Un tranquilo lugar de aquiescencia

lunes, 2 de septiembre de 2019

Estrella 3/4 de punta

«Las cosas están ligadas por lazos invisibles:
no se puede arrancar una flor sin molestar una estrella
»

Tres, tres puntas brillaban en su estrella de cuatro.

La primera punta brillaba en demasía porque apuntaba a su norte, al amor en todas sus variantes, al lucero del alba, al febril deseo por la vida.

La segunda punta apuntaba brillante a este, ni aquel shamash, ni ese apache, apuntaba a este objeto, un objeto valioso, un pequeño diamante enraizado en las profundidades cavernarias de su ser, la más valiosa quintaesencia perdida en la última galería de una sima de profundidad insondable.

La tercera punta lanzaba destellos sombríos al oeste, al rincón más alejado de la luz, sombras turbadas alejadas de empatía bañaban con lágrimas su desesperanza y mediocridad. Las siniestras luminiscencias abundaban en el apartado lugar.

La cuarta punta no brillaba y, los porqués de su deslucimiento —la cuestión—, era un misterio hasta para él.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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