Un tranquilo lugar de aquiescencia

lunes, 31 de agosto de 2015

Dos semanas con Julia. Capítulo 12. Diez Objetos.


He saltado muchos ejercicios de los últimos capítulos porque tenían que ver únicamente con listas: listas de sentimientos, listas de cosas, listas de personas. No estoy en contra de las listas pero consideré no me aportaban nada. Ahora, en este nuevo capítulo, Julia vuelve a enviarme una lista, pero a diferencia de las anteriores páginas esta me parece interesante.

Debo nombrar diez cosas, ya sean objetos o personas, las cuales estén presentes en mi inmediatez, y realizar una descripción asociativa con el concepto que representen para mí.

Mi mente ávida de nuevas emociones «escrituriles» está lista para este pedazo de carne, voy a realizar el ejercicio.

Estoy en el ferrocarril camino del trabajo. Voy a levantar la mirada del móvil, a ver con que me sorprende hoy la vida.

1. Una lectora de pelo corto situada delante de mí. Me recuerda a Daisy, la inalcanzable pareja del Gran Gatsby, personificada por la actriz Carey Mulligan. Posee esa clase de pelo corto que tanto me fascina en una mujer. Está leyendo la inmortal novela «La insoportable levedad del ser» de Milan Kundera. Una mujer hermosa leyendo un libro hermoso, este principio promete.

2. Una pantalla de televisión colgada en el techo del metro. La pantalla forma parte de la nueva red de vagones de ferrocarriles de cercanías, tanta tecnología reunida en el transporte de ganado me recuerda a las películas futurísticas, donde la excesiva información visual del entorno se funde con los personajes. Blade Runner, Minority Report, 1984, son sólo algunos de los títulos que iluminan mis recuerdos.

3. Un fluorescente parpadeante en el techo. ¿Quién no asocia esta clase de intermitencia lumínica con las películas policíacas o de terror? Me permito un breve respiro: «El detective McCullihan observa el parpadeante fluorescente en el techo del oscuro pasillo. El insistente pulso le atrae, como la luz de una bombilla atrae a un mosquito. Este molesto destello mortal hace crecer un pensamiento funesto en la mente del detective: "la muerte anda cerca". Fin de McCullihan». Un mini relato dentro del ejercicio, jajaja Me rio solo. Estoy muy mal.

4. Una camiseta blanca. El mal tiempo se acerca, es decir, el verano con sus calores sofocantes, el hedor a sobaco, las gotas de sudor bajando por mi frente... Cuando veo una camiseta blanca de manga corta recuerdo la proximidad de mi «querido» mal tiempo.

5. Un estornudo. El chico de al lado mío ha estornudado. Asocio esta acción al inicio del fin del mundo: «Todo comenzó con un simple estornudo en un vagón de tren. La enfermedad se propagó rápidamente, de manera contundente, los servicios sanitarios de todo el globo terráqueo fueron desbordados. El sistema entero se colapsó en pocos días. Tan sólo sobrevivieron aquellos afortunados con la característica genética que los hacia inmunes».

6. Un tumulto de estudiantes. Y siempre suben en la misma parada, y rellenan los intersticios del vagón sus jóvenes cuerpos. La parada «latadeatún» la llamo yo. Es horroroso la cantidad ingente de personas que suben en «latadeatún». La mayoría de estudiantes se dirigen a sus clases matutinas de sus respectivas universidades. Y aunque me molesten porque chillan, bromean estúpidamente o hablan acerca de la fiesta del último fin de semana, sé que ellos son la esperanza. Son el libro vacío que espera ser escrito, y egoístamente, pertenecen a ese origen inagotable de anécdotas, el elenco de relatos esperando a ser trasladados en mis «Historias de ascensor». Si supierais cuanto de verdad se oculta detrás de cada «Historia de ascensor».

7. Un pulsador rojo en la puerta del vagón. Es circular, es el típico accionador de seguridad, con ese macabro color sangre indicando la importancia de su uso. Nuevamente me lleva a rememorar algunos de mis títulos favoritos: «Cube» o «Juegos de Guerra», donde el omnipresente botón rojo como la sangre, anuncia silencioso que su pulsación no presagia nada bueno.

8. Un hombre vestido con traje, corbata, chaqueta y...zapatillas de playa. Literalmente alucino con este conjunto tan atrevido, o el pobre hombre ha tenido problemas logísticos con su ropa o esto promete una historia interesante. Mejor la dejo para otro momento, pero espera, ¿qué pasa con el ejercicio? ¿Y la asociación? Esto...hay cosas que es mejor apartarlas discretamente.

9. Tráfico en la carretera. El ferrocarril avanza lentamente por un puente colgado a gran altura, debajo, una carretera atiborrada de automóviles parados no pueden avanzar por esa clase de sortilegio maléfico llamado «Hora punta». El atasco de coches revive mi niñez, en ese eterno retorno del pueblo de mis abuelos a la casa de mis padres en la ciudad. Nunca vi el final de la caravana de coches, siempre me quedaba dormido.

10. El pitido. Alguien ha presionado el pulsador rojo, esa acción ha desencadenado la apertura de la puerta, es el fin del mundo o tan sólo el principio de un día de trabajo, para el caso lo mismo da; y como dice el dicho «Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando». La asociación a realizar, tarda en aparecer en mi mente, el pitido, las prisas, el ajetreo por salir, asocio todo ello al cambio. El pitido anuncia un cambio, y los cambios suelen ser buenos.

Abrazos.

«93% imaginación,7%realidad»


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

4 comentarios :

  1. Creo que tendrías que hacer el relato con la unión de todo esto. Sería muy bueno. Y no le robes lo de la gripe a King, ja, ja, ja.
    Saludos.

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    1. Estimado bruto escritor,
      no crea que no he pensado en introducir todos estos elementos en la batidora de mi imaginación y perpetrar un criñoso asesinato contra las letras. pero...es demasiado. jajaja
      Aiisss... siempre atento, siempre atento... no, no, nada de robar, influencias, influencias. ^^
      un abrazo muy grande Raúl.

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  2. Como te lo montas Utla, me encantan tus escritos. En serie te digo que si publicas un libro te lo compro jejejeje

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    1. Estimado Hikari Javier,
      Iré tomando nota, libros vendidos uno. jajaja Gracias por tus palabras, siempre me arranca una sonrisa. ^^
      Un abrazo estimado Hikari Javier.

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