domingo, 15 de abril de 2018

«El oxímoron, dentro de las figuras literarias, es una figura que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión.
El término oxímoron es una palabra compuesta, un neologismo, introducido en el siglo XVIII que une los lexemas ὀξύς (oxýs: ‘agudo, punzante’) y μωρός (morós: ‘fofo, romo, tonto’). Por tanto, él mismo es un oxímoron»


—Hermanos no consanguíneos, en este instante eterno, os ruego iniciemos un clamoroso silencio de invocación.

Un gutural sonido, ¡huuuuum!, surge de un centenar de gargantas, las siluetas de los encapuchados dibujan sombras claroscuras en el suelo del bosque.

—Yo, Morón Smart, líder de la secta de los filósofos ignorantes, hacedor de la nada, inicio la invocación.

El cántico gutural se intensifica, pero una silenciosa reverberación después, Morón produce un molesto tosido.

—Hermanos, ¿alguien está comiendo pastel de chocolate?

Morón Smart observa fijamente a la desunida congregación. Algunos silban, otros tararean, finalmente uno  de los encapuchados levanta lentamente su mano.

—Lo siento -dice tímidamente el encapuchado con grave voz femenina.

—No disperséis la concentración, así no invocaremos nada de nada. Pensad en ángeles del infierno. Pensad en los muertos vivientes. Pensad en lo que queráis, incluso no penséis, pero hagáis lo que hagáis hacedlo en silencio. ¿Lo he expresado con una claridad negativamente abrumadora?

—Perdón.

—En fin, volvamos al silencioso cántico.

La turba de encapuchados reinicia el insólito ritual de invocación.

Pero a los pocos segundos, ¡Aaachús!, alguien estornuda en medio de la multitud.

—¿Otra vez? —Los ojos de Morón Smart indagan indignados entre los presentes.

—Perdón —comenta un nuevo encapuchado—, hay mucho polvo en el bosque, la alergia...

Morón Smart transmite su calmosa indignación a través de un seco bufido.

—¡Esto es una mierda! Yo me voy -exclama Morón desilusionado, una triste sonrisa se forma en la cara al líder de los sectarios.

—No, te vayas.
—Quédate, Morón, quédate.
—Seremos malosamente buenos.

Morón, dirige desde sus ojos airosos, una calmosa mirada.

—¡Es la última oportunidad! Una más, sino ya os apañareis solos. ¿Quedó alto y claro?

—Sí, sí, sí —brama la aquiescente multitud de filósofos ignorantes.

A pesar de la descreída fe de Moron en sus contertulios, no se produce ningún altercado más. Al cabo de unos minutos que parecen horas, el altar de negro mármol blanco comienza emitir una oscura luz opaca.

—¡Increíblemente cierto! Aquí viene...

La luz emite destellos oscuros, se convulsiona como en un espeso parto, y deja de brillar. Los congregados se apiñan en torno al altar. Se escucha el silencio entre las ramas de los árboles, este se escapa como un preso de una prisión.

—No... Sacrilegio. —dice Morón Smart—. Hemos invocado a un oxímoron.

—¡Fantástico!
—¡Inútil!
—¡Prodigioso!
—¡Mundano!

Pero solo uno de los encapuchados realiza la única frase de una aguda estupidez, que vale realmente la pena realizar en este consternado momento.

—Y eso, ¿qué es?



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 8 de abril de 2018

«Anáfora y Vocativo (Ana y Vo para los amigos) son una pareja diferente. Su tortuosa relación, marcada por pausas incómodas y puntos dolientes, lleva años funcionando.

Anáfora. Figura retórica de construcción que consiste en la repetición de una o varias palabras al principio de una serie de versos u oraciones. Ejemplo: Salid fuera sin duelo, salid sin duelo, lágrimas corriendo.

Vocativo. Sustantivo o grupo nominal que sirve para llamar la atención del oyente o para dirigirse a él. Ejemplo: “en la oración ‘Ernesto, ven aquí, por favor’, el nombre propio es un vocativo”.



—Buenos, muy buenos días, vocativo.
—No me molestes, Anáfora.
—¿Por qué dices eso? ¿Por qué me callas así?
—Estoy vocando sin parar, mi vida, y ahora no puedo estar por ti.
—Siempre igual, siempre con la misma historia.
—Querida, mi amor, mi vida, mi cielo, espera un segundo...
—¿Esperar un segundo? Cansada estoy de esperar.
—Un momento, suspiro mío.

Anáfora marcha al comedor, marcha cansada de las mismas excusas.
Sigue vocando, Vocativo, ajeno al enfado de su amada.
Anáfora corta cebolla, corta con mala gana una zanahoria, y corta, con ímpetu cortador, muchas más hortalizas. Corta, corta sin parar...

—Perdona, amada, ya terminé de vocar.
—No es verdad, no es verdad, además esas malas formas, esas malas formas tuyas, con mi paciencia han de acabar.
—No, amada...
—¡Lo has vuelto a hacer! ¡Lo has vuelto a repetir!
—Yo, querida...

Anáfora sigue enfadada, enfadada con su amado, que no para de vocar.
Y Vocativo calla, su amada lo mira enfadada, él se acerca y la calma con lo único que puede calmarla, un beso, un simple beso, para su amada.




Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 1 de abril de 2018

«El crash, cuando se rompe un jarrón, el piiii, para el sonido de un auto o tren, el paafff, cuando un objeto cae al suelo, el famoso Booom cuando explota la bomba, jajaja para la risa...
Onomatopeyas, e incluso algunas interjecciones, que son sonidos intransmutables en palabras que cada lengua inventa a su antojo.
Se nombran en literatura, en cómics, incluso en algunas series y películas.
Lo que pocos saben es que, como todo ser, abstracto o no, también poseen existencia y personalidad propia»

Como cada 32 de diciembre, el cónclave de onomatopeyas se reunía en torno al anfiteatro natural de madre roca para deliberar acerca de todos los asuntos del año. Madre roca, un enorme saliente de la montaña con forma de herradura, acogía cada año la colorida reunión, pues de todos es sabido que las distintas vibraciones, en el espectro de onda, poseen tonalidades diferentes según su oscilación. Así, un sonido grave presentará un color más oscuro, mientras que uno más agudo presentará más luminosidad. La singular forma del lugar, en herradura, le confería a este un encanto sonoro, pues proporcionaba una acústica especial a estos seres, por norma guturales y faltos de buen eco, para que pudieran expresar por mediación de sus ideas colorísticas los asuntos en el orden del día.

Mmmm presidía la asamblea. Era de ideas pensativas y muy reservado, quizá, junto con Jajaja y ¡Ah!, los miembros onomatopéyicos más antiguos del conclave. Jajaja, al contrario que Mmmm, poseía un carácter ufano, alegre de ideas y espabilado en las formas, como solo los seres con innata alegría suelen serlo. Por el contrario, ¡Ah!, con sus inseparables custodias, las sendas admiraciones laterales (¡!), se mostraba dubitativo y taciturno. Estos dos se sentaban, respectivamente, a diestra y siniestra de Mmmm.

Grrr siempre gruñía ante este hecho, pues consideraba que él, la máxima personificación de la queja por aquellos lares, había sido anterior a cualquier de ellos. No obstante, el eterno aquiescente, ¡Ajá!, lo mantenía a raya.

—Silencio onomatopéyico —solicitó Mmmm a la audiencia de onomatopeyas reunidas en el cónclave.

Todas ellas guardaron silencio, incluso aquellas que por su naturaleza eran de carácter más bien estruendoso, como Boom, Pumba, Crasssh o Puuum.

—Este año tenemos ante nosotras una nueva candidata —anunció Mmmm con gran reverberación en sus ideas—. Su nombre es orororraaarshhhuuufffmohhhh y solicita su ingreso en el cónclave.

Cuac, Cuac preguntó, con su habitual patosidad, por la procedencia del nuevo sonido. ¿Oink?, con una marrana altanería, incidió en si debían considerar a la nueva incorporación como un ser onomatopéyico por ser este de tipografía demasiado prolongada. Después de su intervención, el conjunto del clan animalístico, Muuu, Beee, Guau, los gemelos Bup Bup y Kikirikí, se animó a emitir variadas opiniones.

Jajaja intervino con alegre rotundidad para atajar aquella algarabía de sonidos animalísticos.

—Silencio. Silencio. —Pero nadie hacía caso a Jajaja a pesar de toda su antigüedad.

—Silencio onomatopéyico —atronó enfadado Mmmm—. A continuación permitiremos a orororraaarshhhuuufffmohhhh explique su procedencia e introduzca pruebas de su existencia.

A pesar de su alargada tipografía, orororraaarshhhuuufffmohhhh era una onomatopeya de tamaño chiquito, casi tanto como msh o sssshhh.

—Hola, pues yo... —su tímida presentación no acababa de arrancar.

Grrr se impacientaba, y junto a su inseparable compañero de quejas, Puuufff, comenzaron a rezumbar negativas ideas por el anfiteatro.

¡Ah! estaba un poco distraído ante tanta queja y observó de reojo a Mmmm. Quien levantó su gutural figura e impuso, de nuevo, silencio en el cónclave.

—No quiero más interrupciones —Las onomatopeyas callaron.

—Pues yo... —continúo tímida la recién llegada—. Soy el sonido que hacen los enamorados cuando, de manera ruidosa, finalizan una sesión del acto supremo del amor.

Unas hojas de la mandrágora milenaria cayeron tímidamente del árbol que las acogía, dishhh las acompañó hasta el suelo para que no sufrieran con la caída. Mientras, el resto del cónclave permanecía en silencio, y así hubieran permanecido si el silencio no hubiese sido roto por ¿Ein?, el cual resonó nervioso en aquel espacio natural.

—¿Posees alguna prueba o testigo de tus ideas? —preguntó Mmmm atusándose la barba.

—Yo doy fe —dijo lanzando besos por doquier el amoroso Muaks—. Soy el que inicia las relaciones sexuales y en más de una ocasión he observado a orororraaarshhhuuufffmohhhh cercano a mí. Y ya creo que los humanos usan de él, incluso me atrevería a decir, que en ocasiones abusan —rio feliz Muaks por alguna ocurrencia que, al menos a él, le hizo gracia.

Mmmm asintió. Jajaja rio alegremente. Y ¡Ah! quedó pensativo.

—El próximo año en esta misma fecha resolveremos su aplicación —sentenció el docto Mmmm—. Mientras esperamos este tiempo, orororraaarshhhuuufffmohhhh deberá esforzarse entre los humanos para esparcir su presencia entre ellos y demostrar así su existencia.

Y dichas aquellas últimas ideas Mmmm dio por zanjado el cónclave, las onomatopeyas se despidieron, emitieron antes de marchar sus ecos por el anfiteatro, para que algo de ellas quedara en aquel mágico lugar y después se disolvieron, volviendo a ocupar, la madrugada del uno de enero, cada una de ellas sus respectivos lugares en nuestras vidas.



*Nota*: Este relato forma parte de un pequeño ciclo con lectura colorvisual. La imposición del tiránico blanconegro queda relegada al pasado, a los años donde las viejas tecnologías no permitían leer de otra manera. Es por ello, que aprovechando al máximo el mundo bloguero (con sus mágicos htmls), presentamos un colorido relato. Cada cual lo entienda a su gusto... 


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 25 de marzo de 2018

«Juego Con Palabras.
Continuamos con otra figura, sin forma, más bien una voz, que llega hasta nosotros a través de un falso velo de tímidez. 
La pasiva
1. voz. Se conoce como voz gramatical a la categoría que se asocia al verbo y que alude al vínculo semántico que mantiene con el objeto y con el sujeto. La voz pasiva en español se usa con el verbo SER + el Pasado Participio. La voz pasiva se usa menos en el español hablado que en inglés porque es considerada más formal.
¿La Pasiva será jugada por nosotros?»


Habíase un lugar:


... un mundo, donde todos sus seres, habían sido muy activos...

Sucedió que en las camas y en cualquier rincón se quedaban dormidos los lugareños.

—¿Qué misterio es este? ¿Tanto cansancio? ¿Tanto hablar raro? —Los ancianos de la aldea fueron preguntados por el Mago Eoréh acerca de este suceso.

—El mundo es atacado por la Pasiva —A Eoréh le respondieron los ancianos—. La Pasiva debe ser capturada y enterrada en el cementerio de las luciérnagas antes de la medianoche de la festividad de Lanif Nemaxe. La Pasiva será encontrada en las orillas del lago Acitamarg. En ti estaremos confiando.

Esa tarde, muchos pertrechos fueron recogidos por el héroe, y la aldea fue abandonada velozmente por él; en un trote que le llevó por la senda de los antiguos pastos.

La Pasiva fue encontrada por Eoréh al séptimo día de viaje en la proximidad del lago Acitamarg; y una red de Arutircse fue lanzada encima de ella por el mago. Y así, de esta manera, la Pasiva fue capturada.

En el interior de la red de Arutircse se agitaba temblorosa la Pasiva. La extraña forma fue calmada por Eoréh.

—Ya se acaba.

El cementerio de las luciérnagas se encontraba a mucha distancia de donde se encontraban. La montura fue espoleada con ahínco, por que la festividad de Lanif Nemaxe se acercaba inexorable.

Eoréh fue recibido por la noche a la entrada del cementerio. Las tumbas de las luciérnagas fueron observadas por el Mago; luminoso había sido antaño aquél lugar, pero del que, ahora, solo la oscuridad inundaba.

Un agujero muy hondo comenzó a ser cavado por Eoréh en aquella tierra fangosa, de lodo negro y vapores húmedos.

—Compasión debe ser tenida para mí. —La suplica de la Pasiva fue escuchada por el Mago. Aunque aquella voz se amortiguaba por culpa de la red de Arutircse—. Se me necesita. Activa y Pasiva somos extremos de la misma cuerda.

La escurridiza forma de la Pasiva fue observada con detenimiento por Eoréh.

Y no fuimos informados, por las leyendas, si: la Pasiva fue enterrada por Eoréh, o, si bien, la Pasiva fue absuelta por el sabio Mago.


Esto es verdad y no miento,
y tal como me lo contaron
os lo cuento. 


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 18 de marzo de 2018

«Juego Con Palabras.
Iniciamos con algunas figuras literarias, si acaso ellas nos lo permiten, un juego que durará unos cuantos días en el blog.
Pleonasmo
1. m. Ret. Empleo en la oración de uno o más vocablos innecesarios,
pero con los cuales se añade expresividad a lo dicho»



Habíase un lugar:

El león pleonasmo vio con sus propios ojos a la gacela en la distante lejanía. La gacela, proveniente de la especie Redundantis, lo vio también con sus propios ojos, los de ella nos referimos, no los del león, e inició la gacela una rápida huida bajando abajo la colina y corriendo tan rápidamente como sus patitas, extremidades realmente ágiles, le permitieron.

El león Pleonasmo corría muy mucho detrás de ella. Y así, de esta guisa de carrera maratoniana, llegaron el león y la gacela, ambos dos, al borde de un abismo cercano a la catarata del rio. La gacela, con cara de susto espantoso, observaba al león. El león, con cara de hambre famélica, observaba a la gacela.

El primero en hablar fue el león: ¡Prima querida, tengo hambre! ¿Dejamos de jugar y vamos a comer? Dijo el león con la boca. ¡Venga, vayamos ahora mismo juntos los dos a comer! Y como miembros de una misma familia bien avenida, justo en ese mismo momento, fueron tranquilamente a comer a la ribera del rio.

Esto es verdad, y no miento,
y como me lo contaron
os lo cuento".
(Cuentos de la nieve blanca, S. XX)


Hemos rescatado algunos ejemplos de pleonasmo. Esperamos sonriáis un poco con ellos.

• Lo vi con mis propios ojos. (Castellano. Uso general)
Seria harto complicado o digno de estudio intentar verlo con las orejas, por citar una anatomía humana sin más relevancia.

• Yo mismo estuve presente. (Castellano. Uso general)
Entonces no quedó claro, ¿quién iba estar presente? ¿El vecino?

• Metete adentro. (Argentina)
Lo reconozco, el otro día estaba delante de mi auto e intenté meterme afuera, pero fracasé estrepitosamente.

• Ahorita mismo. (México)
Ni modo. En esta sentencia el empequeñecido adverbio de tiempo jamás se cumplirá. El ahorita se puede extender a un momento después, mañana, el siglo que viene o nunca, con predilección de este último.

• Un hombre conduciendo un auto es detenido por un oficial de la policía pleonástica mexicana: oríllese a la orilla. (México)
Ni modo... se conduce extraño en ocasiones.

• ¡Te callás la boca! (Argentina)
Quizá en argentina las personas puedan acallar otras partes corporales.

• Continuamos con un juez pleonástico, también argentino, que dijo: «el denunciante denunciará». (Argentina).
Se me ocurre que quizás el denunciante no quisiera denunciar ante la autoridad impertinente, pero viéndose obligado el mismo en calidad de denunciante no le quedó otro modo. Vos sabés...

Si es como dice tía Flora, el pleonasmo es como el sexo, cuando comienzas ya no puedes parar. ^^

• Librería de libros. (Perú)
Con absoluta felicidad, como si la felicidad no fuera absoluta en si misma, deseo leer con mis propios ojos los libros de esta librería.

        • Hemos guardado el mejor para el final... (España)
Cuando vayan a hogares españoles recuerden subir arriba y bajar abajo. Sobretodo no se olviden de la citada concordancia, ya que si subieran abajo y bajaran arriba causarían un gran revuelo en tan pequeño país.


Amigos, amigas, compañeros, compañeras, contertulios, contertulias, seguidores y seguidoras,  no sean vuesas mercedes negativas ante el uso del pleonasmo, pues realizando un uso no abusivo de las redundancias, lejos de incorrecto, aporta una expresividad auténtica a la lengua.


Motto: «Pleonasmo: Redunda, añade y da esplendor».

La lengua castellana es pleonástica por naturaleza.



Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 11 de marzo de 2018



Estimados,

El relato de Jose, gallardo caballero de La Góstalla, ahora convertido en audiorelato.

La Góstalla, esa región mágica, que recoge héroes y monstruos.


Audiorelatos Gostallenses

Abrazos.

Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


domingo, 4 de marzo de 2018

«Mi compañera letraherida, Miriam Jareño, utiliza en muchos relatos la segunda persona del singular; eso presenta, para mi yo lector, una aterradora visión, pues me convierto en protagonista de la acción, en el asesino de turno, en el despechado, en el moribundo...»


Escojo con cuidado las palabras que cargo en mi macuto al adentrarme bajo los árboles de este oscuro bosque onírico.

Él, o ella, o quizá... ello, estará esperándome detrás de la empalizada de viejos maderos desconchados, ajada por los años, inhóspita a los curiosos visitantes venidos del otro lado.

En algún punto, confluyo con el resto delante de la vieja cabaña, nos topamos los unos con los otros en este nexo de historias; lo singular da paso a lo plural, nos convertimos, por alguna clase de hechizo mayestático, en un grupo con un mismo objetivo. Abrimos la puerta a la que le chirrían los goznes, el suelo de madera cruje bajo los pies y descubrimos la vieja trampilla con un aro de hierro, herrumbroso y oxidado, que nos invita al oscuro sótano.

Vosotros, desde el otro lado, nos habríais avisado de haber podido: «Huid, ahora que podéis», pero sois meros lectores pasivos que no abrazasteis la pluralidad del grupo, la llamada de la aventura.

Al bajar, ellos nos esperaban, cuál títeres siniestros de un poder superior. Sus rostros, deformes  y llenos de pus, ocultaban pequeños ojos raquíticos, enrojecidos, acostumbrados a esta oscuridad; en  las manos, blandían alargadas cuchillas con restos de sangre amarronada.

La trampilla es cerrada...

Y detrás de ellos, te ocultas entre las sombras con mirada impía. Vanagloriándote de conocer la fugacidad de la existencia, de poseer el poder de la vida y la muerte en tus manos... hacedor del tiempo presente, pretérito y futuro.


Ahí, estás... tú.

⁂

Donde acaba el relato, empieza mi particular periplo en la fangosa tierra de la metaliteratura. Voy a probar suerte, me digo.



metaliteratura
De meta- y literatura.
1. f. T. lit. Literatura en la que se reflexiona especularmente sobre la naturaleza y la forma de la obra literaria.



Este relato, se convierte para mí, en un ejercicio de metaliteratura cuándo me doy cuenta que estoy mezclando tiempos verbales, distintas personas gramaticales y encima, para rematar la faena, uso en una frase (tímido, tímido...) la denostada voz pasiva que algunos novelistas recomiendan no usar.


Para muestra un botón.


¿Qué me sucede? Mezclo en un mismo párrafo la dos primeras personas, la singular (yo) con la plural (nosotros); además, en ese caso, intento utilizar -no sé si con acierto- el plural mayestático nos, que utilizaban reyes de antaño para referirse a su persona.

El condenado a muerte observa en silencio al rey, quien se levanta y sentencia: «Esta situación es muy desagradable para Nos. Os perdono».

Creo que leí lo del plural mayestático en un cómic de Neil Gaiman, pero no estoy seguro. En todo caso aquel tebeo, fuera de quien fuese, me fascinó.

También uso presente, condicional y pasado en un mismo párrafo, alarde de locura -patada al lenguaje sin comprensión- con el hedonismo de la experimentación más inocente.

Todo por culpa de Miriam, que utiliza esa segunda persona del singular tan disruptiva, que a poco, consigue meterte de lleno en la trama.

Me divierto mucho realizando estos experimentos, jugando con el lenguaje; reconozco mi medianía al tratar estos temas que se me escapan, pero me da igual. Me fascina jugar con las palabras. ¿Qué de divertido habría en el lenguaje, si no pudiera jugar también con él?

👹👻👼😘😘😘😁💟




Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia


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