh!!!! Que bonito!!!!! Esto es mejor que toda esa mierda de algun canal de prensa rosa.

    Deberias escribir un Libro y llamarlo "En que pienso cuando estoy corriendo" No espera creo que ese esta cogido jejeje. no importa ¡No Espera deberian hacer una película! Tienes un buen material ¡Hay Por dios registra tu pagina!

    Es inevitable mirar un buen culo cuando pasa por delante. Aunque otras veces si se da la oportunidad a quien miro es a las caras de los tios que pasan junto a ella para reirme un poco "Los hombres somos asquerosos"
    Ahora estoy interesado en una vecina rubia creo que de algun pais como Rumania. La dependienta de una tienda china Joven y soltera. Y una compañera del curro. A ver si tengo suerte y tropiezo y ella viene a ayudarme.

    Por ahora envidio al corredor. Un saludo.

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    1. Hola Javier,
      Ja ja ja ¿ Ese libro no es de Haruki Murakami ? "De que hablo cuando hablo de correr"... o algo así...
      Que ansia con el registro!!
      Los estuve comentando con un amigo y una amiga corredores, creo que cada uno tiene sus perversiones o "fijaciones" particulares.
      Todos envidiamos al corredor.
      Muchas gracias por tus palabras Javier, siempre tan amables.
      Un gran abrazo Hikari Javier.

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  2. Qué ascazo lo de la espuma...

    Es muy bonito todo el relato, pero claro, es que si después de todo la ve en el suelo y sigue corriendo se iba a casar con él su puta madre ;P

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    1. Hola Doctora,
      Acaso no rescataria usted, buena samaritana y excelente doctora a un pobre corredor de morir ahogado ? ;->
      Ja ja ja ja ja... Se puede decir más alto pero no más claro.
      Y aun así... es en esos mágicos segundos de duda cuando decidimos hacer lo correcto.
      Un abrazo Doctora.

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  3. Hermosa historia, maestro. Por cierto, si alguna vez tuviera que correr, lo de los culitos femeninos no sería mal motivo, en realidad sería el único motivo.

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    1. Hola Pepe,
      Eso mismo me dijo un compañero de trabajo que esta interesado en comenzar a correr. Le enumere muchas ventajas, pero parecio atraido sobretodo por lo que tu comentas... pobrecillo, verá muy pocos culitos. ;->
      Un abrazo Sr. Cahiers.

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  4. Muy bonita la historia, engancha, los diálogos bien llevados, te estás convirtiendo en un gran escritor. Eso sí, a correr de verdad eh, nada de guarrerías ;)

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    1. Hola Mia,
      Muchas gracias por la crítica, se agradece mucho. De verdad!!
      ¿¡ A correr de verdad ?¡ ¿¡ A correr de verdad ?! Huuummm...
      Esto podría ser muy muy muy muy mal interpretable. ja ja ja
      Estoy desenado ver su próxima historia.
      Un abrazo Mia.

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  5. ¡Fantástico relato, UTLA! Me ha encantado. ¿No habrás pensado en hacer una recopilación de relatos con un corredor como nexo? Algo así como "El nadador" de John Cheever. Y si quieres algún ilustrador para la portada, yo... ejem, me sé de alguno.
    Abrazos. Borgo.

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    1. Hola Mr. Borgo,
      Como siempre me sorprendes, no conozco ese relato o novela. Pero me lo voy a apuntar para cuando pueda.
      ¿ Así ? ¿ Conoce de algún ilustrador ? je je je
      Descuida que siempre te tengo presente Miquel.
      Un abrazo Miquel.

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  6. ¡qué románticoooooooooooo!

    besos,

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    1. Hola maslama,
      No se podía resumir mejor. Encantado de verte por aquí, entrañable gata de los tejados madrileños.
      Un abrazo tan grande como el ronroneo que te mereces.

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  7. Jajajajaja tengo un amigo que tiene la misma perversión. Un final precioso, el mejor posible.

    Saludos.

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    1. Hola Shilmulo,
      Perversiones todo el mundo tiene una o varias.
      Lo importante es no ocultarle nada a las personas que realmente nos rodean, la sincerad abre puertas y deshollina mentalidades fracasadas a la oscuridad. Y una vez hecho eso, en ocasiones, nos sorprendemos de descurbir nuestras mismas debilidades en esas personas en las que depositamos nuestra confianza.
      Muchas gracias por tus palabras Shilmulo.
      Un abrazo rey de los murcielagos del oeste.

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  8. Ooooooh! Molt bonica! :-) Cuánto amor! No me esperaba que finalmente se casaran, pensaba que ibas a cargártela en el último tramo de la maratón! Este final me ha gustado más ;)

    Por cierto, qué buena novia, aceptando las perversiones por culitos hermosos ajenos jajaja

    Un abrazo!
    Andrea

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    1. Hola Andrea,
      Que mala fama tengo, ni que fuera matando a todos los pobres amantes. :->
      El corredor tuvo una buena vida, que se gano a pulso.
      Su mujer y el fueron muy feliz mientras vivieron.
      "Las perversiones son como los culos... todo el mundo tiene uno." ja ja ja ^_^
      Moltes gracies!!! No es mereixen Andrea.
      Un abrazo Fabricadora de Historias.

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  9. Que bonito!!!!! La verdad es que yo tambien pensaba que le iba a dar un infarto por el sobresfuerzo, pero definitivamente este final esta mejor... por mucho que digan que es topico, yo creo en los finales felices :) o en los principios...jeejej
    me ha encantado la historia, no esperaba eso del corredor, realmente encontró su meida naranja :)

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    1. Hola Amalasunta Regna,
      Que mala fama injustificada de finales infelices que me estoy ganando.
      Aunque si bien es cierto que intento llevar en equilibro el final feliz con el final triste. En esta ocasión el bien tenia que triunfar por encima de todo, esto nos enseña a tener esperanza en la vida.
      No es cuestión de encontrar a una mitad o media naranja, sino de encontrarse a uno mismo, porque la otra persona tambien es una naranja igual que tu. Pero ya nos entendemos con lo que ha querido decir... al final solo son palabras, lo que importante es el cariño con que se dicen.
      un abrazo Amalasunta Regna, princesa de bosquevilla y portadora del heredero único.

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