Un tranquilo lugar de Pruebas

martes, 1 de septiembre de 2015

Dos semanas con Julia. Capítulo 16. Soledad (y él Yo veterano)



«Julia propone un reto interesante: he de imaginarme muy viejito, y ese anciano, con mucha experiencia acumulada debe escribir una carta al “yo” del presente. 
Por cosas como estas merece la pena realizar los ejercicio de este libro». 

Tengo ochenta años. Nunca pensé vivir tanto pero ha valido la pena hacerlo.

Existieron tres etapas críticas en la dura cuesta de mi vida en las que me vi obligado a reflexionar.

En los veinte años, cuando me convertí en adulto, y por alguna clase de deber moral que desconocía, me encontraba obligado a encauzar el sendero de mis decisiones. Tú te acuerdas, pues esa etapa ya la pasaste.

Después llegaron los cuarenta, cuando me encontré en el ecuador de mi existencia, y el descubrimiento de la propia mortalidad se hizo presente. Ver morir a seres queridos y amigos ayudó en gran medida a ello. Cuando uno es chico no reflexiona acerca de la precariedad de la existencia.

Finalmente la jubilación, halagüeña en un principio, aburrida a posterior y solitaria en el transcurrir de los años. Pero tuve suerte, no me desilusioné.


A partir de ese momento me acuciaba mucho el tema de la muerte, de la soledad, como bien escribe Julia, ¿pero sabes? La muerte es una ilusión, no es real, el vacío en vida es la verdadera muerte. La «no existencia». Ahora te abriré la mente un poco...

He conocido a personas que realizaban las más bellas acciones de sacrificio por los motivos equivocados. Si escucháramos más atentamente a nuestra voz interior, nuestra guía, esta nos indicaría exactamente lo que está bien, pero en ocasiones, muchas más de las que querríamos, decidimos ignorarla, escuchar en otra dirección. Escúchame atentamente, soy viejo, mucho más que tú, si posees muchas dudas en lo que estés haciendo, entonces probablemente no estés realizando lo correcto: mantenerte al lado de esa pareja porque tener simplemente alguien al lado, seguir estudiando esa carrera universitaria con tanta salidas profesionales que no disfrutas en absoluto, ser padre ante la insistencia de tu pareja aunque secretamente no estés aún preparado, no realizar ese viaje que llevas pensando durante tanto tiempo, absorber responsabilidades impuestas por terceros, enamorarte de las personas equivocadas y no hacerlo de las adecuadas justo por lo contrario.

En mi vida, «tu vida», no pude acometer todo lo que soñé. Me fue materialmente imposible, pero al menos, aquellas acciones que realicé, las hice convencido, alegre por querer llevarlas a cabo. Si dentro de ti, en algún momento, tu vocecita interior te avisa que algo anda mal, escúchala, date un respiro, vive esta inmensa vida que espera ser explorada por ti. Date el capricho que te mereces, no sigas dictados externos, se coherente con lo que escojas, y aunque no lo seas, se lo bastante sabio para cambiar radicalmente el guion de tu existencia. Tú decides.

Pero escojas lo que escojas, en cada momento, ante todo y por encima de todo...

«Se Feliz»

«93% imaginación,7%realidad»


Cierra tus ojos, encuéntrate y sigue para adelante. Buena Suerte.
Un Tranquilo Lugar de Aquiescencia

2 comentarios :

  1. Leyendo los própios consejos que te darías, se puede decir que ya sos muy sabio y de seguro vas a ser un tipo muy feliz.
    Saludos

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    1. Estimado bruto escritor,
      en absoluto, posiblemente mi yo del futuro, si no es presa del alzheimer o de cualquier otra atroz enfermedad, posiblemente no diga nada de eso.
      Cuando uno se lee con el paso del tiempo, solo tiene la siguiente idea en mente "cuantas memeces decia entonces". ^^
      un abrazo muy grande Raúl.

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