Un tranquilo lugar de Pruebas

miércoles, 13 de mayo de 2015

Mientras corríamos. Año 3. (3 de 8)


La tercera carrera popular de San Cipriano estaba próxima. Sólo un par de días me separaban de aquel ansiado evento. Mi novia insistió en esperarme al final de la línea de meta. Yo no estaba del todo seguro de querer aquello. La noche anterior a la carrera un leve recuerdo de la chica del dorsal 1007 me desveló. Y aunque en aquel año debo reconocer que me había olvidado de ella, la cercanía de la carrera, reavivó los recuerdos de años anteriores.

El día de la carrera vi aquel número tan conocido por mí en la salida de federados. El 1007. Y nuevamente, como en un eterno retorno, la carrera comenzó. Como siempre, me volvió a ganar. En esta ocasión, al final de la carrera, se me acercó y me habló. «Hola número 1008. No lo haces mal, si mejoras la pisada quizás el próximo año me ganes». Su jactanciosa sonrisa era preciosa y por un momento me olvidé de mi novia. Estuvimos hablando con una cordialidad innata, como si nos conociéramos toda la vida, y el tiempo se ralentizó convirtiendo aquellos veinte minutos en un instante eterno. Pero de entre la gente apareció inoportunamente mi novia, y sin tiempo a reaccionar me abrazó y me propinó un beso. Yo estaba anonadado. Me despedí torpemente de la chica del dorsal 1007 a la que ni siquiera le pude preguntar por su nombre. Mi novia me realizó la casi obligatoria pregunta: «¿Quién es esa chica?». Apenas balbucí: «Sólo una corredora que conozco».

A los pocos meses dejábamos la relación. No es que fuera mala chica, ni que nos lleváramos mal, pero no teníamos ninguna afición común, y mi tiempo dedicado al entrenamiento y a los estudios era cada vez mayor. Tampoco me quise engañar a mí mismo. No podía quitarme de la cabeza a la chica del dorsal número 1007.


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

9 comentarios :

  1. Buena historia de cómo un número y una cara pueden permanecer para siempre en nuestra memoria, quizás de algo que pudo ser y no fue.

    Un abrazo

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    1. Estimado Pepe,
      Es así, en ocasiones tan solo recordamos una anecdota, una sitacuión, no un nombre o una cara, tan sólo nos queda el recuerdo de esa porción que nos marcó.
      Un abrazo Maestro Cahiers.

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    1. Estimado Hikari Javier,
      Siempre! ^_^ El deporte ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos.
      "Sólo existe el amor".
      Un abrazo muy grande Hikari Javier.

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  3. No necesita nombre ni teléfono. Para él siempre sera "La chica del dorsal 1007"
    En un maratón resulta más fácil intimar.
    Saludos!
    Borgo.

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    1. Estimado Mr. Borgo,
      Si, la chica del vestido azul, el hombre de la corbata roja, el que tenía un lunar en la barbilla, o pecas en la cara. ^^ Siempre los detalles.
      en la maratón será más fácil intimar si se sobrevive a ella. ;-> jaja
      Un abrazo Miquel.

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  4. Imposible sacarse de la cabeza a esa chica que se hace imposible, y más si te dirige la palabra. 1007 va a ser un trauma para nuestro amigo corredor.
    Saludos.

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    1. Estimado Raúl,
      1007 es ciertamente un número aterrador para el protagonista de la historia, puesto que nunca llega a meta con él. ^^
      Gracias por tus palabras.
      Un abrazo bruto escritor.

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  5. cuando aparece "inoportunamente" una novia cuando hablas con otra chica algo estas haciendo mal... Dicho (popular?) :)

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