Un tranquilo lugar de aquiescencia

domingo, 18 de agosto de 2019

Cuatro mentiras, una verdad (2 de 2)







Frances. 15 de agosto de 1921
«Querida, Joe. Me apenó mucho saber acerca de la muerte de Theetling. Recuerdo su pelaje oscuro y los pequeños colmillos que le asomaban cuando reía. Espero descanse en paz bajo el brezo de flores blancas. Yo también estoy apenada, aunque no falleció ninguna hada, persona o animal. El asunto de las hadas se ha tornado un poco extraño, además Elsie está distante, y aunque tía Polly me ha invitado a Cottingley otra vez, parece que vendrá el señor Hodson, no recuerdo el nombre del caballero, pero dicen, es un hombre que puede ver hadas y espíritus por igual. Forma parte de ese grupo de tía Polly. Me da la sensación de que me inviten solo por él, pues durante los cinco días que estuve alojada en casa de tía Polly, solo hablamos de las hadas. Me encantan, pero me cansé un poco. El señor Hodson era muy amable, en demasía amable, pero insistía en salir solo para fotografiar hadas y tomar notas. En ocasiones nos señalaba una charca o una parte del arroyo donde decía que veía elfos, gnomos o hadas, pero, sinceramente, yo no veía nada. Elsie asentía hastiada. Ya no es la misma de antes, creo que se ha hecho mayor. Durante horas el señor Hodson tomó notas de las ninfas de agua, los elfos de madera, las hadas, los gnomos y los brownies que él decía ver. Me sonreía ante mi sorpresa y me comentaba que él estaba instruido para ver aquellos seres que yo aún no podía ver. Durante los cansados días que estuve en Cottingley no vi ni un hada, aunque Elsie sí afirmó al señor Hodson que alguna vio por ahí. No creo que vuelva otra vez a Cottingley, nada es como antes, ya no veo hadas, ni Elsie es la misma, tío Arthur está triste y tía Polly está rara. Te envío tres lirios blancos que recogí del arroyo, puedes ponerlos a los pies de la tumba de Theetling y, sí puedes, rezar una oración por su alma animal. En ocasiones añoro África».

Frances. 2 de diciembre de 1922
«Querida, Joe. Muchísimas gracias por enviarme el recorte de periódico del Cape Town Argus. Se lo he reenviado a prima Elsie, pero no sé si le gustará la idea. La última vez que nos vimos me dijo que le cansaba toda la historia de las hadas, que ya éramos mayores y que no teníamos edad para tonterías, y menos para fotografías. No entiendo porque dijo todo eso, si nos habíamos llevado tan bien con ellas e incluso con los gnomos, aunque en ocasiones estos últimos fueran un poco grotescos. No sé qué pensar, en todo caso, seguro que se quedará tan sorprendida como yo al ver el recorte de periódico de Sudáfrica y, seguro, sentirá vergüenza como yo al ver una carta nuestra en la que hablábamos de ellas. No sé, Joe, en ocasiones me parece que debería olvidarme de ellas, a muchas personas no les gusta lo que hicimos o lo que dijimos de las hadas. Elsie tampoco parece muy predispuesta a seguir con el juego, es una lástima, me sentía tan en paz con ellas. En ocasiones desearía no haberme ido nunca de Sudáfrica, pero claro, en África no hay hadas, cada vez estoy más segura que no le gustan los climas cálidos. Aquí hace mucho frío, es una suerte que estés en África, ahora seguro que hace mucho calor. Saludos, querida Joe y gracias por el recorte».



En 1926 Elsie contaba con 22 años y Frances con 16.
Frances se casó con el soldado Sydney Way en 1928 y vivió en Ramsgate.
Murió en 1986 a los 78 años.
Frances mantuvo hasta el día de su muerte que, en el jardín, había habido hadas.

Más información: «The coming of fairies» (La llegada de las hadas), Arthur Conan Doyle.




Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


1 comentario :

  1. Et prometo que mentre el llegia pensava: "homenatge a Conan Doyle" i al final, agradable sorpresa.

    ResponderEliminar