"Nuevamente soy poseído por el espíritu de Ignatius, el personaje de la conjura de los necios, adalid de la prepotencia oral y manuscrita.... No obstante, sabio incomprendido que... ¡ no ! ¿ que estoy diciendo ?... me esta poseyendooooo..."
La maestría de mi mano me conmueve. Boli y hoja en blanco. La conjunción sublime de lo simple.
El espíritu del artista "Ignatius" surge de dentro como un capullo que se abre al rocío de la mañana.
Las palabras se quedan cortas ante la maravilla de gato que he dibujado.
El tríptico "El jardín de las delicias" con el gato que pasaba desapercibido, el famoso cuadro del Bosco, palidece ante mi obra culmen de tan sinuosa forma animal. El Bosco lloraría de pena y me abrazaría como un Maestro-Hermano.
Así pues me pongo en contacto con un nuevo ilustrador.
En este caso recibe el nombre de Ariadna. ¿ Será hombre o mujer ?
Con estos nombres de artista tan extraños nunca se sabe.
Parece que la pregunte le ofende, esto me confirma sin ninguna clase de dudas que Ariadna es nombre de varón, una mujer nunca se hubiera enfadado.
Sr. Ariadna, comienzo mi carta, puede hacer el favor de entintar y colorear este gato.
Al cabo de un mes me responde comentándome que las cartas en papel están muy bien pero que hoy en día existe el internet, y que si pudiese enviarle los pedidos por correo electrónico, le haria muy feliz.
Le espeto duramente contra las inseguridades del correo electrónico, fuente de virus, propagación de maldades pornográficas y mucho peor, publicidad no deseada.
Le recomiendo encarecidamente el uso de los buenos sobres postales, nada tan seguro y eficaz en este mundo, para librarnos de las maldades tecnológicas.
El Sr. Ariadna suspira indignado, pero acepta ante mis elevados argumentos seguir la correspondencia como pertoca a dos buenos caballeros, por carta manuscrita.
Nota mental: son duros estos artistas varones, pero mi mente les comprende y sabe ganarse su estimación.
Sin embargo, la primera blasfemia surge de las palabras del Sr. Ariadna ilustrador.
Su ilustración muestra un conejo.
¿ Conejo ? ¿ Como que mi dibujo se parece a un conejo ?
CLARAMENTE es un GATO.
Discutimos durante meses, finalmente me envía un boceto de un mandril.
Habráse visto tamaña afrenta. Argumenta que los gatos son así, y que solo dibujará un gato como Dios manda.
Mi indignación pasa fugaz. Recobro la cordura y dejo de hacer astillas mi mesa del comedor. Suerte que soy una persona pacífica. Después de todo he venido a este mundo a iluminar a estos pobres artistas. Con mi humilde trato y mi sapiencia, quizás conseguiré iluminar la mente de estos ilustradores tan equivocados en sus enfoques.
Con aires de grandeza le dejo que continúe dibujando su mandril.
Sin embargo, el Sr. Ariadna, realiza una sorprendente aportación.
El gato quedará mejor si tiene la mano apoyada en la barbilla. Esto causa mayor sorpresa.
Dios es justo y sabio. Gracias a mi paciencia su mandril muestra sorpresa. No es un gato, después de todo, pero el Sr. Ariadna cumple perfectamente con su trabajo.
En su última carta manuscrita, seis meses después, me comenta algo de que ES SRA. ARIADNA.
Sin comprender muy bien las intenciones que le mueven a querer cambiar de sexo, le felicito por su valor y le doy ánimos para su futura operación.
En la última carta recibida del Sr. Ariadna decia algo tal que así.
ARRRRRRRRRRRRRRGGGGGG.
Claramente es una risa nerviosa de justificación y camadería. Se ha dado cuenta que estaba dibujando un mandril. Y la verguenza no le ha dejado decir nada más. Pobre Sr. Ariadna. Pero viendo que por fin he iluminado la mente de un nuevo ilustrador; me despido efusivamente del Sr. Ariadna sabiendo que nuevamente Ignatius ha vuelto a triunfar aportando un poco de claridad a este mundo tan oscuro.
"El gato que me dibujó Ariadna es precioso, e ilustró perfectamente la historia que tenia pensada sobre un Arquitecto que odiaba los escritos de Murakami en el que salían felinos hablando. Después de que Ignatius haya salido de mi cuerpo, quiero agradecer a Ariadna su excelente labor.
Y a todos los demás espero haberos arrancado una sonrisa aunque solo fuera una muy pequeña.
Un abrazo a todos."
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia
SBP
La maestría de mi mano me conmueve. Boli y hoja en blanco. La conjunción sublime de lo simple.
El espíritu del artista "Ignatius" surge de dentro como un capullo que se abre al rocío de la mañana.
Las palabras se quedan cortas ante la maravilla de gato que he dibujado.
El tríptico "El jardín de las delicias" con el gato que pasaba desapercibido, el famoso cuadro del Bosco, palidece ante mi obra culmen de tan sinuosa forma animal. El Bosco lloraría de pena y me abrazaría como un Maestro-Hermano.
Así pues me pongo en contacto con un nuevo ilustrador.
En este caso recibe el nombre de Ariadna. ¿ Será hombre o mujer ?
Con estos nombres de artista tan extraños nunca se sabe.
Parece que la pregunte le ofende, esto me confirma sin ninguna clase de dudas que Ariadna es nombre de varón, una mujer nunca se hubiera enfadado.
Sr. Ariadna, comienzo mi carta, puede hacer el favor de entintar y colorear este gato.
Al cabo de un mes me responde comentándome que las cartas en papel están muy bien pero que hoy en día existe el internet, y que si pudiese enviarle los pedidos por correo electrónico, le haria muy feliz.
Le espeto duramente contra las inseguridades del correo electrónico, fuente de virus, propagación de maldades pornográficas y mucho peor, publicidad no deseada.
Le recomiendo encarecidamente el uso de los buenos sobres postales, nada tan seguro y eficaz en este mundo, para librarnos de las maldades tecnológicas.
El Sr. Ariadna suspira indignado, pero acepta ante mis elevados argumentos seguir la correspondencia como pertoca a dos buenos caballeros, por carta manuscrita.
Nota mental: son duros estos artistas varones, pero mi mente les comprende y sabe ganarse su estimación.
Sin embargo, la primera blasfemia surge de las palabras del Sr. Ariadna ilustrador.
Su ilustración muestra un conejo.
¿ Conejo ? ¿ Como que mi dibujo se parece a un conejo ?
CLARAMENTE es un GATO.
Discutimos durante meses, finalmente me envía un boceto de un mandril.
Habráse visto tamaña afrenta. Argumenta que los gatos son así, y que solo dibujará un gato como Dios manda.
Mi indignación pasa fugaz. Recobro la cordura y dejo de hacer astillas mi mesa del comedor. Suerte que soy una persona pacífica. Después de todo he venido a este mundo a iluminar a estos pobres artistas. Con mi humilde trato y mi sapiencia, quizás conseguiré iluminar la mente de estos ilustradores tan equivocados en sus enfoques.
Con aires de grandeza le dejo que continúe dibujando su mandril.
Sin embargo, el Sr. Ariadna, realiza una sorprendente aportación.
El gato quedará mejor si tiene la mano apoyada en la barbilla. Esto causa mayor sorpresa.
Dios es justo y sabio. Gracias a mi paciencia su mandril muestra sorpresa. No es un gato, después de todo, pero el Sr. Ariadna cumple perfectamente con su trabajo.
Sin comprender muy bien las intenciones que le mueven a querer cambiar de sexo, le felicito por su valor y le doy ánimos para su futura operación.
En la última carta recibida del Sr. Ariadna decia algo tal que así.
ARRRRRRRRRRRRRRGGGGGG.
Claramente es una risa nerviosa de justificación y camadería. Se ha dado cuenta que estaba dibujando un mandril. Y la verguenza no le ha dejado decir nada más. Pobre Sr. Ariadna. Pero viendo que por fin he iluminado la mente de un nuevo ilustrador; me despido efusivamente del Sr. Ariadna sabiendo que nuevamente Ignatius ha vuelto a triunfar aportando un poco de claridad a este mundo tan oscuro.
IgnatiusBP
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| http://www.ariartna.com/ Y aquí entrada a esta colaboración. |
"El gato que me dibujó Ariadna es precioso, e ilustró perfectamente la historia que tenia pensada sobre un Arquitecto que odiaba los escritos de Murakami en el que salían felinos hablando. Después de que Ignatius haya salido de mi cuerpo, quiero agradecer a Ariadna su excelente labor.
Y a todos los demás espero haberos arrancado una sonrisa aunque solo fuera una muy pequeña.
Un abrazo a todos."
SBP
Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


































