Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 25 de junio de 2017

Sin Conflicto sí hay Historia

«La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de alternativas creativas para responder al conflicto» 

        Aburrición odiaba en secreto a Conflicto, pues este se le adelantaba en sus galanteos con Historia.

        —Buenos días, Historia. ¡Qué linda andáis hoy! —comentaba con sensualidad Conflicto.
        —¿Acaso el resto de días no ando linda? —Historia, molesta, le respondía con sequedad. Estaba cansada de tanto piropo sin fundamento.
        —Hola, Historia, ¿qué tal? —Era la única frase que Aburrición, en un intento vano de llamar su atención, se le ocurría. Ni así, Historia reparaba en él.
       
        «Maldito Conflicto», pensaba Aburrición, «a él si le contesta».

        Aquella noche, al llegar a casa, Aburrición preparó un pequeño zumo. En él añadió bilis de minotauro en cantidad mortal para cualquier ser. Para rebajar el sabor del veneno, lo suavizó con savia de mandrágora, dulce al paladar. Con la mezcla, el zumo adquirió un color verduzco.

        «Se acabó, Conflicto. Ahora Historia será toda para mí».

        Al otro día, Aburrición acudió con la botella que contenía el zumo verdoso.

        —Conflicto, estimado compañero, ayer por la noche hice un poco de zumo detox de mandrágora, ¿quieres?
        —Déjamelo en la mesa. Después probaré.

        Aquello no le hizo gracia a Aburrición, pero no le quedaba más opción que dejar la botella sobre el escritorio para no levantar sospechas. Depositado el trago mortal sobre la mesa, marchó inquieto a su puesto de trabajo. Confiaba, que en breve, Conflicto bebería de aquel veneno y se iría para siempre.
        Aburrición pasó al rato por el despacho de Conflicto, pero cuál fue su sorpresa al encontrar allí a Historia, quién bebía animada un líquido verde en una copa.

        «No».

       —¿Habéis bebido? —preguntó Aburrición observando a Historia.
       —Sí —dijo Conflicto—, sabe bien.
       —Está rico —añadió Historia—, pero ¿qué le has añadido a la mandragora que está tan amarga? ¡Ni qué nos quisieras envenenar! Ja, ja, ja

        En ese momento Conflicto comenzó a sentirse mal, se tambaleó y cayó. Historia empezó a dar tumbos y siguió el mismo camino en dirección al suelo. Aburrición los observaba atónito, su elaborado plan fracasaba, y solo su mirada pasaba de un cuerpo a otro sin acabar de creérselo.

        «No, Historia, tú no».

        Aburrición se acercó a la mesa, observó apenado el cuerpo de Historia estirado en el suelo, agarró la botella y bebió de su propio brebaje.


        La policía relatista acompañó a Historia a casa. Esta había salvado milagrosamente la vida. Sin embargo, Conflicto y Aburrición habían perecido al acto. El CSI relatista determinó que aquella botella con líquido verde contenía, además de mandrágora licuada, una elevada dosis mortal de bilis de minotauro. La sospecha recaía sobre el propio Aburrición, ya que era el creador del zumo.
        Historia se despidió de los policías. Se dirigió a su cocina. Allí agarró un pequeño potecito que contenía en la etiqueta: sangre de vampiro. Aquella sustancia prohibida por las autoridades relatistas -pues mal usada podía ser peligrosa- era un excelente protector estomacal contra el veneno de animales fantásticos. En su rostro se formó una gran sonrisa, examinó la botella con orgullo y la volvió a guardar en el estante secreto de arriba del armario. Esa noche, Historia, se acostó muy pronto.

       —Dos tontos al precio de uno. —Sonrió. Buenas noches, Historia.

       Y se durmió.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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